29/01/2021, 22:43
Por suerte para ellos, el viaje fue más que tranquilo. Si la chiquilla tuviera dos dedos de frente, sabría que cuanto más tranquilo y sencillo es algo, no por ello tienes que prestarle menos atención; un trayecto recto sin curvas largo, puede acabar descentrándote perdiendo la atención y acabar en un lateral del camino de forma fatídica. Pero a la chica todavia le faltaba un par de veranos.
Durante el camino observó algunos carteles, con el rostro de un chico de cabellos verdes, algo que le llamo la atención. No tenía ni idea de quien era.
«A saber que habrá hecho.... Aunque... » La morena se acarició uno de sus mechones, bastante curiosa «Si tuviera el pelo verde ¿podría hacer la fotosíntesis con el como si fuera una planta? Podría sanarme, o no necesitaría alimentarme» En esa reflexión, estaba bastante convencida.
Ni corta ni perezosa, acabó dando una cabezadita por algunos minutos.
— ¿Hemos llegado? Empiezo a tener algo de... — farfulló tras un gran bostezo y estirar los brazos; pero su voz se vió interrumpida cuando una flecha casi acaba en su craneo al levantarse. — ¡A-AAAAAH! ¿¡Que ha sido eso!? — Gritó espantada.