27/01/2016, 23:28
Escuchó tartamudear a su compañera de tragedia y miró con recelo al hombre que se había sentado sobre sus propios talones con los brazos apoyados en los muslos, además de que cerró los ojos y suspiró. ¿Acaso no tenía miedo? ¿No temía lo que pudiese pasar? Eri enmudeció dejando que su corazón se escuchase en su interior, cada latido, cada bombeada demostraba que vivía, y algo en su interior la decía que quizás ese hombre sí que podía estar en lo cierto.
Pero temía volver a pasar por lo mismo.
—Soy aquél que se supone que os estaba guiando por la mansión, pero que en ningún momento os guió. Mi nombre es Katachi Kinma, pero no soy el Kinma que conocisteis, sino el auténtico. El otro decíase llamar Kinma pero no lo era. Se llamaba Kabocha, y por lo que se parece ha escapado de prisión.
''Kinma... Kabocha...'' Un pitido resonó en su cabeza haciendo que su mano tapase su ojo izquierdo por el dolor que había sentido al murmurar en su interior aquel nombre. Lo odiaría, lo temería durante toda su vida, por no hablar de las espinas que aún notaba en sus piernas haciéndola cosquillas demasiado fuertes. Pero el hombre que ''de verdad'' era Kinma siguió hablando.
—Mi orden encerró a Kabocha en un sello hace mucho, mucho tiempo —explicó—. Fue un peligroso criminal, autor de innumerables homicidios y aún más violaciones. Llegó incluso a abusar de niñas como vosotras. No sabéis lo que me alegra que estéis sanas y salvas.
»Durante esta época del año, el sello es más débil. Kabocha revirtió el sellado y se hizo con el control del recipiente. Yo quedé atrapado en el sótano, donde debía permanecer él, y él vivió libre esperando a que alguien más se acercase para seducirlo adentro y conseguir que rompiera el sello definitivamente. Parece que ha sucedido, pero... Algo me dice que hay más. ¿Qué ha pasado?
Se quedó helada, bueno, helada ya se encontraba desde hace un buen rato, pero... No se diferenciaba a la historia que Kabocha les había relatado. ¿Debía creerle esta vez? ¿O quizá eran dos los degenerados que vivían en esa casa? Una parte de ella le pedía a chillidos que se fiase, que él era bueno, no como el monstruo que casi acababa con su frágil vida, pero... La otra parte...
Reprimió un par de lágrimas al rememorar como era golpeada hasta perder la consciencia. De recordar como caminaba en la cuerda floja entre la vida o la muerte, y también como algo la envolvió y la dio otra oportunidad. Sin querer sus lágrimas bajaron por sus mejillas para morir en sus manos, cerrándolas en puños.
-Él... Casi nos hace... O mejor dicho... Obliga... - con voz temblorosa, Eri se lanzó a contar lo que recordaba -.Pero corrimos... Y me alcanzó... Nos amenazó varias veces y ni si quiera teníamos oportunidades para defendernos... Luego quedé inconsciente... - terminó en un susurro, posando sus ojos acuosos en su compañera de procedencia de la Aldea de la lluvia.
Suponía que ella conocía todo lo que había detrás, aunque a la de ojos verdes no le importaba lo más mínimo. Ambas estaban vivas, y eso era lo que le importaba ahora.
Pero temía volver a pasar por lo mismo.
—Soy aquél que se supone que os estaba guiando por la mansión, pero que en ningún momento os guió. Mi nombre es Katachi Kinma, pero no soy el Kinma que conocisteis, sino el auténtico. El otro decíase llamar Kinma pero no lo era. Se llamaba Kabocha, y por lo que se parece ha escapado de prisión.
''Kinma... Kabocha...'' Un pitido resonó en su cabeza haciendo que su mano tapase su ojo izquierdo por el dolor que había sentido al murmurar en su interior aquel nombre. Lo odiaría, lo temería durante toda su vida, por no hablar de las espinas que aún notaba en sus piernas haciéndola cosquillas demasiado fuertes. Pero el hombre que ''de verdad'' era Kinma siguió hablando.
—Mi orden encerró a Kabocha en un sello hace mucho, mucho tiempo —explicó—. Fue un peligroso criminal, autor de innumerables homicidios y aún más violaciones. Llegó incluso a abusar de niñas como vosotras. No sabéis lo que me alegra que estéis sanas y salvas.
»Durante esta época del año, el sello es más débil. Kabocha revirtió el sellado y se hizo con el control del recipiente. Yo quedé atrapado en el sótano, donde debía permanecer él, y él vivió libre esperando a que alguien más se acercase para seducirlo adentro y conseguir que rompiera el sello definitivamente. Parece que ha sucedido, pero... Algo me dice que hay más. ¿Qué ha pasado?
Se quedó helada, bueno, helada ya se encontraba desde hace un buen rato, pero... No se diferenciaba a la historia que Kabocha les había relatado. ¿Debía creerle esta vez? ¿O quizá eran dos los degenerados que vivían en esa casa? Una parte de ella le pedía a chillidos que se fiase, que él era bueno, no como el monstruo que casi acababa con su frágil vida, pero... La otra parte...
Reprimió un par de lágrimas al rememorar como era golpeada hasta perder la consciencia. De recordar como caminaba en la cuerda floja entre la vida o la muerte, y también como algo la envolvió y la dio otra oportunidad. Sin querer sus lágrimas bajaron por sus mejillas para morir en sus manos, cerrándolas en puños.
-Él... Casi nos hace... O mejor dicho... Obliga... - con voz temblorosa, Eri se lanzó a contar lo que recordaba -.Pero corrimos... Y me alcanzó... Nos amenazó varias veces y ni si quiera teníamos oportunidades para defendernos... Luego quedé inconsciente... - terminó en un susurro, posando sus ojos acuosos en su compañera de procedencia de la Aldea de la lluvia.
Suponía que ella conocía todo lo que había detrás, aunque a la de ojos verdes no le importaba lo más mínimo. Ambas estaban vivas, y eso era lo que le importaba ahora.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)