La pequeñaja de Tomoe se encontraba sentada en un banco de metal, situado en la planta baja que da acceso al Torreón de la Academia. Todavía faltaban unos días para que iniciasen las clases, así que el lugar estaba casi totalmente desolado. Tan sólo el bedel hacia compañía a la pelimorada, al fondo de la sala se ocupaba de abrillantar el suelo para que siguiese reflejando la luz de los fluorescentes como si fuesen espejos en lugar de losas de mármol.
Cabizbaja, dejaba colgar sus piernecillas por el filo del asiento. Ataviada con sus habituales ropas negras, guantes y tabi ninjas, la chica permanecía inmóvil. Casi parecía una muñeca en la distancia
"¿Qué he hecho mal? Hice todo lo que me dijo y ahora..." la joven no hacía nada más que darle vueltas al tema de los bandidos "Comí, dormí y me he ocupe de los bandidos... hasta me relacioné con otras personas... ¿qué he hecho para merecer esto?"
Tan sólo el sonido del bedel arrastrando el carrito o usando la pulidora, conseguía ocultar el leve zumbido de los fluorescentes que acompañaban los pensamientos de la pequeña
"Debí olvidar algo... quizás fue por lo de la despensa... o por el lobo... tardé demasiado en eleminarlo..." comenzaba a sentirse como una inútil, no podía creer que había fallado de tal manera "Si Mitsuki se enterase... me mataría, si Koji me ha hecho esto... ¿qué me haría ella?"
Movió la cabeza de un lado a otro "No, no, estoy segura de que lo hice bien... Koji me dijo que lo hice genial... pero no entiendo ¿por qué esto?"
—¡¿Por qué me ha dado el día libre?!— gritó furiosa al no entender porque le habían hecho aquello
—¡Shisssss!— ordenó el bedel
—¡Manda callar a tu...!— el cubo de la fregona impacto contra la cabeza de la pelimorada, lo que además de dejarle un buen chicón la dejó totalmetne empapada y oliendo a productos de limpieza
—Genial...— se quejó por lo bajo
"Si lo hice bien debería de haberme enviado a una misión importante, no darme un maldito día libre... me voy a morir del aburrimiento... esto es un castigo...." se bajo del banco y le pegó una patada al cubo de fregar haciendo que golpease contra una papelera y la dejase caer
—¡Maldita niñata, creía que me había librado de tí!— esta vez lanzó la fregona, pero Tomoe estuvo rápida de reflejos y escapo del bedel a toda prisa, dirigiendose hacia la salida a todo trapo. No tardó mucho en cruzar las puertas autómaticas que daban al patio exterior donde como siempre llovia. Temeros de que el bedel la persiguiese, la joven decidió alejarse un poco de la entrada y tomar sitio bajo un pequeño techadito que había con un banco bajo él.
—Ese viejo es bueno...— tuvo que reconocer la niña mientras se dejaba caer sobre el banco y se acariciaba el lugar del impacto
"Voy a morir de aburrimiento... no quiero días libres..." volvía a lamentarse para sus adentros mientros veía como la lluvia rebotaba contra el suelo ensimismada
"Todo es muy extraño" decía para mis adentros mientras caminaba en por esta extraña aldea donde la lluvia era el clima el predominante. Observaba hacia arriba, las extrañas edificaciones que se extienden hacia el cielo, me parecía muy curioso ver que podían existir casas de ese estilo, para mí que había vivido en una vieja casa de estilo muy tradicional toda su vida. Ya lo mojado de mis ropas no me importaba, total desde que salí del refugio de mi clan el clima ha sido el mismo una lluvia eterna, y alguna que otra tormenta en la que buscaba refugio en el casas en camino.
- ¡¡Hey fíjate por donde vas!! - me reclamo un mercader después de que choque con el por no estar viendo por donde andaba - Disculpe mi torpeza, señor respondí inclinándome respetuosamente e inmediatamente después corriéndome hacia un lado. Seguí caminando acomodando en mi espalda el baúl casi de mi tamaño donde llevaba mis ropas y mi marioneta. La aldea estaba tan llena de gente que me hacia sentir muy incomoda, todos eran tan diferentes, algunos llevaban bandanas metálicas con cuatro lineas gravadas, otros llevaban paraguas e incluso me tope a varios con respiradores extraños.
"Tengo que buscar a Arashikage" recordaba la misión que me había encomendado mi abuelo y el primer paso para conocer un mundo completamente nuevo. La verdad todavía no entendía a quien tenia que buscar, ese era su nombre o como lo conocen, solo se que tengo que buscarlo y darle el pergamino que me dio mi abuelo para él. Seguí caminando sin rumbo y observando a la aldea y a la gente. "Suficiente de perder el tiempo, tengo que averiguar quien en Arashikage". Vi a un par de personas caminando con unos paraguas, así que me acerque a ellos para preguntar un poco de información - Disculpen la intromisión, pero estoy buscando a alguien llamado Arashikage y no se donde ubicarlo, ustedes serian tan amables de decirme donde puedo encontrarlo
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¡Hoy va a ser un buen día!
Pensó Mano Larga Urasaki al ver pasar a la joven cargando tremendo baúl. Para una persona como él, un cofre de tal tamaño solo podía contener cosas de valor, cosas que podrían ser hurtadas y luego vendidas en los lugares correctos a amigos y colegas del crimen.
Mano larga Urasaki se puso de pie mientras que con sus manos se ajustaba un antifaz negro que le cubría el contorno de los ojos, no era para que no lo descubriesen pues a fin de cuentas todo aquel que hubiese escuchado algo sobre ese personaje sabría que era el único idiota que llevaba una mascara para cometer fechorías. Pero el problema con aquel muchacho era que lo que le sobraba de destreza le faltaba en inteligencia, nunca terminó de cumplir su tiempo en la Academia porque era "demasiado molesto" y prefirió darle un uso "más adecuado" a sus habilidades dedicándose a manotear carteras y cosas de valor a la gente despistada y extranjeros.
Una pichona esta volando demasiado alto...
El malviviente ya le había echado un ojo a su próxima presa, su decisión se vio reafirmada al verla chocarse con el mercader y constatar que estaba demasiado abrumada en las calles de Amegakure ¿sería la primera vez que pasaba por el lugar? Quien mejor entonces que él para darle la bienvenida.
Cortando la distancia a gran velocidad el ladrón impactó contra la muchacha del baúl, arrojándola al piso pero asegurándose de que el contenedor se quedara seguro en sus manos. Demás decir que aquel par que cargaba los paraguas dieron un par de pasos y miraron en todas direcciones, sin saber que estaba pasando.
De parte del circulo de los amigos asociados a las cosas ajenas, te agradecemos tu honorable contribución.
Comentó echándose la carga al hombro para luego salir corriendo.
Mogura que iba tranquilamente caminando por la calle bajo su paraguas, disfrutando de un día libre, no pudo evitar notar la presencia de una persona ajena a la aldea que vagaba por las calles y se chocaba a los demás y que por si fuera poco cargaba con una caja tan grande como ella.
Oh no...
Pensó al ver bajar por la calle a toda velocidad a Mano larga Urasaki, claramente en dirección a la extranjera. Su temor se vio confirmado en el momento en que el ladrón se llevó puesta a la chica, despojándola de sus pertenencias.
¡Urasaki!
Gritó el joven médico mientras se lanzaba a la carrera para seguirlo dejando atrás su paraguas.
La persecución no fue muy extensa, sobretodo porque después de un par de encuentros uno puede ser capaz de aprenderse las rutas que tomaba el ladrón. El arrinconamiento final tendría lugar en el patio de la academia de Amegakure, lugar donde se habrían cruzado por primera vez aquellos dos.
¡Oye, déjame en paz solo trato de ganarme la vida! ¿Cómo se supone que coma sino?
Reclamó Mano larga Urasaki. Pero Mogura no parecía que fuese a dejarlo ir a ningún lado.
Busca un trabajo si quieres comer, ahora dame lo que te robaste.
Contestó el muchacho de cabello azabache, aunque fuese su día libre llevaba en la frente la bandana de la aldea. De todos los días que podrían haber sido, tuvo que venir a encontrarse con ese mamarracho justo esa mañana.
El aburrimiento de Tomoe se fue bruscamente interrumpido por dos recién llegados, uno detrás del otro, parecían estar en mitad de una persecución. El primero de ellos cargaba a la espalda una especie de baúl y un ridículo antifaz negro, el segundo era tan paliducho que casi parecía enfermo. No es que la gente de Ame suela ser de moreno natural, pero aquel era bastante más blanco que Tomoe y eso tenía su mérito. Peinado hacia atrás, cara de enfadado y vistiendo con estilo, de negro como la pequeñaja
"¿Y estos dos?" la joven elevó la mirada y se quedó fijando a los dos chicos que ahora se encaraban, al parecer el enmáscarado había robado el baúl que llevaba y el segundo se lo reclamaba "Si te ha robado ese tipo con un antifaz tienes que ser un autentico perdedor..." se dejó caer en el respaldo del asiento para ver la escena como quién está en el cine "Veamos quién de los dos es más patético, si el enmascarado o la víctima..." aquella última palabra se quedó rondando en su mente, ayudar a los débiles no estaba entre sus prioridades pero dentro de sus obligaciones como kunoichi entraba defender a los residentes de Amegakure "Vaya mierda... como odio esas estúpidas normas..." la joven torció un poco el gesto molesta "No me queda más remedio" se dejó caer desde el banco al suelo, para quedar de pie y sacó un kunai desde el interior de su portaobjetos con parsimonia "Lo mejor será terminar esto rápido, así podré seguir aburriendome..." sin siquiera pensarselo un momento, Tomoe lanzó el kunai directo al cuello del ladrón, con toda la precisión, fuerza y velocidad que su técnica le confería. Además se había guardado un as en la manga por si lo esquivaba, un hilo atado a su arma
—Se te acabó la suerte, ladrón— dijo con voz monótona y carente de emoción la pelimorada
Pues mientras esperaba mi respuesta, sentí que algo me empujo y con un movimiento imprevisto me quito mi baúl en el mismo impulso. - De parte del circulo de amigos de las cosas ajenas, te agradecemos tu honorable contribución- escuche mientras volvía hacia quien me había golpeado, vi un personaje muy peculiar, pues era un hombre que llevaba una especie de antifaz, y así como vino llego se fue corriendo con mi equipaje y también observe a otro chico seguirlo a toda prisa.
Escuche también un grito ahogado de los transeúntes a quien estaba cuestionando y uno de ellos me dijo - Corre chica, te han robado, corre tras ellos - de inmediatamente hice en cuenta que en esa maleta tenia todo lo mio, incluido mi marioneta y el pergamino de mi abuelo. Así que corrí tras ellos, el trayecto no fue mucho pero me llevaban cierta ventaja, los seguí por un par de corredores hasta llegar a un patio donde los vi que se detenían. Observe que el segundo joven lo enfrentaba, al parecer no estaban juntos, cuando me iba acercando también observe que una tercera persona entraba en la escena, una chica de muy baja estatura de cabello color morado. De inmediato la vi lanzar un kunai hacia hombre que había tomado mi baúl. En ese tiempo termine de llegar completamente al patio, no entendía que estaba pasando, de verdad la gente de la ciudad es extraña.
- Disculpen ese baúl contiene cosas importantes, por favor podrían devolverlo - dije intentando alegar a la razón, tal vez lo ocurrido no fuese más que un malentendido. - Me disculpo pero no estoy interesada en hacer una colaboración a tu club, tengo cosas importantes que hacer primero. - dije hacia el hombre enmascarado pensando que se tratara de alguna organización a la que trabajara y me había confundido con alguien más.
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Parecía que la negociación entre Mano larga Urasaki y Mogura no iba a llegar a ningún lado, por si fuera poco cada vez mas gente comenzaba a mostrarse en la escena, gente que no parecía precisamente querer ayudar al ladrón. El joven médico no tenia mucha mas paciencia de la que ya había bajado sobre el tablero, no faltaba mucho para que se levantara y le metiera un golpe a las piezas.
¡Ja, muy astuto, Mogura! Me has traído a propósito a este lugar para que la niña cabeza de mora haga el trabajo sucio por ti ¿eh?
Armando una tormenta de un vaso de agua y con la vista de un cuervo atento al brillo de las cosas antepuso el cofre robado a la trayectoria que seguía la kunai de la Uchiha. Un pequeño rasguño no haría decaer tanto el valor de aquel objeto, pero si eso le permitía seguir vivo para poder completar la venta servía.
¿De qué estas hablando? ¡Te dije que me des ese cofre!
Reclamó nuevamente al escudado malandro. No pudo evitar de todas formas mirar un instante en la dirección de donde provino el arma arrojada. Urasaki había hecho cosas cuestionables en su historia pero no estaba del todo seguro de si se merecía tener una kunai clavada en el cuello.
La voz de la damnificada tomó por un momento la escena, reclamando con un poco de inocencia que todo era parte de una confusión y que no había accedido a realizar ninguna clase de donación a la causa del ex alumno de la academia.
Después de todo lo que hemos pasado juntos... siento mucho apego a esta caja, no puedo devolverla, muchachita.
Se lamentó Mano larga Urasaki intentando derramar lagrimas de cocodrilo. Mogura ya había tenido suficiente de toda su palabrería y posiblemente aquella desconocida no estaba para nada agradada por la interrupción de esos dos.
—¡Ja, muy astuto, Mogura! Me has traído a propósito a este lugar para que la niña cabeza de mora haga el trabajo sucio por ti ¿eh?—
El ladrón había interpuesto el baúl entre su cuello y el kunai, de manera que el arma acabó clavándose en la caja a causa de la fuerza con al que lo había lanzado la pequeñaja con intenciones homicidas.
—¿De qué estas hablando? ¡Te dije que me des ese cofre!— replicó el perseguidor
"Es rápido, debería de haberlo tenido en cuenta y variado la dirección para haberle herido en la pierna..." medito la pelimorada que dio un paso hacia el frente mientras sostenía con fuerza el hilo que conectaba la caja con su kunai, algo de lo que ninguno de los presentes se había percatado hasta el momento, al menos no el mangante a juzgar por la confianza en su seguridad que mostraba
- Disculpen ese baúl contiene cosas importantes, por favor podrían devolverlo- dije intentando alegar a la razón, tal vez lo ocurrido no fuese más que un malentendido. - Me disculpo pero no estoy interesada en hacer una colaboración a tu club, tengo cosas importantes que hacer primero-
La dueña del objeto robado hizo acto de presencia, o al menos eso fue lo que dedujo Tomoe de las palabras de la chica que acababa de aparecer. Lo que no pudo evitar fue lanzarle una mirada de desprecio, le acababan de robar y venía mendigando par que le devolviesen sus objetos
"¿Cómo se puede ser tan patética...?" apartó la mirada de la recién llegada, no podía seguir mirándola durante más tiempo "¿Por qué tengo que ayudar a gente como esa?"
—Después de todo lo que hemos pasado juntos... siento mucho apego a esta caja, no puedo devolverla, muchachita.
—Lo siento, pero ha llegado el momento de que te separes de ella— Tomoe chasqueó la lengua mientras le lanzaba otro kunai cuya trayectoria sería paralela a la espalda del ladrón, dando la impresión de que la chiquilla había errado el lanzamiento. Sin embargo, cuando este llegase a la altura indicada, cambiaría bruscamente la dirección buscando el impacto en la espalda del oponente con un brusco giro de 90º guiado por el hilo shinobi que llevaba atado en la anilla. A la vez que el arma salía disparada de sus dedos, Tomoe tiraría del hilo del kunai que estaba clavado en la base del baúl, de manera que no pudiese utilizarlo de nuevo para cubrirse o bien, tuviese que soltarlo para poder escapar.
"Veamos que haces" la joven había vuelto atacar sin piedad, en su mente no entraba otra opción que la de derribar a su oponente a toda costa. Anteriormente había fallado, pero ahora sabía que debía de estar atenta y esperar la reacción de su rival. Si evadía el ataque, tenía un hermoso as bajo la manga
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La joven de cabello morado no tenía otra solución para aquella situación salvo la de lanzar mas kunai al malandro de turno. Parecía ser que tenía un estratégico diagrama de flujo trazado desde el momento de salir de su casa, totalmente contrario al de Urasaki.
Me parece que mejor te vuelves dentro de la academia, niña tonta. Con esa puntería vas a lograr morir muy rápido... y tu Mogura mejor quítate de mi camino, soy un tipo bastante ocupa--
Entre medio de toda su palabrería sin sentido y totalmente subestimando las capacidades de la Uchiha, recibió de lleno el impacto de esa segunda kunai. Los ojos del médico se abrieron de par en par junto a los del malavida.
Hey... ¿Qué te pasa?
Preguntó extrañado el muchacho de cabello azabache. Soltando el baúl robado, Mano larga Urasaki se dejó caer sobre sus rodillas a la vez que sus ojos se clavaban en los ojos de Mogura como la kunai se había clavado en su espalda.
A fin de cuentas... todo es tan efímero en esta vida... Me ha dado muerte por la espalda, como una autentica cobarde...
Finalmente y después de decir unas oraciones que no tenían demasiadas luces, se dejó caer sobre uno de sus costados. Fue entonces que el shinobi pudo ver el hilo y la kunai que habían alcanzado su retaguardia.
Oh no... ¡Keisuke!
Llamó por su primer nombre al malandro, probablemente sea uno de los pocos que lo supiese además de algunos profesores de la academia y la poca familia que debía quedarle al tipejo. Arrodilló una de sus piernas a la vez que la otra formaba un angulo recto y tomó una de las manos del tipo para controlar su estado.
Oye... ¿Cuál es tu problema?
Preguntó con una mirada de pocos amigos a la pelimorada, evidenciando que claramente no estaba de acuerdo con el actuar de su persona. Ciertamente aquel tipo estaba cometiendo un delito, pero el shinobi trataba de resolverlo por la vía menos agresiva posible y la intromisión de aquella kunoichi había tirado por la ventana todo intento de pacifismo.
—Me parece que mejor te vuelves dentro de la academia, niña tonta. Con esa puntería vas a lograr morir muy rápido... y tu Mogura mejor quítate de mi camino, soy un tipo bastante ocupa--
La pequeñaja no pudo evitar dejar escapar una media sonrisa un tanto burlona ante aquellas palabras, pues justo en aquel instante estaba enviando a través del hilo shinobi un pequeño pulso de chakra que acabaría cambiando la dirección de aquel kunai
"Veremos si opinas lo mismo después de esto"
El arma impacto tal y como había calculado la Uchiha tras un brusco cambio de dirección. Aquello hizo que el ladrón se tragase su lengua al menos por un instante.
—Hey... ¿Qué te pasa? el perseguidor había pasado de estar enojado a preocupado por el estado de su enemigo
"No me jodas por favor... ¿Sé está preocupando por un despojo social como ese ladrón?"
—A fin de cuentas... todo es tan efímero en esta vida... Me ha dado muerte por la espalda, como una autentica cobarde...--
Tomoe no disimuló la sonrisa de satisfacción ante las palabras de su "adversario", había ejecutado su técnica a la perfección y a su vez terminado con el asunto de manera rápida y precisa. Tal y como se le suponía a una shinobi de buen nivel: precisión y discreción.
—Oh no... ¡Keisuke! el otro chico corrió a socorrer al ladrón ante la atónita mirada de la Uchiha, que no pudo evitar arquear las cejas de incredulidad para después pasar a una dura mirada de desaprobación ante esa manera de proceder
"Qué patético..." pegó un fuerte tirón al hilo para que su kunai se desprendiese y poder así recuperarlo
—Oye... ¿Cuál es tu problema?
—El único que tiene aquí un problema eres tú— respondió la pelimorada mientras limpiaba el filo del arma en su pantalón —Yo solo he hecho mi trabajo, abatido a un delincuente y recuperado las pertenencias de la pelele esa— comprobó que la punta del arma estaba totalmente libre de sangre y lo devolvió a su portaobjetos —Así que deberíais darme las gracias—
"¿Mi problema? Mi problema son la gente como él y ese ladrón...""
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Según aquella niña, el único con un problema parecía ser Mogura. La joven alegaba haber cumplido con su trabajo y que era él quien debía agradecerle por su ayuda. Urasaki se había llevado gran parte de la paciencia del shinobi, así que no le quedaba mucha para tratar con aquella desconocida que realmente no había empezado con un buen pie a tratar con el médico.
¿Darte las gracias, yo? Estaba manejando el asunto hasta que te metiste, nadie te pidió ayuda en un primer lugar.
Contestó recriminando sus palabras de altanería. Él había iniciado la persecución y estaba manteniendo un intercambio de palabras hasta que la chica empezó a lanzarle con otra cosa que no fuese kunai.
Esta mal de la cabeza esa niña...
Sin embargo, no podía dedicarse explicitamente a discutir con ella, tenía que darle asistencia a su antiguo compañero de academia o su herida podría empeorar rápidamente.
Este infeliz ni siquiera estaba armado, no había necesidad alguna de hacer uso de armas como esa.
Dijo refiriéndose a la kunai con hilo empleada hacía unos instantes atrás, mientras se movía alrededor del herido para poder tratarlo, había un notorio tono de molestia en las palabras del chico de cabello azabache.
Espero tengas tantas ganas de hacerte cargo de él ahora.
Cumpliendo su rol como shinobi médico acercó sus manos a la herida del ladrón y haciendo uso de una técnica bastante básica, rodeó sus manos de un aura verdosa la cual tendría la finalidad de darle primeros auxilios al abatido. Viéndolo de cerca, podía notar lo flaco que estaba su antiguo compañero de salón.
Maldito vago... tu falta de disciplina te terminó dejando en esta situación... De todos modos ¿Quién diablos es ella?
Pensó levantando su vista hasta la chica, mirándola con bastante seriedad. Realmente no habían arrancado con un buen pie.
—¿Darte las gracias, yo? Estaba manejando el asunto hasta que te metiste, nadie te pidió ayuda en un primer lugar—
Tomoe no pudo evitar esbozar una sonrisa de incredulidad ante las palabras del chico "Hoy en día llaman manejar a cualquier cosa por lo que veo..." sin embargo la pelimorada no tenía ninguna intención de discutir allí con aquel chico que se afanaba ahora en tratar de salvar la vida al ladrón
—Este infeliz ni siquiera estaba armado, no había necesidad alguna de hacer uso de armas como esa.—
—Ese es su problema— replicó la pequeñaja con desdén mientras terminaba de asegurar su portaobjetos —Así que menos lobos caperucita...—
"Este infeliz se cree que puede darme a mi lecciones de como actuar... que trieste"
—Espero tengas tantas ganas de hacerte cargo de él ahora— dijo el muchacho mientras colocaba sus manos en la zona herida tratando, tal y como hacían los médicos.
"Así que le chico es un ninja médico de esos" Tomo se había pasado casi toda su vida rodeada de médicos y sabía muy bien como reconocer el ninjutsu básico que usaban
—No tengo la más mínima intención de ayudar a ese ladrón, si por mi fuese lo dejaría desangrarse— contestó la chica que caminaba lentamente hacia el banco donde antes había estado sentada —Espero que entiendas que salvándole la vida a basura como esa serás responsable de sus futuros actos, si roba o mate a alguien inocente... será por tu culpa— su voz denotaba una tranquilidad un tanto inquietante, en verdad no le importaba lo más mínimo la vida de ese rufián
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Si el shinobi se hubiese tomado la molestia de haber hecho una lista de las cosas que lo sacaban de quicio, aquella muchacha de pelo morado seguramente reuniría varios de los requisitos para hacerle perder la paciencia. Ya de por si no le quedaba demasiada por haber estado tratando con el ratero de Urasaki y sumado al actuar durante y después de que el tipo cayera al piso con una herida en la espalda no le estaba ayudando para nada.
No creo que llegue a ningún lado hablando con esta persona... parece ser otro de esos alumnos locos que quieren salir a pelear con lo primero que se les cruce...
Pensaba mientras miraba la herida que estaba tratando, poco casi le hacía ya a las palabras que soltaba la insolente Uchiha, pues para el joven médico carecían de sentido alguno. Considerando que su técnica ya había cumplido con su función de primer auxilio ya podía mover al tipo para sacarlo de la lluvia y llamar a alguien más para que se haga cargo de él.
No vale la pena...
Miró un segundo a la kunoichi mientras hablaba pero en su mirada no había mas que una seria expresión, cada palabra que soltaba le hacía creer que era de esas personas que él realmente no podía tolerar. No hizo ninguna contestación, no deseaba perder mas tiempo en aquel lugar.
Te vas adentro y yo me largo de aquí, Urasaki. No voy a perder mi día libre contigo.
Dijo al malandro mientras lo iba arrastrando agarrándolo de los hombros al interior del edificio de la Academia. Por su parte el tipo se dejaba arrastrar sin mediar palabra alguna, sabía lo que iba a venir cuando llegara la gente a atenderlo y el tirón de orejas que se llevaría de paso.
Tomoe podía ver el descontento en la mirada del joven médico que se afanaba por estabilizar a aquel desecho social, pero parecía no atreverse a replicar a la Uchiha o al menos esa fue la impresión que ella tomó de todo aquello. No en vano, estaba acostumbrada a imponer cierto respeto en los demás. En la academia nadie quería luchar contra ella, todos sabían que la enana era implacable y no conocía términos medios... su único objetivo era aplastar a todo aquel que se interpusiese en su camino, de la manera más rápida y contundente posible, así marcaba las distancias.
"Otro cobarde más... no hay nada más que verlo" la pelimorada no sentía excesivo aprecio por los ninja médico y no sólo por lo mal que se lo habían hecho pasar, si no que no entendía como alguien podía tener como objetivo sanar a los demás. Las técnicas ninja habían sido creadas para destruir al oponente no para sanar "Todos son iguales..."
Contempló impasible desde el banco como el chico arrastraba al ladrón hasta las puertas de la Academia
"Qué manera de malgastar su tiempo..." no pudo evitar torcer el gesto ante aquella patética imagen, enmarcada por la lluvia de Amegakure "De verdad que no lo entiendo..." aquello molestaba sobre manera a la Uchiha, en su mente no cabía algo como aquello
—¡¿Por qué malgastas tus fuerzas con basura como esa?!— lanzó la pregunta indignada —¡No es más que otro inútil que no sirve para nada!— se bajó de un salto del banco, completamente molesta por aquella actitud tan degradante para todo aquel que se llamase así mismo shinobi
En el mundo desde el que provenía Tomoe no había sitio para los débiles, ni siquiera para mostrarse débil. Cualquier atisvo de ella podía convertirte en el próximo descarte, en un maldito experimento fallido... en un juguete roto
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Nuevamente la muchachita rompía el silencio para dirigirse a la única persona que parecía estar dispuesta a escucharla, aunque casi ni eso. ¿Le sería tan impensable contemplar la idea de ayudar a una persona que estuviese en una situación más complicada que la suya?
En serio... hay que ver con esta niña. ¿Quién fue el desquiciado que la dio su bandana?
Interiormente cuestionaba la decisión de quien fuese el responsable de que una persona como la Uchiha hubiese sido promovida de los cursos de la academia. Mientras seguía arrastrando a Urasaki por el patio hasta llegar a la entrada para luego golpear con sus nudillos ligeramente con la intención de llamar la atención de alguien en el interior del lugar.
Si no pretendes ayudar con el desastre que has causado, mejor quédate en silencio.
Advirtió el joven médico después de ver como la pelimorada se bajaba del banco molesta como ella sola y reclamaba explicaciones por su actuar, desde luego evitaba perder más tiempo en una discusión sin sentido. Su prioridad en ese momento era atender el estado de su antiguo compañero.
Mogura no se llevaba precisamente bien con Urasaki Keisuke, sus caminos se habrían separado incluso antes de terminar su tiempo en la Academia pero para él había un detalle que no iba a poder cambiar nunca y era lo que lo estaba impulsando a cuidar de él en un momento de necesidad, ese algo probablemente los ojos de aquella niña no podían apreciarlo.
¿Hay alguien por ahí dentro? ¿El de limpieza al menos?
Giró su mirada hacía el interior del lugar mientras abría la puerta para seguir arrastrando al muchacho del antifaz.
—Si no pretendes ayudar con el desastre que has causado, mejor quédate en silencio—
La pequeñaja no pudo evitar fruncir el ceño ante las palabras del chico que arrastraba al herido, no le había sentado nada bien ni el tono, ni la forma en que se había dirigido a ella.
"Maldito gusano... ¿Cómo se atreve a hablarme de esa forma?" la kunoichi siguió con la mirada como se adentraba en la Academia a duras penas "Encima se arrastra como uno... por un maldito ladrón que no vale nada" toda aquella situación la estaba sacando de sus casillas, cosa que no era muy difícil todo ha de ser dicho. La Uchiha no destacaba especialmente por su paciencia, condescendencia o... practicamente cualquier adjetivo que pudiese considerarse positivo por otra persona "¡A mi no me manda callar nadie! ¡Y menso basura como esa!" Tomoe se había enfandado y sin pensarselo dos veces se dirigió através de la lluvia hasta la puerta que hace un momento acababa de atravesar el médico.
La abrió de una patada, lo que hizo que la puerta golpease contra la pared dando un fuerte porrazo que resonó por toda la estancia
—¡A m no me manda callar nadie!— buscó con la mirada al médico al que no tardó mucho tiempo en localizar, no podía llegar muy lejos con ese lastre que llamaban persona —¡Y menos aún un gilipollas que pierde su tiempo ayudando a otro de especie!— la kunoichi dejó su mano deslizarse hacia su portaobjetos... cuando algo paso rozando la cabeza de Mogura para terminar impactando de lleno en la pequeñaja, tras el golpe un sonido metálico y agua derramada... seguido de una nube de humo en el lugar del impacto, cuando se disipó se pudo comprobar que en el lugar donde estaba la niña había una silla tirada y un cubo de agua.
—¡Tendrás que hacerlo mejor, viejo bedel!— la voz de la Uchiha provenía ahora desde el mostrador de la entrada, allí se encontraba sentada la niña sobre él con aire de ir bastante sobrada —¡Parece que pierdes habilidad cada vez que cumples años!— la chica hablaba alto pues no podía ver donde se encontraba el viejo
"Tengo un mal presentimiento..."
Algo contundente golpeo su cabeza, pudo indentificarlo cuando un trozo paso por delante de su mirada antes de que cerrase los ojos del dolor... el viejo bedel la había golpeado desde la espalda con la escoba y, de hecho, se la había roto en la cabeza
—Eres demasiado engreída para lo poco que levantas del suelo— era un hombre de unos sesenta años, a medio quedarse calvo y pulcramentea afeitado, de rasgos recios y muy marcados alrededor de una prominente nariz —Niñata insolente, esperaba no tener que verte por aquí más— se lamentó el bedel que rodeaba ahora el mostrador para acercarse a Mogura y al herido —Vaya, parece que no está en su mejor momento— observó antes de clavar su grisáseos ojos en los del shinobi médico —¿Qué le ha pasado?—
"Como dueeeeeeleeeeee" se quejaba mientras se agarraba la cabeza la pequeñaja "Siento que se me va ha abrir la cabeza"
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