18/03/2025, 19:14
Tras un buen rato en el que estuvo algo pegajosa, Ren finalmente pareció relajarse un poco. El olor a melocotón que desprendía Hana, la suave presión de sus brazos sobre su cuerpo e incluso el latido que podía escuchar y sentir ligeramente al estar pegada a ella; todo aquel conjunto, calmaba las inseguridades de Ren. Hubiera preferido simplemente estar tumbadas haciendose caricias, pero eso podría esperar a cuando llegaran a donde quiera que fueran a ir de picnic.
— Dejame que te ayude — dijo separándose con lentitud, acariciándole la frente con una de sus manos, apartándole algunos cabellos para darle un beso en esta.
Después se acercó a coger un delantal y recogerse el pelo, no en una coleta, sino en un moño. No estaba ya tan afectada, pero se podía leer en ella un ligero aire taciturno.
— Dejame que te ayude — dijo separándose con lentitud, acariciándole la frente con una de sus manos, apartándole algunos cabellos para darle un beso en esta.
Después se acercó a coger un delantal y recogerse el pelo, no en una coleta, sino en un moño. No estaba ya tan afectada, pero se podía leer en ella un ligero aire taciturno.