3/05/2025, 15:05
Cuando Hana hizo aquel simple gesto, acompañado de su sonrisa, Ren no pudo evitar derretirse. Su sonrisa se ensancho, se apoyó sobre uno de sus brazos y cerró los ojos para evitar quedar cegada por tal belleza.
— Nada, tonterías mías — respondió con simpleza, apoyandose en una de sus manos y con las rodillas para colocarse detras de ella, pasando sus piernas por los lados, apoyando la cabeza finalmente sobre uno de los hombros de Hana y mirando a las niñas.
— Nada, tonterías mías — respondió con simpleza, apoyandose en una de sus manos y con las rodillas para colocarse detras de ella, pasando sus piernas por los lados, apoyando la cabeza finalmente sobre uno de los hombros de Hana y mirando a las niñas.