6/01/2021, 06:34
Tenía.
Tenía que haberlo visto venir.
¡Es que se lo dejó en bandeja de plata, a ambas! ¡A Yui, porque no iba a perder la oportunidad de tocarle los nísperos al gyojin! ¡Y Ayame, porque tan despistada que es, no iba a atinarle nunca, tal y como le pasaba con los nombres!
Pero ya era tarde. Yui lanzó la primera puya. Truchas. Luego Ayame, Pirañas.
La cara de Kaido era todo un poema.
—Joder, es que hay que ver... —dijo, con el ceño fruncido—. ¡Tiburones, coño, tiburones! ¡puedo invocar a la jodida Reina del Océano y a sus Aletas! siete tiburones que sirven como un séquito de guerreros del mar. Ayame, te molaría ver como es todo ahí abajo. En lo más profundo. Hasta libré una guerra contra un grupo de orcas mafiosas que querían tocarnos los cojones. Fue maravilloso.
Tenía que haberlo visto venir.
¡Es que se lo dejó en bandeja de plata, a ambas! ¡A Yui, porque no iba a perder la oportunidad de tocarle los nísperos al gyojin! ¡Y Ayame, porque tan despistada que es, no iba a atinarle nunca, tal y como le pasaba con los nombres!
Pero ya era tarde. Yui lanzó la primera puya. Truchas. Luego Ayame, Pirañas.
La cara de Kaido era todo un poema.
—Joder, es que hay que ver... —dijo, con el ceño fruncido—. ¡Tiburones, coño, tiburones! ¡puedo invocar a la jodida Reina del Océano y a sus Aletas! siete tiburones que sirven como un séquito de guerreros del mar. Ayame, te molaría ver como es todo ahí abajo. En lo más profundo. Hasta libré una guerra contra un grupo de orcas mafiosas que querían tocarnos los cojones. Fue maravilloso.