10/03/2025, 17:24
En el salón encontrarían a Saori con una señorita con un abrigo bien peludo y unos pantalones y camisa sencillos. La señorita en cuestión tenía una larga melena rubia y ojos esmeralda. Estaban en una de las mesas bebiendo bebidas calientes y comiendo galletas. La rubia se levantó de inmediato hacia la lobezna.
— Oh, mi pequeña Tsubaki, te dije que esperases fuera hasta que te fuese a buscar. — dijo antes de quitarsela de los brazos a Ren para sujetarla ella misma de la misma forma. — Ya sabes que te pones a ladrar y no hay quien te calle.
Esa ultima parte la dijo mirando fijamente a la lobezna a los ojos.
— ¿Woof?
— Eso mismo. — dijo sonriente volviendo a su sitio. — ¿No nos vas a presentar?
Miró a Ren, y Hana la imitó, esperando esa presentación.
— Oh, mi pequeña Tsubaki, te dije que esperases fuera hasta que te fuese a buscar. — dijo antes de quitarsela de los brazos a Ren para sujetarla ella misma de la misma forma. — Ya sabes que te pones a ladrar y no hay quien te calle.
Esa ultima parte la dijo mirando fijamente a la lobezna a los ojos.
— ¿Woof?
— Eso mismo. — dijo sonriente volviendo a su sitio. — ¿No nos vas a presentar?
Miró a Ren, y Hana la imitó, esperando esa presentación.