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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
En el lugar más aburrido del mundo, ¿qué mejor que un poco de acción?
#1
Esa zona llena de bambú a la entrada del País del Bosque siempre le había llamado la atención. Las pocas veces que se había aventurado al norte de Yachi, la había visto, al horizonte. Y por fin se había decidido pasearse por allí. Por verlo más de cerca. Porque era un día aburrido, qué se yo. Jamás sabremos por qué, pero el caso es que...

...las distancias engañan, joder. Ya os digo que engañan. Y Daruu caminaba ahora aburrido por una nublada llanura sin nada más que una promesa de cañas de bambú al horizonte que no parecían acercarse nunca. «¿Pero qué cojones hago yo aquí?» Pues sí, era una buena pregunta. Era como si no hubiese sabido donde ir y hubiese acabado allí por pura casualidad.

Quién le diría que se toparía con una de las personas más importantes de Oonindo allí mismo.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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#2
Juro caminaba felizmente por el bosque. A sus espaldas, cargaba, al descubierto, a Gen, su marioneta favorita y fiel compañera durante tanto tiempo, desde que se había graduado.

— Me encanta el bosque, ¿sabes? — comentó. La marioneta asentía, pero en realidad, lo hacía por el vaivén de los pasos de Juro. Su expresión estaba tan rígida como el árbol que habían talado para hacerla —. No sé, es como, muy relajante, ¿entiendes?

Su afán por comunicarse se debía a que estaba un poco nervioso. Se había encaminado fuera de la villa sin protección. No le había dicho nada a Yota (vale que era la persona que iba a cuidar de él, pero joder, ¿Tenía que llamarle hasta para ir al baño?), ni a su alumno, ni en general, a ningún shinobi. A veces, él también tenía la necesidad de dar un paseo. Y tampoco estaba haciendo ningún delito. Simplemente caminar por su país.

Una excursión por el bosque de bambu y vuelta a casa. Era era su idea. Su meta. Su objetivo. Su máxima en aquel día templado y agradable...

... o al menos, eso pensaba. Al principio, tomó un pequeño "atajo" en lugar del camino tradicional, para llegar más rápido. Luego, una pequeña desviación, porque "éste camino ya se lo conocía". Al final, acabó armándose un lío que ni él solo sabía cómo arreglar. Cuando se quiso dar cuenta, no solo no estaba en el bosque de bambú, sino que ahora se encontraba en una llanura. El bosque se encontraba a lo lejos, y parecía que no tenía intenciones de acercarse.

¿Qué como había podido llegar ahí? Era un verdadero misterio.

— Esto es culpa tuya. ¡Tú me has dejado hacer esto! — exclamó, culpando a su pobre marioneta, que seguía asintiendo al vaivén de sus pasos —. Encima exigiendo cosas. La próxima vez, me llevas tu.

En ese momento, Juro llevaba una ropa casual: camisa verde, pantalones azules, su chaleco de jounin y su bandana (porque estaba en su país, ¿Por qué debería de asustarse?). A los lados de su cintura, los dos pergaminos pequeños en los que tenía sus regalitos especiales. Tenía que ser precavido, claro está.

El chico caminaba tranquila y despreocupadamente, sin darse cuenta que ni si quiera estaba dirigiendose hacia los bosques de bambu. Lo cierto es que iba en dirección contraria.

Eso hizo que el chico no tuviera si quiera margen de reacción cuando se topo, de bruces, con Daruu, que iba justamente en su dirección opuesta.
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#3
¿Sabéis lo que es un haiku? Son poemas sin rimas, de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. Seguro que si preguntáis a otra persona os puede dar mucha más información sobre ellos, yo sólo quiero contaros el que se me viene a la cabeza —nunca mejor dicho— en estos momentos:

No se miraban,
yermo paisaje sin sol,
choque de cráneos.

¡Au! ¿Pero qué...? Oh. ¡Oh! Lo siento, tío, ¿estás bien? Perdóname, estaba empanado totalmente. —le dijo al extraño. Pero el extraño tenía una placa dorada de jounin y la bandana de kusagakure. Además, no era tan extraño... juraría que ya lo había visto en algún lu...

»Espera. ¿Eikyū Juro? —En el examen de chūnin. Un tipo con una siniestra marioneta a la espalda, el jinchūriki —esto era sorpreda reciente— del Siete Colas.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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#4
Juro caminaba, sin más preocupaciones que las que tenía en ese momento. Puede que cualquiera pensaría que alguien que podría ser cazado en cualquier momento debería estar más atento. La verdad es que es cierto. Pero todos pueden tener despistes de vez en cuando, ¿verdad?

Se llevó un buen golpe. Juro casi tropieza.

« ¡Ataque desconocido! ¡Ataque desconocido! » — Juro se llevó una mano a la cabeza ya pensando que un general de kurama había aparecido de la nada para golpearle con su cabeza.

Sí, no tenía mucho sentido, pero le acababan de dar un cabezazo.

»Espera. ¿Eikyū Juro? — No era un general (afortunadamente. Sino, ya estaría muerto). Era un joven en cuya cabeza se reconocía perfectamente la bandana de Amegakure.

— S-sí. Ese soy yo — Juro se frotó la cabeza. Comprobó que su marioneta estaba perfectamente bien. Le perturbó un poco que le hubieran reconocido tan pronto, pero trató de mantener la compostura —. No te preocupes por el golpe, ha sido fallo de los dos. ¿Te has hecho daño?

Lo cierto es que, tras mirar al chico bien, se dio cuenta de algo: nunca había hablado con él, pero a Juro le sonaba. Había sido uno de los participantes del examen de chunin. ¿Da...Daruu? Sí. Daruu. Daruu algo. Claro que le sonaba. Le habían hablado de él por partida doble: por un lado, cosas buenas, y por otro, cosas muy malas.

Sin embargo, teniéndolo ahí delante, solo pudo pensar en qué no lo conocía de nada, y que sería muy descortés por su parte pensar algo antes si quiera de hacerlo.

» ¡Yo también sé tu nombre! — exclamó, dando una pequeña palmada —. Te llamas Daruu, ¿verdad? Estuviste en el chunin también.
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#5
S-sí. Ese soy yo. No te preocupes por el golpe, ha sido fallo de los dos. ¿Te has hecho daño? —dijo él, confirmándolo. El muchacho se frotó la cabeza y echó un vistazo a su siniestra marioneta. La verdad es que esos trastos a Daruu siempre le habían dado repelús, y no sabía muy bien por qué.

No, tranquilo. ¡Ch! Ayayayay... —Sin embargo, también se acarició la frente. La verdad es que había sido un buen, buen topetazo.

¡Yo también sé tu nombre! —exclamó Juro, dando una feliz palmada que le recordó a la actitud saltarina y despreocupada de Ayame por un segundo—. Te llamas Daruu, ¿verdad? Estuviste en el chunin también.

¡Sí! —Daruu sonrió, alegrándose de que su primer contacto con un extranjero en mucho tiempo le pusiera las cosas fáciles. Aquél parecía un chaval majo. Claro que Uchiha Datsue también lo había parecido... «Alianza, Daruu. Alianza» —Se tuvo que recordar. Aquél desafortunado incidente en Uzushiogakure le había obligado a levantar unas barreras que le perseguirían durante un tiempo, muy a su pesar, y muy al pesar de Kori-sensei, que más experimentado que él, ya había tratado de normalizar los problemas diplómaticos como cosas que vienen y van y tendría que experimentar muchas veces. Pero ahora estaban bien. Estaban bien—. Sí. Amedama Daruu, encantado de conocerte, Juro-san. —Extendió la mano para estrechársela—. Aunque en menudas circunstancias, si me lo permites señalar. —Observó a izquierda y derecha, sonriendo, y se encogió de hombros—. Menudo azar que nos encontrásemos aquí... en medio de la nada.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
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#6
Juro sonrió ante el comportamiento de Daruu. Afortunadamente, parecía haberse encontrado con una persona (fuera amejin o no, se repitió) bastante amable. Al menos, en apariencia.

«Siempre es mejor que haberte encontrado con un general » — Ahora mismo, se preguntó si aquel chico sería consciente de la posición de Juro. No sabía cómo ni de qué modo las noticias habían volado, ni con qué rapidez. Aun así, no le gustaba escudarse en ese hecho para sentirse más seguro o no.

Sí. Amedama Daruu, encantado de conocerte, Juro-san.

— ¡Lo mismo digo! — Juro le devolvió el apretón de manos, y reflejó la misma sonrisa, feliz incluso de que todo fuera bien.

Amedama Daruu mencionó las circunstancias en las que se habían encontrado. Juro observó la explanada totalmente vacía, y tuvo que asentir. Se preguntó para sus adentros si el chico también se habría perdido como él, o si quizá estaba de paso hacia algún lugar del País del Bosque. Él (si sus conceptos de orientación ya de por sí dañados no le mentían) iba en dirección hacia su país después de todo.

Menudo azar que nos encontrásemos aquí... en medio de la nada.

— Desde luego. No mucha gente viene aquí, y si lo hacen, suelen marcharse pronto. Se podría decir que es un lugar de tránsito — señaló Juro. Después, el chico se rascó levemente la nuca —. No hay tazas de té, ni mesas, ni un sitio caliente para sentarse. Pero al menos es un lugar tranquilo.

» No quiero ser indiscreto, así que no voy a preguntarte a dónde te diriges. Pero supongo que llevas ya un rato viajando, y más si vienes del País de la Tormenta. ¿Te apetece descansar un rato y conversar? — sugirió Juro, consciente de que, si bien él lo veía como algo tan natural como hablar, podía sonar raro dicho así. La verdad es que estaba un poco preocupado por el golpe, y quería asegurarse de que Daruu se encontraba bien.
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#7
¡Claro, por qué no! —contestó Daruu. «Me cae bien este chico». Supongo que nos podemos sentar... Pfff, pues aquí mismo. —Se deslizó colina abajo hasta la base, y se tumbó sobre la hierba seca, con las manos detrás de la espalda—. Pues la verdad es que me apetecía ver de cerca el bosque de cañas de bambú que hay más al norte. Estaba de paso en Yachi y lo consideré una buena idea.

»Claro que creía que estaba más cerca... —confesó—. Ya no me parece tan buena. —Se echó a reir.
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#8
El chico aceptó su oferta. En un instante, se dejó caer deslizándose por la colina, y se tumbó sobre la hierba, con las manos detrás de la espalda. Juro le siguió, aunque menos diestramente.

Pues la verdad es que me apetecía ver de cerca el bosque de cañas de bambú que hay más al norte. Estaba de paso en Yachi y lo consideré una buena idea. — le confesó el chico, quién parecía no tener reparos en contarle a Juro su viaje —. Claro que creía que estaba más cerca... Ya no me parece tan buena.

Juro no pudo evitar secundar la carcajada. Si él supiera la de veces que se había perdido por su propio país, entonces sabría que le entendía muy bien.

« Pero nadie que no me conozca creería algo así » — reflexionó, para sí.

— No te preocupes, es bastante normal. Con tanto bosque, las distancias no se miden bien — dijo Juro, quitandole importancia con un gesto de manos —. Si cuando terminemos el descanso aún quieres visitarlo, puedo ayudarte a llegar. Me pilla de camino para volver, y ya has hecho la mayor parte del camino.

«...creo... » — Juro pecaba un poco ahí, puesto que ofrecerse a llevar a alguien a un lugar, era como si Daruu se ofreciera a dar clases de cómo tomar el sol. Pero afortunadamente desde esa distancia el bosque se podía ver de lejos, y sólo un idiota no seguiría una pista visual tan evidente.

Juro estiró los brazos, evitando soltar cualquier ruido inapropiado para no molestar a su nuevo compañero. La verdad es que también le apetecía tumbarse.

¿Cómo van las cosas, Daruu-san? ¿Te fue bien en el chunin? Ya sabes, después de todo lo que pasó. — Juro no quiso hacer mención al "incidente" que ocurrió entre las aldeas, aunque como las relaciones entre Amegakure y Kusagakure no eran tan malas, supuso que tampoco tenía que andar con pies de plomo ahí. De igual manera, todos fueron evaluados y calificados después de ese incidente, por lo que Daruu tuvo que ser ascendido o no.
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#9
— No te preocupes, es bastante normal. Con tanto bosque, las distancias no se miden bien — dijo Juro, quitandole importancia con un gesto de manos —. Si cuando terminemos el descanso aún quieres visitarlo, puedo ayudarte a llegar. Me pilla de camino para volver, y ya has hecho la mayor parte del camino.

Daruu hizo un ademán con la mano, restándole importancia.

Na, déjalo —dijo—, me he cansado de dar vueltas como un tonto. —Además, de querer ir más rápido (y ahora que lo pensaba, joder, qué gilipollas había sido) podría haber creado un pájaro o un caballo de caramelo. ¡Ya estaría allí! Claro que quién diría que iba a estar tan lejos, ¿no? Ni siquiera había contemplado la posibilidad.

Juro estiró los brazos, acomodándose.

¿Cómo van las cosas, Daruu-san? ¿Te fue bien en el chunin? Ya sabes, después de todo lo que pasó.

Uff, tema complicado aquél. Daruu se estiró como un resorte, poniéndose a la defensiva durante un momento. Pero claro, los kusareños no habían hecho nada, técnicamente. Eran la parte externa al conflicto a dos bandas de Uzushiogakure y Amegakure. Además, hasta ahora Juro se había portado bien con él. Supuso que lo preguntaba con buena voluntad.

A pesar de todo lo que pasó, querrás decir —Daruu rio—. Es un milagro que me ascendieran, pero me dieron la placa. —Se volteó un poco y se señaló la reluciente placa de chuunin, en su manga derecha.

»Sabes, en aquél entonces esto es lo que menos me importaba del mundo, claro, pero mirándolo en perspectiva, me da lástima que no llegásemos a celebrar la ronda de combates como los dioses mandan —dijo—. Ey, ¿qué te parece si... si echamos un combatillo? Por las risas nada más. Además, veo que tú eres jounin ya. ¿No te hace ver si eres mejor que un chuunin de Amegakure? —le desafió, buscando su orgullo. Le guiñó un ojo, burlón.
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#10
Juro supo que la pregunta no había sido bien recibida cuando vio a su invitado de viajes reaccionar. Daruu se recompuso pronto, pero el marionetista imaginó que lo que pasó fue un golpe brutal para él. Para toda Amegakure en general, supuso. Tendría que dejar de sacar el tema.

. Es un milagro que me ascendieran, pero me dieron la placa — dijo, y le enseñó el pequeño tesoro metálico que hasta el momento el chico no había visto.

— Me alegro por tí — comentó, sonriendo.

Pero la cosa no iba por ahí...

»Sabes, en aquél entonces esto es lo que menos me importaba del mundo, claro, pero mirándolo en perspectiva, me da lástima que no llegásemos a celebrar la ronda de combates como los dioses mandan Ey, ¿qué te parece si... si echamos un combatillo? Por las risas nada más. Además, veo que tú eres jounin ya. ¿No te hace ver si eres mejor que un chuunin de Amegakure?

« ¿Un... combate? » — Juro empezó a sentir un poco de nerviosismo. Ya no era solo por demostrar sus habilidades, sino porque... porque no se veía capaz de cumplir con las expectativas de ese chaleco. Le habían ascendido a jounin, pero no creía que fuese por su poder especificamente.

— No me gustaría que me juzgaras por mi rango... — repuso Juro, casi instantaneamente. Su gesto se suavizó un poco entonces —. Pero dejando a un lado eso... ¿Por qué no? Puede ser divertido. ¡Está bien! ¡Tengamos un combate! En una zona como esta, hay bastante libertad.

Juro miró a los alrededores y luego a Daruu, algo preocupado de repente.

» Ya sé que no hay prácticamente nadie por aquí, pero no nos interesa llamar la atención en exceso igualmente, ¿vale?. — Lo que faltaba, que atrajesen a algún general. Entonces sí que la habrían hecho buena.
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#11
La bravuconada de Daruu tuvo el efecto contrario: Juro, azorado, le pidió que no le juzgase por su rango. Por lo visto, el muchacho estaba un poco inseguro de sí mismo. No obstante no rechazó el reto. Sí que volvió a mostrar esa inseguridad cuando, mirando alrededor, recordó a Daruu que deseaba pasar desapercibido.

»Ya sé que no hay prácticamente nadie por aquí, pero no nos interesa llamar la atención en exceso igualmente, ¿vale? —dijo. «¿Por qué es tan reservado...? ¿No será por...? ¡Claro, los Generales!» Afortunadamente para ambos, Daruu era muy bueno en el arte de ser escurridizo.

¡Hop! —El muchacho levantó los brazos y, balanceándose, se reincorporó de un salto—. ¡No te preocupes, Juro-san! Si me reservo algo de chakra mientras peleamos, puedo sacarte de aquí y llevarte a un lugar seguro en un periquete. ¡No nos pasará nada! —Echó los brazos hacia atrás y rotó los hombros, preparándose. Dio un par de saltitos mientras se daba la vuelta y se alejaba, y estiró un poco antes de ponerse a pelear con el kusajin. Echó una pierna hacia atrás, la otra hacia adelante. Imitó el movimiento con los brazos, adoptando un kata Hyuuga del que no había perdido costumbre, a pesar de perder sus Byakugan—. Estoy listo, tío. Cuando quieras.

Aproximadamente cinco metros separaban a los contendientes. Mientras que tras Daruu había una eterna llanura con algunos altibajos, a la espalda de Juro quedaba la colina sobre la que habían descansado. Una pendiente ridícula para un shinobi, acostumbrado a escalar paredes situadas en un ángulo de noventa grados respecto al suelo.


PV: 220/220
CK: 320/320

Fuerza: 40
Resistencia: 40
Aguante: 60
Agilidad: 55
Destreza: 80
Poder: 65
Inteligencia: 60
Carisma: 40
Voluntad: 40
Percepción: 60
- Bandana alrededor de la cabeza, con la placa en el frente

Portaobjetos básico en el muslo derecho: (10/10 objs)
- x20 metros hilo (2pqs. de 10 metros)
- x2 kemuridama (6 metros de humo gris)
- x1 antídoto
- x2 kunai (9 PV/golpe con anilla, 8 PV/golpe superficial, 12 PV/corte, 18 PV/penetración)
- x1 esposa supresora del chakra
- x1 píldora estimuladora de sangre superior
- x1 píldora de soldado superior

Portaobjetos avanzado en el cinturón, en la espalda: (3/10 obs)
- x15 senbon sueltos para fácil acceso (8 PV/impacto por Senbon Ansatsu Kumite)

Funda para visor de aumento en el cinturón:
- Visor de aumento

Ocultas en ambos mitones, izquierdo y derecho:
- Futatsu Mukei (12 PV/golpe con mango o vaina, 18 PV/corte superficial, 22 PV/corte, 30 PV/penetración)

En el dobladillo de los calzoncillos:
- Juego de ganzúas


— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
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— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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