11/03/2025, 23:29
Ren se quedó embobada mirándolas; tenía cierta envidia, era tan solo dos niñas jugando en su pequeño mundo ajenas a todo lo demás, sin que nadie más molestarse. Aquella imagen de una pequeña familia feliz solo parecía ir asentándose más en el presente y era algo que agradecía mucho. Comenzó entonces a ponerse algo sensible y cariñosa, y pero Hana sería la única que notaría sus caricias.
Acaricio primero su pierna con suavidad, para después darle un pequeño beso en la mejilla y susurrarle en el oído.
— Te quiero, Hana — sus muestras de afecto no eran muchas, y las que hacía a veces eran algo estúpidas, pero cuando se ponía cariñosa, Ren era increíblemente dulce.
Acaricio primero su pierna con suavidad, para después darle un pequeño beso en la mejilla y susurrarle en el oído.
— Te quiero, Hana — sus muestras de afecto no eran muchas, y las que hacía a veces eran algo estúpidas, pero cuando se ponía cariñosa, Ren era increíblemente dulce.