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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tres meses después del examen de chuunin del año 218, la situación internacional sigue en tensión. El País de la Espiral y el de la Tormenta mantienen una fría relación, y el País del Bosque actúa con precaución con ambos. Los Señores Feudales ya han asumido que la situación no va a volver a la que algunos ya llaman Era de la Paz de Shiona, al considerar a la líder uzujin la responsable de la longeva estabilidad que reinó durante muchos años. Algunos intereses intersectan, otros divergen. La nueva era de los ninjas ha llegado.
(D) Tareas de invierno
#46
Ella no tardó en empezar a andar en dirección a su casa, y yo la seguí, sin decir nada, sin hacer nada ni pensar nada. Miraba los alrededores, a Stuffy, el trasero de Eri, su pelo y entonces pensaba en la tristeza que era lo único que me habían aportado esas cebollas.

Espera un momento, no tardo

Se metió en su casa y yo me quedé pensando en qué demonios me pasaba. Si yo no quería nada más que la amistad de Eri, podíamos ser amigos y que ella amase a las cebollas perfectamente. Pero algo dentro de mi denegaba esa relación, aunque no sabía por qué. Tenía que ser porque era como una hermana para mi y estaba claro que las cebollas le iban a hacer daño, emocional y físico. Estaba claro que era eso.

Bien, ahora a Fideos Aikito

Dijo al volver, y volvió a tomar el mando del camino y yo la volví a seguir. Claro que no podía decirle que dejase de comer cebollas, hasta yo sabía que iba a pensar que estaba loco. ¿Y por qué tenía que comer cebollas? ¿Es que prefería comer cebollas a estar conmigo? Todo aquello era muy injusto.

Al llegar al local de Aikito él mismo nos felicitó por lo que habíamos hecho antes siquiera de contarle nada, al parecer los rumores van más rápido que nosotros. Hablaban de una chica Uzumaki que se había puesto a regalar cebollas en medio del mercado como si estuviese vendiendo oro y, obviamente, de Fideos Aikito que había patrocinado todo el "espectáculo".

El cliente, más contento que unas pascuas, sobretodo sabiendo que al final habíamos usado su frase, le entregó a Eri el pergamino que nos autorizaba a cobrar la recompensa y dar esa misión como completada.

Una vez fuera del local, de nuevo, esperé a que Eri guiara el camino.
Nabi
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#47
¿Era ella, o Nabi estaba demasiado callado? ¿Sería por algo que había dicho? ¿Le dolería algo? Eri lo miraba con el rostro torcido y los brazos cruzados. Sea lo que fuere, no tenía ni la más remota idea de qué podía ser.

Una vez llegaron al restaurante, fueron provistos de toda clase de alabanzas sobre lo bien que lo habían hecho. Eri afirmaba una y otra vez que ese era su trabajo, pero la verdad es que, por dentro, saltaba de alegría por recibir tantos elogios por hacer bien aquello. Tomó el pergamino que acreditaba el cumplimiento de la misión, y tras unas palabras de despedida, ambos genin abandonaron el local.

¿Estás bien, Nabi? —preguntó, una vez fuera y ya de camino hasta el Edificio del Uzukage —. Has estado muy callado desde hace un rato, ¿te encuentras mal?
Hablo (Crimson)«Pienso»

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#48
¿Estás bien, Nabi? Has estado muy callado desde hace un rato, ¿te encuentras mal?

¿Eh? Sí, no. Eh... ¿Cual era la pregunta?

No había estado muy atento y Eri había empezado a hablarme sin que me enterase, pero antes de que me contestase a mi pregunta seguí hablando para aparentar normalidad.

Estaba pensando en lo del festival, ¿prefieres ir a principios o a finales? ¿Llevamos comida o compramos algo allí? Son muchas preguntas.

Seguíamos de camino al edificio del Uzukage y tampoco es que nos quedase mucho trecho, si estábamos a calle y media. Después de que Eri contestase, si contestaba, llegaríamos.
Nabi
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#49
Eri escuchó a Nabi soltar palabras que no concordaban con su estado de ánimo, cambiándola de tema en cuanto pudo para evitar hablar de lo que le ocurría. La chica negó, aquello era una batalla perdida y ni si quiera había abierto fuego.

Lo que tu prefieras, siempre que vayamos juntos —contestó a sus preguntas, todas en una única respuesta.

Por desgracia para su conversación, ambos llegaron al Edificio del Uzukage, por lo que tendrían que completar la misión y... Seguramente separarse. Eri no sentía que Nabi quisiese quedarse con ella, tomar un batido o simplemente hablar, así que sin hacerse esperar más, entró y fue directamente a la recepción, donde Kiyomi seguía igual de atareada —o más— que hacía un par de horas.

Buenos días de nuevo, Kiyomi-san, somos Unuzuka Nabi y Uzumaki Eri, aquí traemos el pergamino donde se acredita que hemos pasado la misión con éxito —explicó la Uzumaki, tendiéndole el pergamino a la recepcionista.

Vaya... Gracias por vuestros servicios, en breves recibiréis vuestra recompensa —informó con voz dulce y una sonrisa en sus labios —. Espero que tengáis un buen día.

Igualmente, Kiyomi-san —se despidió Eri con una pequeña reverencia.

Luego se giró a Nabi.

Gracias por acompañarme en la misión, Nabi —agradeció la pequeña pelirroja, con el mismo tono que había utilizado con la encargada —. Y espero que sea lo que te pase, se te vaya pronto y puedas volver a estar feliz de nuevo.

Le mostró una sonrisa, una de las mejores que tenía y pasó por su lado. Aquello era un hasta luego, así que no tenía nada más que hacer allí.

Y Eri desapareció por la puerta.
Hablo (Crimson)«Pienso»

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