Este foro utiliza cookies
Este foro utiliza cookies para guardar tu información de inicio de sesión si estás registrado, y tu última visita si no lo estás. Las cookies son pequeños documentos de texto guardados en tu ordenador; las cookies establecidas por este foro sólo pueden ser utilizadas en este mismo sitio y no poseen riesgos de seguridad. Las cookies de este foro también llevan un registro de los temas que has leído y cuándo fue la última vez que los leíste. Los administradores NO tienen acceso a esta información, sólo TU NAVEGADOR. Por favor confirma si aceptas el establecimiento de estas cookies.

Se guardará una cookie en tu navegador sea cual sea tu elección para no tener que hacerte esta pregunta otra vez. Podrás cambiar tus ajustes sobre cookies en cualquier momento usando el link en el pie de página.
Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Entrega especial
#16
Yui se acarició la barbilla, resopló con impaciencia y se recostó sobre el asiento, echando los brazos hacia atrás en la espalda y por detrás de la cabeza.

—Muy bien, como muchas otras espadas. ¿Y qué? —dijo.
Responder
#17
La fémina se puso cómoda en su sillón, dando la impresión de que ya no sentía necesidad de estar a un paso de asesinar al chuunin que tenía delante, aunque probablemente no le costaría demasiado hacerlo si se lo proponía.

—Este acero es diferente al de otras espadas.

Apresuró a responder.

—La hoja es muy ligera, incluso para su tamaño.

Incluso una persona como él era capaz de usarla de manera decente.

—Además de que es posible crear una especie de capa de chakra elemental sin mucho esfuerzo.

Hizo una pausa de un par de segundos y agregó:

—Puedo mostrarle, si le parece bien.
Hablo - Pienso
[Imagen: tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif]
Responder
#18
Yui asistió ante la exposición de Mogura, quien relataba las particulares habilidades de su espada. El filo era extremadamente ligero, y al parecer permitía al usuario crear una especie de capa de chakra elemental. El chunin se ofreció a mostrarle el funcionamiento. Yui había seguido con atención la explicación, pero entrecerraba los ojos, aburrida. Se llevó la mano a la boca para tapar el gran bostezo.

—Me parece muy bien lo que me cuentas, Mogura —dijo—. ¿Has venido a fardar de espada o tienes algo más útil que contarme?
Responder
#19
La mujer no parecía demasiado interesada en la espada o el material o nada. Casi que hasta había encontrado un nuevo uso para Hane, darle sueño a la Arashikage. Pero no estaba ahí para eso, ni para alardear de aquel trofeo de guerra que ahora portaba en su cinturón.

—Esperaba que pudiese facilitarme alguna clase de información sobre el herrero que la creó.

En el peor de los casos, el herrero formaba parte de los Kajitsu Hozuki y ahora estaba más muerto que Inoue Keisuke si llegaba a hablar sobre el tema de Aiko con algún shinobi de otra aldea. Pero quizás no fuese así. No perdía nada preguntando.

—¿Tiene algún dato que me pueda ayudar a encontrarlo, Arashikage-sama?

En el trozo de papel estaba escrita la firma de aquella persona, directamente copiada de la espiga de la kodachi.
Hablo - Pienso
[Imagen: tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif]
Responder
#20
La detección de indirectas no parecía ser el fuerte de Manase Mogura. El muchacho pidió información sobre el herrero que forjó el arma. Yui suspiró y puso los ojos en blanco mientras el médico preguntaba.

—Mogura, casi todos los herreros que pueden fabricar una espada así firman sus obras —dijo Yui, inclinándose hacia él peligrosamente—. No conozco a casi ninguno, y no, no tengo ni idea de quién es este señor. No sé por qué pensabas que yo podría tener alguna idea, sinceramente.

»No conozco a toda la gente de la Villa. Y podría ser de Shinogi-to. O de cualquier otra parte. ¿Algo más? Joder.
Responder
#21
La mujer señaló lo obvio y se inclinó hacía delante en su escritorio, cerrando distancia con Mogura dramáticamente. Yui no parecía tener conocimiento de los artesanos que manejaban el hierro para hacer armas, incluso dentro de su propia aldea. Algo dentro del médico se sintió ligeramente desalentado al escuchar aquellas palabras. Pero no podía perder la postura con su kage tan cerca.

—No, eso sería todo.

Contestó, realizando una ligera reverencia en su asiento. Ya no había más temas que tratar, al menos no por el momento. Ahora la Arashikage podía volver a su repetitiva tarea de sellar papeles.

—Si le parece bien, procederé a retirarme.

Aunque había un detalle, el pergamino con el Marun muerto seguía sobre el escritorio.
Hablo - Pienso
[Imagen: tumblr_n5t2e2FGOB1qdlh1io1_400.gif]
Responder
#22
Lo que había comenzado como una mañana aburrida se había transformado en una pesadilla para Yui, quien, lejos ya de la posición de querer entretenerse un rato, trataba de quitarse a un chunin de encima.

Afortunadamente Mogura había terminado con sus dichosas preguntas, y con una ligera reverencia se despidió de Amekoro-sama.

—Si le parece bien, procederé a retirarme.

—No te entretengo más, Mogura-kun —dijo Yui, señalando a la puerta.

Aguardó a que el muchacho abandonara la estancia para acercar el micrófono con el que llamaba a sus subordinados en el edificio. Pulsó el botón.

—Shani, pásate por el despacho, que quiero que analices un pergamino en el laboratorio.

La Arashikage soltó el botón y rio a carcajadas.
Responder