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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tres meses después del examen de chuunin del año 218, la situación internacional sigue en tensión. El País de la Espiral y el de la Tormenta mantienen una fría relación, y el País del Bosque actúa con precaución con ambos. Los Señores Feudales ya han asumido que la situación no va a volver a la que algunos ya llaman Era de la Paz de Shiona, al considerar a la líder uzujin la responsable de la longeva estabilidad que reinó durante muchos años. Algunos intereses intersectan, otros divergen. La nueva era de los ninjas ha llegado.
(C) Un asesinato en el Norte
#31
El joven siguió a su compañero llevándole el paso a la par, subieron unos escalones de madera que apenas separaban la edificación del piso, estos rechinaron con cada pisada, el ruido de las conversaciones que estaban adentro se iba intensificando y opacando más y más los ruido de los animales y el viento que paseaban por el lado de afuera.
Daigo empujó la pesada puerta de madera y rechinó como si nunca hubiera necesitado un timbre.

El silencio se apodero del lugar mientras los genin se adentraban, el eco de las conversaciones y los cubiertos golpeando contra los platos cesó. Geki observó impávido y con detalles a toda aquella multitud, las miradas se clavaban como flechas desde todas direcciones y lo hizo encogerse un poco, como si perdiera un poco el control sobre sus extremidades, seguro que si intentara caminar en ese momento lo haría mal.

El muchacho giró su cabeza a Daigo buscando alguna señal que le diera seguridad, pero no logro conectar miradas. Volvió de nuevo su cabeza hacia adelante y diviso un señor regordete que se acercaba hacia ellos.

"—¿Los ninjas de Kusagakure que solicite? Mi nombre es Umichi Rourah.

Parecía el hombre que estaban buscando, lindo lugar para el encuentro e inició de una investigación de un asesinato *Con que es él... pensó Geki para sus adentros y casi con un gesto automático subió sus manos hasta su bandana y se la re acomodo en la frente con un pequeño ajuste tras la pregunta del hombre con sobre peso.

Claro que lo eran, pero aún así Geki no emitió ninguna palabra. Se mantuvo quieto, al lado de Daigo mientras observaba con detalle el lugar. En algunas esquinas la humedad empezaba a invadir la casa aunque la madera tenía pinta de ser buena.

Carraspeo un poco, aquella mezcla de ambiente pesado por el numero de personas encerradas en el mismo lugar, con humo de cigarro y un leve aroma alcohol era un abrupto cambio de los kilómetros que habían hecho al aire libre.
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#32
El silencio se hizo inmediatamente en la sala en cuanto los genin entraron al local. Allí, Daigo pudo sentir como todo el mundo los miraba. Pero era normal. Seguro que ya llevaban un tiempo preguntándose cuándo llegarían sus ninja.

—¿Los ninjas de Kusagakure que solicite? Mi nombre es Umichi Rourah.

Daigo sonrió un poco, sabiendo que ya no tendría que preguntar por el alguacil, sino que podían iniciar inmediatamente con el encargo.

—Sí, señor, hemos venido lo antes posible —dijo mientras se dirigía a él un par de pasos para hablar en condiciones—. Me llamo Tsukiyama Daigo, es un placer.
—hablo
«pienso»

Sensual avatar hecho por Etsu.
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#33
Oh, estupendo, estupendo —les rodeó por los hombros con ambos brazos—. Por favor, acompáñenme a casa. Tenemos mucho de lo que hablar.

Pese a ser plena noche, el alguacil no quería perder ni un segundo. Si le acompañaban, Rourah saldría al exterior y se internaría en el pueblo. Pasaron varias casas, con las luces apagadas y tan solo el ladrido de algún perro esporádico. Cruzaron la plaza, circular y de suelo empedrado, con una bonita fuente en el centro que expulsaba un chorro de agua al cielo, y que, por la forma en que luego caía, hacía recordar a una cascada.

A partir de allí, giraron por una calle a la derecha y dieron con la casa del alguacil. No era especialmente grande, pero tenía dos pisos y una bonita fachada, con un jardincito bien cuidado y lo que parecía un pequeño huerto al lado.

Rourah abrió la puerta sin hacer uso de ninguna llave, y tras encender las luces les condujo por un pasillo hasta la cocina. Había varias sillas en las que sentarse y una mesa en el centro.

Por favor, tomen asiento. ¿Puedo ofrecerles algo? ¿Un té? ¿Algo de comer?
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#34
Daigo se presentó ante el señor que los había recibido en esa posada, parecía alegrarse de habernos encontrado. La taberna volvió a la normalidad, como si la pausa de un principio hubiera terminado y alguien presionaba el botón de play en aquella escena, las charlas, los ruidos de vasos y demás volvían a instalarse en el ambiente. El alguacil los rodeó con sus gordos brazos mientras prácticamente con el peso de su cuerpo los iba llevando hacia afuera.

Geki, muy incómodo por la situación de tener un desconocido tan pegado a su cuerpo, miraba con preocupación en sus ojos a Daigo en una señal de auxilio, pero este de nuevo volvió a ignorarlo.

Ya afuera, caminaron por las calles del pueblo, estaban muy silenciosas y oscuras. No se cruzaron a nadie en el camino, lo que le llamó un poco la atención de Geki. Quizá por ser un pueblo pequeño no era común encontrar personas caminando o a raíz de los hechos ocurridos habían asustado un poco a la población. Pero eso no lo conformaba, intentó entablar una conversación con el hombre que los había recibido, pero las distancias eran tan cortas que en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en la casa del alguacil, así que el Senju, silenciosamente se guardó sus dudas para poder reproducirlas de nuevo más tarde.

Su casa era bonita, abrió la puerta sin cerrojo o candado ninguno, lo que afirmaba que de verdad aquello era un pueblo tranquilo. Se dirigieron a la cocina, la casa era cálida y acogedora y Geki procedió a tomar asiento tras la invitación.

“ —Por favor, tomen asiento. ¿Puedo ofrecerles algo? ¿Un té? ¿Algo de comer?”

Se sentó sin apoyar los brazos en la mesa y acomodó sus ropajes para que no le quedaran tirantes. Y se introdujo

-Si por favor Señor, el viaje estuvo largo, un té y algo para comer estaría bien.

Geki recorría con sus ojos la habitación en donde se encontraban. También presto atención a los sonidos, pero la casa estaba bastante silenciosa.

-Hermosa casa. ¿Vive aquí usted solo?

Preguntó cordialmente, por si en algún momento debían saludar a otro miembro de la familia o por qué no a alguna mascota, que eran sin duda los seres vivos preferidos de Geki.
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#35
Sin malgastar un solo instante, Rourah rodeó a los chicos con ambos brazos para llevarlos al exterior de forma incómodamente cercana y guiarlos hasta su casa.

Geki miró al peliverde algo preocupado e incomodado por la situación, a lo que el chico respondió con una pequeña sonrisa nerviosa, aunque le hacía algo de gracia la situación.

Luego de pasar cerca de una fuente que parecía simular una cascada y girar hacia la derecha en una calle, llegaron rápidamente a la casa del alguacil, donde fueron guiados hacia su cocina.

—Por favor, tomen asiento. ¿Puedo ofrecerles algo? ¿Un té? ¿Algo de comer? —ofreció el alguacil una vez ya se habían sentado.

—Si por favor Señor, el viaje estuvo largo, un té y algo para comer estaría bien.

—Sí, muchas gracias y sentimos las molestias. Puede contarnos todos los detalles mientras comemos.

Todavía le daba algo de corte decir que sí, ¿pero como iba a negarse? Se estaba muriendo de hambre.
—hablo
«pienso»

Sensual avatar hecho por Etsu.
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