6/04/2021, 19:25
Los ninjas se mantuvieron en silencio, manteniendo sus posiciones aún cuando el sujeto se les estaba escapando. Quizás confiaban en que podrían alcanzarlo, o quizás se le estaban pensando. Una de las figuras movió su pie taconeando la rama, siendo que no pasaría desapercibido ni para Nao ni para Ranko. Y sin embargo, la respuesta no llegaba de parte de ninguna de las dos figuras encapuchadas oscuras.
—No puedo decirles los motivos. Son un secreto de nuestro cliente — Resolvió finalmente el de voz de varón.
—¿No pueden decirnos? ¿O no quieren decirnos? — Contraatacó Nao. —Como dijo Sagisō-san, si se trata de un criminal, es realmente trabajo ninja el ponerlo en su sitio — Bufó. Aunque realmente, él tampoco se creía mucho eso que acababa de decir.
—¿Trabajo de un ninja ponerlo en su sitio? Hasta dónde sé, los ninjas trabajamos por dinero. La diferencia radica, en a quién servimos. Aunque claro, si algunos niños se las quieren llevar de héroes ese ya es su problema. Nosotros tenemos una misión, y si ustedes interfieren no tendremos más remedio que apartarlos de nuestro camino. El motivo es algo que las mentalidades de falso blanco y negro de los ninjas de las Aldeas Ocultas no pueden entender. Quién va a juzgar a ese patán seremos nosotros, bajo nuestras propias reglas — Dijo la silueta femenina.
No estaban dispuestos a ceder, y realmente Nao no quería involucrarse en una pelea que quizá no iba a ganar. Quizá desestimaba muchísimo sus oportunidades. Lo que si le quedaba claro, es que seguía sin confiar en ninguno de los dos bandos. Mientras tanto, escuchó un galope lejano, siendo que indicaba que el del sombrero ya había alcanzado a su caballo y probablemente estaba emprendiendo la huída.
Las dos siluetas se miraron entre sí y saltaron por lo alto, tratando de pasar de largo de los dos jóvenes pero sin realizar acciones ofensivas contra ellos.
—Tch — No quería actuar, pero ante tan poco información, parecía que no iba a quedar de otra.
«Estos tipos no quieren enfrentarnos. El simple hecho de quedarnos aquí hablando ha hecho que el otro sujeto escape.»
—No puedo decirles los motivos. Son un secreto de nuestro cliente — Resolvió finalmente el de voz de varón.
—¿No pueden decirnos? ¿O no quieren decirnos? — Contraatacó Nao. —Como dijo Sagisō-san, si se trata de un criminal, es realmente trabajo ninja el ponerlo en su sitio — Bufó. Aunque realmente, él tampoco se creía mucho eso que acababa de decir.
—¿Trabajo de un ninja ponerlo en su sitio? Hasta dónde sé, los ninjas trabajamos por dinero. La diferencia radica, en a quién servimos. Aunque claro, si algunos niños se las quieren llevar de héroes ese ya es su problema. Nosotros tenemos una misión, y si ustedes interfieren no tendremos más remedio que apartarlos de nuestro camino. El motivo es algo que las mentalidades de falso blanco y negro de los ninjas de las Aldeas Ocultas no pueden entender. Quién va a juzgar a ese patán seremos nosotros, bajo nuestras propias reglas — Dijo la silueta femenina.
No estaban dispuestos a ceder, y realmente Nao no quería involucrarse en una pelea que quizá no iba a ganar. Quizá desestimaba muchísimo sus oportunidades. Lo que si le quedaba claro, es que seguía sin confiar en ninguno de los dos bandos. Mientras tanto, escuchó un galope lejano, siendo que indicaba que el del sombrero ya había alcanzado a su caballo y probablemente estaba emprendiendo la huída.
Las dos siluetas se miraron entre sí y saltaron por lo alto, tratando de pasar de largo de los dos jóvenes pero sin realizar acciones ofensivas contra ellos.
—Tch — No quería actuar, pero ante tan poco información, parecía que no iba a quedar de otra.
«Estos tipos no quieren enfrentarnos. El simple hecho de quedarnos aquí hablando ha hecho que el otro sujeto escape.»
