26/08/2021, 21:28
¿Cara de…? ¡JA JA JA JA! He de admitir que no soy fanática de las vulgaridades, pero la manera en que Jun lo dijo me hizo bastante gracia. Asentí y di un paso más hacia el hombre.
—¡Sōshu! —Concentré chakra un instante y, con un elegante giro, lancé el resto de mi Suiken volando hacia él, en forma de perlas otra vez, aunque ahora fue al doble de potencia [40PV].
El tipo, adolorido por la primera descarga, intentó arremeter contra mí, más que molesto, pero el segundo ataque le detuvo en seco y le hizo caer. Se quejaba mucho, como si no fuese a resistir más tiempo consciente. ¿Qué tipo de ladrones eran?
—Listo, Jun. —dije, dando una vuelta y haciendo un gesto a Suiken, la cual regresó muy lentamente a mí.
Jun, sin embargo, se notaba diferente. Ni siquiera pude comentar lo genial que era su técnica controla-bandidos, pues me callé ante ella. Se notaba poderosa, furiosa, capaz de aplastar cráneos con sus dedos. O al menos eso me parecía. Y creo que fue igual para los tipos, porque dejaron de forcejear contra el jutsu de Jun. El Junjutsu. Ha. Debo de decir eso antes de que se me olvide.
—M-maldita niña… E-está bien. Ya. Ya. Déjanos ir. —dijo el de la tantō. Su rostro tenía todavía aquella pinta de malvado, pero su voz se quebraba como el de un pequeño regañado.
El del bastón no dijo nada, pero se notaba que compartía el miedo de su amigo. ¿Cómo podía hacerles temer tanto una menor? No entendía, pero me parecía fascinante. Fui al lado de Jun, con las manos en la cadera y Suiken reptando sobre mi cuerpo.
—Qué patéticos. Yo diría que los dejaras aquí toda la tarde, para que escarmienten.
¿Podía hacer eso con su jutsu? Espero que sí.
—¡Sōshu! —Concentré chakra un instante y, con un elegante giro, lancé el resto de mi Suiken volando hacia él, en forma de perlas otra vez, aunque ahora fue al doble de potencia [40PV].
El tipo, adolorido por la primera descarga, intentó arremeter contra mí, más que molesto, pero el segundo ataque le detuvo en seco y le hizo caer. Se quejaba mucho, como si no fuese a resistir más tiempo consciente. ¿Qué tipo de ladrones eran?
—Listo, Jun. —dije, dando una vuelta y haciendo un gesto a Suiken, la cual regresó muy lentamente a mí.
Jun, sin embargo, se notaba diferente. Ni siquiera pude comentar lo genial que era su técnica controla-bandidos, pues me callé ante ella. Se notaba poderosa, furiosa, capaz de aplastar cráneos con sus dedos. O al menos eso me parecía. Y creo que fue igual para los tipos, porque dejaron de forcejear contra el jutsu de Jun. El Junjutsu. Ha. Debo de decir eso antes de que se me olvide.
—M-maldita niña… E-está bien. Ya. Ya. Déjanos ir. —dijo el de la tantō. Su rostro tenía todavía aquella pinta de malvado, pero su voz se quebraba como el de un pequeño regañado.
El del bastón no dijo nada, pero se notaba que compartía el miedo de su amigo. ¿Cómo podía hacerles temer tanto una menor? No entendía, pero me parecía fascinante. Fui al lado de Jun, con las manos en la cadera y Suiken reptando sobre mi cuerpo.
—Qué patéticos. Yo diría que los dejaras aquí toda la tarde, para que escarmienten.
¿Podía hacer eso con su jutsu? Espero que sí.
Diálogo (Darkorchid)