14/01/2025, 23:09
Ya habían pasado las tres de la tarde y sus responsabilidades habían llegado a su fin. Por ello, cómo cada tarde, se dirigía a su pequeño terreno con una cesta de mimbre en las manos. Dentro había comida que había preparado para Ren.
Llevaban apenas una semana en Primera Nieve y desde el primer día las habían puesto a trabajar. Hana se pasaba las mañanas ayudando a Saori con el orfanato, aunque realmente solo había una huerfana. Sin embargo, todos los niños se reunían en aquel edificio para jugar y aprender. Sobre todo, jugar. Mientras sus progenitores trabajaban, Saori y ahora Hana, cuidaban de los pequeños.
Saori era una mujer amable y, a veces, demasiado blanda con los niños. Algunos días los llevaba al bosque de excursión, otros los dejaba jugar sin hacerles aprender nada... A partir de las tres era cuando empezaban a venir a buscar a los niños y Saori la dejaba marchar con lo que hubiese sobrado de la comida.
Se lo llevaba a Ren y podía comerlo entonces o calentarlo más tarde con el horno de Hana.
El horario de Ren era más complicado. Era una mujer fuerte y guerrera y de esas estaban escasas en aquel pequeño pueblo. Solo Yukiko, la leñadora, podía darse ese aire. A primera hora, iba con Jin a ayudarle a cazar. Jin era un hombre de mediana edad, barbudo y poco cuidado. Era jovial y bromeaba con Ren.
Después de su pequeña cacería diaria, iba con Yukiko, quien le exigió que la ayudase con su trabajo si quería su ayuda. Y se pasaba hasta mediodía talando arboles o partiendo leña. Después de comer Jin, Yukiko y Ren cualquier mejunje que hubiese preparado Jin con las piezas sobrantes, Ren y Hana se iban a su pequeño hogar, a limpiar e intentar levantar algo digno.
Mientras tanto, dormían en el desván del orfanato. Era una pequeña habitación con una cama doble, un armario y una pequeña ventana. Compartían edificio con Saori y la única niña huerfana del pueblo, Lily, una pequeña niña rubia de tres años.
Lily no se había despegado de Hana desde la primera vez que fueron al bosque y un cervatillo se acercó a Hana a saludarla. Solo en aquellas tardes de trabajo en sus tierras se apartaba de ella, por orden de Saori.
Llegó a la pequeña verja que tenia el cercado de su terreno y la abrió con cuidado, esperando encontrar a Ren dentro, con Yukiko ayudandola o no. Eso dependía del día.
Llevaban apenas una semana en Primera Nieve y desde el primer día las habían puesto a trabajar. Hana se pasaba las mañanas ayudando a Saori con el orfanato, aunque realmente solo había una huerfana. Sin embargo, todos los niños se reunían en aquel edificio para jugar y aprender. Sobre todo, jugar. Mientras sus progenitores trabajaban, Saori y ahora Hana, cuidaban de los pequeños.
Saori era una mujer amable y, a veces, demasiado blanda con los niños. Algunos días los llevaba al bosque de excursión, otros los dejaba jugar sin hacerles aprender nada... A partir de las tres era cuando empezaban a venir a buscar a los niños y Saori la dejaba marchar con lo que hubiese sobrado de la comida.
Se lo llevaba a Ren y podía comerlo entonces o calentarlo más tarde con el horno de Hana.
El horario de Ren era más complicado. Era una mujer fuerte y guerrera y de esas estaban escasas en aquel pequeño pueblo. Solo Yukiko, la leñadora, podía darse ese aire. A primera hora, iba con Jin a ayudarle a cazar. Jin era un hombre de mediana edad, barbudo y poco cuidado. Era jovial y bromeaba con Ren.
Después de su pequeña cacería diaria, iba con Yukiko, quien le exigió que la ayudase con su trabajo si quería su ayuda. Y se pasaba hasta mediodía talando arboles o partiendo leña. Después de comer Jin, Yukiko y Ren cualquier mejunje que hubiese preparado Jin con las piezas sobrantes, Ren y Hana se iban a su pequeño hogar, a limpiar e intentar levantar algo digno.
Mientras tanto, dormían en el desván del orfanato. Era una pequeña habitación con una cama doble, un armario y una pequeña ventana. Compartían edificio con Saori y la única niña huerfana del pueblo, Lily, una pequeña niña rubia de tres años.
Lily no se había despegado de Hana desde la primera vez que fueron al bosque y un cervatillo se acercó a Hana a saludarla. Solo en aquellas tardes de trabajo en sus tierras se apartaba de ella, por orden de Saori.
Llegó a la pequeña verja que tenia el cercado de su terreno y la abrió con cuidado, esperando encontrar a Ren dentro, con Yukiko ayudandola o no. Eso dependía del día.