9/05/2025, 09:09
Después de aquel brote de pasión, Hana no pudo evitar avergonzarse. Ren tenía la facilidad de pasar de modo neutro a provocadora y desmontarle toda la ofensiva al instante. Pasaba de ser ella la que la manoseaba a que Ren fuese la que la sedujese.
— Callate. — fue todo lo que pudo decir antes de seguir secandola.
Estaba roja como un tomate y ni siquiera podía mirar a Ren a los ojos. Finalmente, acabó de secarla y le hizo un gesto a Ren de que ya podía irse a comer. Ella tendría que esperar algo más a que se le calmase el corazón y la respiración.
— Callate. — fue todo lo que pudo decir antes de seguir secandola.
Estaba roja como un tomate y ni siquiera podía mirar a Ren a los ojos. Finalmente, acabó de secarla y le hizo un gesto a Ren de que ya podía irse a comer. Ella tendría que esperar algo más a que se le calmase el corazón y la respiración.