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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tres meses después del examen de chuunin del año 218, la situación internacional sigue en tensión. El País de la Espiral y el de la Tormenta mantienen una fría relación, y el País del Bosque actúa con precaución con ambos. Los Señores Feudales ya han asumido que la situación no va a volver a la que algunos ya llaman Era de la Paz de Shiona, al considerar a la líder uzujin la responsable de la longeva estabilidad que reinó durante muchos años. Algunos intereses intersectan, otros divergen. La nueva era de los ninjas ha llegado.
[Examen de Chunin] Segunda prueba: Eikyu Juro
#1
No hay tiempo límite para postear, sin embargo, hay límite para finalizar la prueba. De una forma u otra, el tema debe estar acabado antes del 12 de agosto a las 00:00 (Hora peninsular española).

¿Qué quiere decir eso? Bueno, el tema ira avanzando, y cada problema que solucionéis valdrá unos puntos, si llegada la fecha límite no habéis finalizado todos los problemas, se roleara que os quedáis a medias. Obviamente, habrá una penalización aparte de los puntos que habréis perdido ya de por sí.

El punto de todo esto es que podéis no postear en una semana, en dos, o hasta en tres, porque estáis de vacaciones, y después rushearlo. No os preocupeis, los masters intentaremos postear tan pronto como veamos vuestras respuestas. Pero no lo dejéis todo para el último día.

Cualquier duda, posteadla en el foro de dudas, no busqueis a ningún admin por privado ya que sois ocho participantes y todos podéis dudar cosas parecidas. De todas formas, habrá aclaraciones al final de cada post para evitar malentendidos.

Saludos y mucha suerte.

Había pasado una semana desde la primera prueba. No es que necesitasen tanto tiempo para descansar, pero sí para familiarizarse con el entorno, tal vez conocerse entre ellos o simple y llanamente entrenar. Fueron los encargados de cada villa los que informaron a los participantes que aquella mañana tendrían la segunda prueba, una prueba algo más práctica.

Sin embargo, era difícil verle la parte práctica a esa prueba cuando les habían mandado a primera hora de la mañana a la misma academia donde habían rellenado el cuestionario una semana antes. Además, el procedimiento empezaba a repetirse: iban todos en pelotón hasta encontrarse con el señor manco, cuyo nombre era desconocido con la posible excepción de algún participante de Uzushiogakure bien informado. El hombre repetía indumentaria, aunque esta vez parecía tener algo menos de seriedad en su rostro y les esperaba en la recepción misma, no enfrente de ningún aula.

No me miréis así, yo no voy a haceros ninguna prueba más, solo vengo a pasar lista.

Tras decir eso, volvió a hacer aparecer la hoja con los nombres en su única mano.

A diferencia de la última prueba, esta vez al confirmar vuestra presencia os diré con el número del aula en la que pasareis la prueba práctica. Siguiendo el pasillo encontraréis una bifurcación, a la izquierda los impares y a la derecha los pares. Como os he dicho, yo no soy el encargado de puntuar ni siquiera de vigilar, pero me han dado un par de instrucciones previas para vosotros —bajó la mirada al papel con los nombres y empezó a leer —. La primera es, no se aceptan preguntas hasta el final del examen, y segunda, podéis renunciar a esta prueba en cualquier momento desde ahora, no es eliminatoria pero constaría negativamente para la resolución final.

Alzó la mirada, repasando a los Genins con ella.

Si alguien quiere irse, ahí tiene la puerta —hizo una breve pausa —. Bien, empezamos.

Tras un último vistazo a los participantes empezó a llamarles uno a uno.

Eikyu Juro, aula cuatro.

Esperó a que el muchacho empezase a moverse para seguir con el siguiente nombre.

Cuando Juro llegase a la puerta del aula, si es que no se perdía, se encontraría con que la puerta estaba abierta y que la distribución del aula estaba ligeramente cambiada. Las mesas de los estudiantes estaban exactamente como antes, sin embargo, la mesa del profesor había sido apartada a un lado y en vez de eso, habían dos cojines y entre ellos un vaso con un líquido marrón.

Uno de esos cojines estaba ocupado ya, por un hombre de avanzada edad de pelo cano y largo, así como un frondoso bigote del mismo color. Tenía otro vaso con esa sustancia marrón tan sana y chocolateada en la mano y estaba bebiendoselo de un trago, al acabar le quedaron unas manchas bordeando su bigote.

El hombre sonreía amablemente y vestía con una camiseta y unos pantalones marrones, con su chaleco y su bandana de Kusagakure.

Eikyu Juro, nuestro único... aspirante. Bienvenido, siéntate y cierra la puerta, por favor.

Esa voz le sonaba terriblemente familiar, pero no era capaz de atinar de qué era exactamente. Además, el tono era impresionantemente gutural y profundo.
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#2
Tras una semana entera de descanso tras la primera prueba, la segunda parte del examen estaba por comenzar. Juro había sido citado de forma idéntica a la vez anterior: a primera hora de la mañana en la academia. Otra vez, pudo ver al resto de genin y saludar a sus conocidos, aunque no tuvo tiempo de hablar con ellos. Todos debían de estasr algo nerviosos, y él también, por supuesto.

« Esto no es como antes. Ya no es una situación hipotética. Es real » — pensaba una y otra vez, aunque la academía le confundía. ¿Era un punto de encuentro? ¿Le llevarían a otro sitio después de esto, quizá? ¿Unos bosques? ¿Un remolino para demostrar su valía? Quién sabe.

Se encontraron con el mismo hombre manco del examen, aunque este apareció en recepción. Llevaba la misma ropa, pero no tanta seriedad encima.

A diferencia de la última prueba, esta vez al confirmar vuestra presencia os diré con el número del aula en la que pasareis la prueba práctica. Siguiendo el pasillo encontraréis una bifurcación, a la izquierda los impares y a la derecha los pares. Como os he dicho, yo no soy el encargado de puntuar ni siquiera de vigilar, pero me han dado un par de instrucciones previas para vosotros. La primera es, no se aceptan preguntas hasta el final del examen, y segunda, podéis renunciar a esta prueba en cualquier momento desde ahora, no es eliminatoria pero constaría negativamente para la resolución final.

« A la izquierda los impares, a la derecha los pares. A la izquierda los impares, a la derecha los pares... ¿A la derecha los impares? No, los pares. Los pares » — Como se perdiese en mitad del examen, menuda faena.

Empezó a llamarles uno por uno, hasta que le toco su turno.

Eikyu Juro, aula cuatro.

El hombre espero que Juro se moviese y él cumplió sus expectativas. Fue capaz de atinar a la dirección correcta (a la derecha, a la derecha los pares). Después, siguió caminando, y por un descuido, se pasó el aula cuatro. Afortunadamente, no tardó en darse cuenta, y pudo recular hasta encontrarla nuevamente.

« Por un pelo... » — suspiró Juro, mientras se adentraba en el aula.

La puerta estaba abierta, y su interior, cambiado. Parecían haber redistribuido el aula, de forma que los pupitres de los estudiantes seguían igual, pero el del profesor había sido quitado. En su lugar, había dos cojines y una bebida.

Por alguna razón, eso le recordó mucho a su encuentro con el Morikage. En lugar de reconfortarle, le trajo algo de amargura.

La bebida en medio de los cojines era facilmente reconocible. Juro se puso en guardia al instante. Era chocolate. La bebida a la que era alérgico. Si lo bebía, no le iría muy bien.

«Saben mi expediente. Mis debilidades. Solo era cuestión de tiempo... » — se quejó Juro, para sí. No dejó de mirar la bebida en ningún momento, como si tuviera miedo de que saltase a por él y entrase por su garganta a presión.

Había un hombre esperandole, sentado en el cojín contiguo. Era de avanzada edad, pues tenía el pelo canoso y largo (ya le gustaría tener tanto pelo para cuando llegase a su edad) y un frondoso bigote igual de blanco. Tenía el chaleco y la bandana que le identificaba como ninja de Kusagakure. También estaba bebiendose un vaso con más chocolate, y vestía de marrón. Menuda oda a ese maldito color.

Eikyu Juro, nuestro único... aspirante. Bienvenido, siéntate y cierra la puerta, por favor. — Juro frunció el ceño. Esa voz... le era familiar. Muy familiar. Pero no conseguía identificar por qué. Era gutural y profunda, y le inquietaba mucho. Era como tener algo en la punta de la lengua y no poder sacarlo por más que lo intentase.

Juro hizo caso, aunque no le gustaba nada esa habitación. Ni el hombre ni el vaso de chocolate. Cuando hubo cerrado la puerta, se acercó a los cojines y se sentó, alternando miradas entre el hombre y el vaso.

— B-buenos días — murmuró, sin saber muy bien qué decirle a aquel hombre. Además, había dicho que era el único aspirante. ¿El único? ¿Nadie más de Kusagakure se había presentado? La presión empezaba a aflojarle otra vez la garganta.
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#3
Buenos días, primero déjame darte la enhorabuena, y permiteme la licencia poética, pero creo que toda Kusagakure estará de acuerdo conmigo en que estás representando a la villa como se merece.

Las palabras de aliento y orgullo sonaban incluso amenazantes con aquel tono tan extraño. El hombre dejó el vaso al lado del otro y dedicó unos segundos a observar al genin.

Bueno, vamos con la explicación. Presta atención y no interrumpas. Supongo que ya te has dado cuenta de que la prueba ya ha empezado. Los siguientes ejercicios se presentaran a través de una ilusión, un Genjutsu. Con una técnica compleja se te plantearan situaciones en las que tendrás que tomar una decisión, una vez hayas decidido, la propia ilusión te dejara un tiempo para que expliques tu razonamiento. Tras un par de situaciones, la ilusión finalizará y podrás hacerme una pregunta, la que quieras, y yo te contestaré con total sinceridad, si es que sé la respuesta. Es obvio que deshacer la ilusión o abandonar el aula de cualquier forma antes de que finalice la prueba se contará como abandono.

Miró al genin a los ojos y miró a la puerta tras de él.

Puede que tengas que tomar decisiones duras o presenciar escenas realmente traumaticas, abandonar ahora no te penalizará, y aún tendrás algunos puntos solo por haberte sentado. ¿Estás seguro que quieres continuar?

A pesar de que la mirada del anciano era de alguien preocupado, la voz era diametralmente opuesta, había adquirido un leve tono sádico y la última pregunta había sonado hasta ofensiva, como si se estuviese riendo de él. El olor adulzado de las bebidas no ayudaba, además, parecía que el vaso lleno estaba ahora un poco más cerca.
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#4
A pesar de su aspecto y su voz gutural, el anciano se mostró bastante amable a opinión de Juro. Empezó por darle unas palabras de aliento, que probablemente no muchos habrían tenido.

Buenos días, primero déjame darte la enhorabuena, y permiteme la licencia poética, pero creo que toda Kusagakure estará de acuerdo conmigo en que estás representando a la villa como se merece.

— Muchas gracias — dijo, diligente. Juro era consciente de por qué. Él mismo había ido a mirar sus notas a la academia y había descubierto que rozaba el 8. Era la nota más alta. ¡La más alta! ¿Quién iba a imaginar algo así? Aun así, esto no se le había subido a la cabeza, aunque si que le había dado algo más de confianza. No lo estaba haciendo tan mal, al menos. Solo quería no pifiarla en la parte práctica y dejar claro que solo era un cerebrito.

El hombre hizo una pausa para dejar el vaso en la mesa, y Juro no pudo evitar mirar el vaso, fijamente, como si fuese su enemigo. Probablemente, lo era.

Bueno, vamos con la explicación. Presta atención y no interrumpas.

Juro asintió, sin darse cuenta.

Supongo que ya te has dado cuenta de que la prueba ya ha empezado. Los siguientes ejercicios se presentaran a través de una ilusión, un Genjutsu. Con una técnica compleja se te plantearan situaciones en las que tendrás que tomar una decisión, una vez hayas decidido, la propia ilusión te dejara un tiempo para que expliques tu razonamiento. Tras un par de situaciones, la ilusión finalizará y podrás hacerme una pregunta, la que quieras, y yo te contestaré con total sinceridad, si es que sé la respuesta. Es obvio que deshacer la ilusión o abandonar el aula de cualquier forma antes de que finalice la prueba se contará como abandono.

Juro empezó a sentirse un poco incómodo. Iban a meterle en un genjutsu. No es que tuviese nada en contra de ellos, pero no tenía mucha costumbre, por no decir que no había estado en uno antes. ¿Cómo se sentiría? ¿Dolería?

« No seas crío. Lo que te dolerá es lo que haya dentro » —le susurró su conciencia. El hombre lo había dicho. Decisiones morales, probablemente, y complicadas. Al menos, podría explicar el por qué. Aun así, no le daba buena espina. Si ya le había costado las preguntas de forma teórica, si encima lo iba a vivir en una ilusión...

Puede que tengas que tomar decisiones duras o presenciar escenas realmente traumaticas, abandonar ahora no te penalizará, y aún tendrás algunos puntos solo por haberte sentado. ¿Estás seguro que quieres continuar?

¿Puntos por haberse sentado? ¿Cómo iba a eso? "Bueno, no hizo la prueba, pero al menos supo colocar su culo en el asiento". Menudo bochorno.

El anciano se reía de él. Lo supo por su tono de voz. Era un examinador, y no estaba preocupado por él. Más bien, estaba probandole. No dudaba en que las pruebas fuesen duras, pero si no lo hacía, nunca lo sabría. Esto era un muro que tenía que pasar como genin, o al menos, intentar pasarlo. Si se rendía ahora, ¿Qué opción le quedaría? ¿Presentarse el año que viene y esperar tener valor suficiente al menos como para ver que había detrás de la cortina? No. No le gustaba, pero la decisión estaba más que tomada.

El olor dulce del chocolate parecía inundar la sala y asfixiarle. El vaso estaba rebosante, y parecía más cerca. Era como un maldito monstruo que se acercaba cuando él no estaba mirando. Si se despistaba, escalaría por su garganta. Juro ya estaba sudando. Tenía mucho calor.

— Si. Quiero continuar — No sabía exactamente cuál era el objetivo de las preguntas, ni por qué su voz le sonaba tanto. Pero Juro supo que solo había una forma de averiguarlo. Haría el examen.
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#5
Advertencia. A partir de aquí, cada post será decisivo. Es decir, una vez que posteeis y yo lea el post, no valdrá cambiar la respuesta. Haré copiar y pegar y esa será la respuesta con la que me quedaré. Tomaos vuestro tiempo pero estad 100% seguros una vez le deis a enviar. En casos extremos en los que sintáis una necesidad imperiosa de cambiar vuestra respuesta, pedidlo en el tablón, pero habrá una penalización.

El hombre sonrió, y parecía una sonrisa sincera, pero de nuevo la voz iba por su lado.

Así me gusta muchacho.

De nuevo volvió a sonar ese tono, ese retintín malévolo e inquietante. El anciano había hecho una larga cadena de sellos en un suspiro y ahora posaba su mano sobre el hombro de Juro.

Y la luz se desvaneció para reformarse de nuevo un instante más tarde.

De pronto, iba corriendo a toda velocidad por un camino de tierra en medio de un bosque. Aún quedaban varias horas de sol. Su vestimenta seguía igual con la diferencia de que llevaba un chaleco y una placa que antes no y que le concedían el rango de chunin. Tras él, a apenas unos metros, lo seguían tres genins. Eran dos chicos, uno rubio y otro pelinegro y una chica pelinegra.

En su cerebro empezó a aparecer información que él sabía que era parte de la ilusión. Estaban persiguiendo a un exiliado de su villa, de rango Chunin en el momento en que se exilió, hacía ya un par de meses. Habían tenido un encontronazo con él, del que se había escabullido con heridas leves, conocía el terreno mejor que ellos, ya que se escondía por ahí cerca.

Por si todo eso fuera poco, durante ese encontronazo acontecieron hechos que hacen dudar de una filtración de información. Probablemente, uno de los genin está ayudando al exiliado, directa o indirectamente, consciente o inconscientemente. No tienes ningún indicio claro que señale a ninguno de los tres, y empezar a interrogar y dudar de los tres podría crear fisuras en el grupo, además de que sería un gasto tremendo de tiempo y esfuerzo.

No tardaron en llegar a una bifurcación en el camino, había huellas que probaban que el shinobi en cuestión había pasado por allí. La cosa era que había huellas en ambos caminos, el forajido estaba solo, así que una de las opciones era incorrecta. Fuese cual fuese, no había tiempo para detenerse a hacer preguntas. Estaban en plena persecución, cada segundo era un segundo de ventaja para el perseguido. Los tres genins se pararon y miraron al shinobi de mayor rango esperando una decisión.

Tenía tiempo para darles una explicación breve a sus inferiores sobre cómo actuar, sin embargo, había muchos factores a tener en cuenta.

No conoces las capacidades de los genins, más allá de que saben todas las habilidades básicas. Son niños pobres, tienen como mucho un kunai y un shuriken. Tú posees todo tu inventario. No hay más limitaciones. La bifurcación es marcada, es decir, son dos caminos totalmente opuestos que muy improbablemente vayan a encontrarse después.
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#6
La sonrisa del hombre apareció en su rostro, y, por una vez, Juro no se sintió inquieto. Sus palabras de aliento le habrían animado, pero estaba demasiado nervioso con la idea de entrar en una ilusión.

Realizó una cadena de sellos y le puso una mano en el hombro. De pronto, el chocolate que le asustaba había perdido importancia.

Descubrió que ya nada la tenía. La luz se oscureció y todo pareció desaparecer.


Juro corría a toda velocidad por un camino desconocido. Era un camino de tierra, rodeado por un bosque. No supo dónde se encontraba, pero sentía la urgencia de avanzar.

Pronto, se percató de chaleco que llevaba y de su placa. No había que ser un genio para saber. Se le identificaba con el rango de chunin. Corría, y tras él, había tres que le seguían. Eran Genin a su cargo. Dos chicos, uno rubio y otro pelinegro, y una chica pelinegra. Aún quedaban varias horas de sol, y estaban en mitad de una persecución.

Su cerebro le dio más información. Perseguían a un chunin (al menos, cuando dejó la villa, hace unos meses, lo era) exiliado. Habían tenido un encontronazo con él, pero había podido huir con solamente heridas leves (podía escapar perfectamente). Para colmo, su conocimiento del terreno era superior al suyo, ya que estaban en el lugar que hacía de su escondite.

Uno de sus Genin era un traidor. Estaba casi seguro. No sabía quién, y si lo hacía por su propia voluntad o no, pero no podía manifestarlo en voz alta y alertar a los otros dos.

« Debería observarlo con precaución hasta saber cuál es. Sería lo más… »

Sin embargo, la situación, ya desfavorable de por sí, le dio un revés en la cara. Ante ellos, se alzaba una marcada bifurcación de camino.

Había huellas del exiliado al que perseguían. Las huellas estaban en ambas direcciones.

« Probablemente uso un Kage Bunshin. Quizá otra técnica similar. O igual es una simple distracción » — reflexionó. Solo seguían a uno, eso era verdad. Pero… ¿Qué le garantizaba que no había mandado un clon?

Solo uno había tomado el sendero correcto. Y tenían que tomar una decisión rápida.

Los Genin se pararon, esperando a que Juro tomara una decisión. Él tenía que actuar. Él era el Chunin. Tendría que enfrentarse a esa clase de situaciones si quería tomar el mando. Una gota de sudor frío le recorrió la espalda.

¿Qué hacer?

« No puedo utilizar Kage Bunshin. No tenemos comunicadores » — Lo segundo no era del todo su culpa, puesto que sus Genin carecían de ese equipo, pero para lo primero no tenía excusa.

No conocía las habilidades de sus Genin. Por lo que él supiera, podrían estar recién salidos de la academia. Y uno de ellos podría traicionarlos. ¿Qué pasaba si les dejaba solos y se lo encontraban? ¿Qué harían entonces? ¿Y si el traidor se aliaba con él y dejaba en jaque a los otros Genin por no estar él?

La inseguridad empezó a atenazarle.

« Tienes. Que. Tomar. Una. Decisión. YA » — Veía muchos escenarios posibles, pero lamentablemente, no tenía mucho margen de maniobra.

Suspiró, y se dirigió a los Genin.

— Yo iré por el camino de la izquierda, y vosotros tres por el de la derecha — les dijo, para luego añadir, rápidamente —. Vuestra prioridad será averiguar si el enemigo ha ido por esa dirección. Tenéis prohibido realizar contacto con el exiliado y mucho menos iniciar una pelea. No os debe detectar. En caso de que encontréis su rastro, uno de vosotros tendrá que regresar y volver a este lugar, que será nuestro punto de encuentro. Los otros dos lo seguirán y tratarán de ver cual es su escondite. Si la misión se complica o hay problemas, deberéis regresar y no correr riesgos — les advirtió Juro —. Si no encontráis ningún rastro del exiliado, debéis regresar a este punto antes de que el sol se vaya, para reencontrarnos.

Juro aún tenía una preocupación. Les tendió tres frascos a los genin, con un gesto para que se dieran prisa en cogerlos. El veneno picadura de mosquito a la chica, el mordisco de serpiente al chico rubio, y el veneno común al chico pelinegro. Por unos segundos dudó, puesto que sabía que había un posible traidor, y estaría dándole armas a él también. Pero comprendió que, al igual que podía usar el veneno contra sus compañeros, también podía apuñalarles por la espalda con el kunai. Darle el veneno no cambiaría nada.

— Son venenos. No lo matarán, pero podéis causar una distracción para escapar si le atináis con esto. No los respiréis o probéis con vosotros mismos. Usadlos solo en caso de que os tienda una emboscada u os detecte, para poder escapar al punto de encuentro — Juro apretó los puños, no había otra — Vamos, no hay tiempo que perder.

¤ Veneno común
- Tipo: Veneno
- Tamaño: Pequeño
- Requisito: Iryo-Nin o Marionetista
- Precio: 400 ryos
- Uso: 3 PV/turno durante 6 turnos
Existen pequeños tubos de veneno común, estos están en forma líquida pero al estallar pueden producir un gas que al ser inhalado provoca los mismo efectos que un corte con una espada envenenada.

¤ Picadura de mosquito
- Tipo: Veneno
- Tamaño: Pequeño
- Requisitos: Iryo-Nin o Marionetista
- Precio: 1500 ryos
- Uso: Incontrolable picor durante tres turnos.
Este líquido rojizo, preparado a partir de una mezcla de pólenes y hierbas, ocasiona un intenso picor e hinchazón en la piel de la víctima durante tres turnos al entrar en contacto con ella.

¤ Mordisco de serpiente
- Tipo: Veneno
- Tamaño: Pequeño
- Requisitos: Iryo-Nin o Marionetista
- Precio: 2500 ryos
- Uso: Parálisis en la zona afectada durante 3 turnos.
Veneno líquido que se fabrica mezclando los venenos de distintas serpientes y que da como resultado una poderosa neurotoxina que paraliza las partes del cuerpo afectadas.

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#7
Los genins asintieron ante las ordenes del chunin y aceptaron lo que éste les ofrecía sin dudar. Tras ir cada uno por su lado todo se deshizo tal y como se había formado hacia un momento. En vez de volver a la oscuridad, apareció en una pequeña sala completamente blanca con una silla con reposa-brazos y nada más, ni siquiera una puerta, con lo cual era imposible perderse. En la pared enfrente de la silla había escritas tres palabras con tinta roja. No olía a nada, no se oían más que los sonidos que él mismo hiciera y no se veían sombras.

Las palabras eran:
Justifica tu respuesta

Y la tinta aún caía por la pared creando hilillos rojos sobre el blanco.
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#8
Las ordenes de Juro no fueron cuestionadas — quizá por la autoridad que ejercía, o quizá por las prisas — y, tomando lo que él ofrecía, actuaron en consecuencia.

Entonces, todo se volvió negro.

De pronto, Juro estaba en una pequeña sala blanca, con una silla con reposa-brazos. No había nada más. Ni si quiera una puerta. Empezó a sentirse agobiado, y de cierta forma, observado. Era como si, detrás de un enorme cristal invisible, el examinador, y quizá muchos otros ojos estuvieran viendo lo que hacía y cada movimiento que tomaba. Probablemente, si tomaba un error, por muy pequeño que fuese, sería notado.

Frente a la pared, había tres palabras escritas, en tinta roja: Justifica tu respuesta.

« Esto da muy mal rollo... » — ¿Habría consecuencias por sus acciones? ¿Alguien le regañaría? ¿Vería el resultado de una mala decisión? No lo sabía, pero no le gustaba.

La tinta caía, dejando un rastro rojo, como si quisiera que Juro se diese prisa. Este tomó aire, e ignorando sus instintos, finalmente se puso a contestar.

— En esta clase de situaciones, es preferible que un chunin deba mantener una vigilancia de los genin debido tanto al peligro como las variables, o al menos, comunicarse con ellos. Por desgracia, carezco de técnicas para lograr esto, o de comunicadores suficientes para todos. Por ello, decidí separarnos en grupos — explicó Juro, y trató de no almendrarse por ello —. En primer lugar, esta el problema del topo. Por desgracia, la única salida es esperar a que se descubra. Sin embargo, con la separación, es probable que, si uno de ellos colabora con el enemigo, tome ventaja de ella. La razón por la que he creado un grupo de tres y he ido por mi cuenta es la siguiente: en caso de una emboscada, es posible que dos no tengan la capacidad suficiente para escapar o tratar de ayudarse. Más importante, en caso de la existencia del topo, hay una posibilidad entre tres. Si el grupo fuese dividido de otra forma, esta probabilidad cambiaría, haciendo más dificil ver dónde el topo podría estar, o incluso dando más probabilidad de que se aproveche de sus compañeros. De esta manera, sé qué está en el camino de la derecha, aunque no sepa cual es. Por último, al ir solo, puedo utilizar técnicas como el Sunshin no jutsu en caso de emergencia o necesidad, para avanzar de forma más deprisa, por lo que podría explorar mi camino con mayor rapidez y apoyarles.

» Como tampoco podía comunicarme con ellos, les di instrucciones claras de regresar al punto de encuentro antes de que el sol cayese en caso de no encontrar nada, ya que es peligroso que ellos avancen por su cuenta hacia un camino al que no sé donde llega. En caso de que se encontrasen con él, uno de ellos podría volver, y, aunque yo pueda saber cuando suceda, confió en que al no ver a nadie en el camino regresaría al punto con la técnica mencionada y lo encontraría — explicó, esperando estar haciéndolo bien —. La razón por la que les arme no fue para incitar una pelea, sino más bien por precaución. Son tres genin que no conozco lo suficiente, y existe una probabilidad de que se encuentren con un exiliado de mayor rango y experiencia que ellos en un terreno que encima conoce. Los venenos que les di son perfectos para armar una distracción o desestabilizar a las víctimas. Es por eso que les prohibí empezar una pelea, que evidentemente no podrían ganar. Aunque el topo pueda utilizarlos en su contra, siguen siendo un mayor número, y de igual forma tienen otra clase de armas.

Juro tomó aire. ¿Se había pasado? ¿Le faltaba algo? De igual forma, no se atrevió a añadir nada más, sino que se mantuvo en silencio, esperando la respuesta.
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#9
Cuando el mismo shinobi considerase acabado su discurso, la ilusión volvería a coger forma.

Esta vez no se encontraba en ningún bosque, ni siquiera al aire libre. Las paredes endebles de una tienda era lo único que le separaba del aire nocturno. Estaba en plena base enemiga. Estaba esposado con unas esposas supresoras de chakra y anclado al suelo con una cadena. Además, toda su indumentaria le había sido sustraída y reemplazada por una camiseta de manga corta y unos pantalones cortos. Ningún arma ni herramienta le iba a salvar.

Antes de siquiera poder adaptarse a su situación un hombre entró en la tienda y tiró a su lado a otro chaval, esposado también. El hombre era rubio con ojos verdes y tenía pinta de ser el jefe, mientras que el prisionero llevaba las misma ropa que el shinobi. Reconoció al otro muchacho, estaba totalmente seguro de haberlo visto entre el alumnado de la academia, aunque era incapaz de darle un nombre o decir con exactitud cuando lo había visto. Sin embargo, era un compañero de villa y profesión con total seguridad.

Te pongo en antecedentes, éste dice que no sabe nada, así que le vamos a cortar una pierna. Total, son todo beneficios, nos aseguramos de que de verdad no sepa nada y ni te imaginas lo fácil que se vigila a un tullido. Y si sigue sin contestarnos, pues tiraremos a por la otra. Porque solo hay una cosa más fácil de vigilar que un tullido y es un doble tullido. Ahora que sois dos igual podéis echarle un pensamiento. Chicos, agarrad al tullido, digo, al genin. Perdón, me he adelantado.

Dos hombres más entraron en la escena, rapados y con cara de poco cerebro y mucho músculo, agarraron al otro chico mientras su jefe escogía entre la multitud de armas que guardaban en la tienda. Finalmente, levantó una sierra dentada de metro y medio mínimo de largo.

Nunca entendí por qué demonios teníamos esta monstruosidad aquí. Es tan... aparatosa que no sirve para el combate. Supongo que va perfecta para hacer una carnicería —se acercó al chico inmovilizado que miraba con pavor la sierra—. Me han dicho que los Chunin hacen un juramento o alguna mierda así sobre proteger a sus inferiores. Yo voy a lanzar una pregunta al aire, si obtengo una respuesta, saldré de aquí tan contento y sin quitarle ninguna pierna a nadie.

El genin le dedicó una de las miradas más aterrorizadas que había visto en su vida, aún así, no abrió la boca, probablemente a sabiendas de que si lo hiciera lo único que saldrá de ella son súplicas y llantos. El verdugo bajó la sierra hasta que tocó la carne expuesta del chico, que ahogó un grito y cerró los ojos.

¿Quien es el jinchuriki de vuestra villa? Un nombre y un apellido y nadie acabará saliendo por partes de aquí.
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#10
Juro terminó el discurso, y tan pronto como lo hizo, la ilusión volvió a desvanecerse. No hubo aplausos, ni amenazas, ni expulsiones.

Dedujo, por tanto, que la evaluación sería al final de la prueba, como todo lo demás. No se podría decir que estaba preparado para lo siguiente que llegase, pero al menos, lo aceptó, y decidió dejarse llevar.

«Allá vamos… »


Tan pronto como “recobró la conciencia”, Juro descubrió que no podía moverse. Sus brazos estaban atados por esposas supresoras de chakra, que impedían sus movimientos, y sus pies estaban atados al suelo, para más fijación. Su equipo ninja no estaba, y su chaleco tampoco. No tenía objetos, no tenía técnicas. Estaba jodido.

«Qué no cunda el pánico. Qué no cunda el pánico. No es la primera vez que pasa esto » — En octubre del año pasado, se había encontrado en una situación similar en aquella maldita casa embrujada. Había tenido que apañárselas como un civil normal.

Pero eso daba aún más miedo, incluso. No estaba en una casa embrujada, sino en la base enemiga.

Un hombre irrumpió en el habitáculo. Era rubio y de ojos verdes, y tenía toda la pinta de ser el jefe. La otra persona era un chico joven. A pesar de que llevaba su misma ropa, Juro lo reconoció al instante. Debía de ser otro Genin de su villa. Probablemente lo había visto en la academia, o por la calle.

Juro no sabía su nombre, pero sentía una fuerte responsabilidad por él. No solo como Chunin, si no como persona. Era compañero suyo, de su misma villa.

« Oh, no… »

Te pongo en antecedentes, éste dice que no sabe nada, así que le vamos a cortar una pierna. Total, son todo beneficios, nos aseguramos de que de verdad no sepa nada y ni te imaginas lo fácil que se vigila a un tullido. Y si sigue sin contestarnos, pues tiraremos a por la otra. Porque solo hay una cosa más fácil de vigilar que un tullido y es un doble tullido. Ahora que sois dos igual podéis echarle un pensamiento. Chicos, agarrad al tullido, digo, al genin. Perdón, me he adelantado.

Dos hombres entraron en la sala, agarraron al chico. Su jefe, por otra parte, tras mucho cavilar, pareció escoger un arma para la ocasión: una sierra dentada enorme, lo suficiente como para cortarle una pierna al chaval. Cortarsela de forma muy dolorosa. Juro no quiso ni imaginarlo.

« Joder, joder, joder »

. Me han dicho que los Chunin hacen un juramento o alguna mierda así sobre proteger a sus inferiores. Yo voy a lanzar una pregunta al aire, si obtengo una respuesta, saldré de aquí tan contento y sin quitarle ninguna pierna a nadie.

Hubo un silencio tenso. Juro no quiso mirar al Genin, pero supo exactamente como era su mirada. Estaba aterrado, aunque mantenía la boca cerrada.

¿Quien es el jinchuriki de vuestra villa? Un nombre y un apellido y nadie acabará saliendo por partes de aquí.

Juro mantuvo la boca cerrada, aunque sintió ganas de abrirla en ese momento.

« Va en serio. Lo va a torturar y luego matar» — Comprendió, con horror — « ¿Qué hago? Debo mantener la boca cerrada. Estaría traicionando a la aldea si lo hiciera. Sin embargo, no puedo dejarlo morir. Y aun así… »

El problema era, que, aunque quisiera decirlo y desobedecer a su conciencia y a su aldea, no podía. Simplemente no podía. Él era el maldito jinchuriki. En cuanto lo supieran, estaría muerto. Y el Genin moriría también, probablemente. ¿Qué le iban a dejar irse? ¿Después de haber comprobado dónde estaba su base y haber visto su arsenal? ¡Venga ya!

Trató de pensar. El Morikage le había dicho que su identidad sería un secreto. Que solo altos cargos y personas importantes lo sabrían. Pero no podía decirle eso, claro. Lo mataría igualmente y después le mataría a él.

« Pero por mucho que torture al genin, él no puede saberlo. Él no puede... » — Una idea le iluminó el rostro. Era la única salida.

Juro tomó aire, respiró, y luego habló.

— ¡Para, por favor! Te lo diré.— Su voz tembló un poco, y después se reafirmó. Su rostro estaba lleno de preocupación, y cada palabra era como si se la arrancasen —. El nombre de nuestro jinchuriki es Dai. Usotsuki Dai.

» Él es la mano derecha de nuestro Kage, aunque se mantiene en las sombras. Por mucho que lo tortures, un simple genin no sabe nada de él. Esta información solo se nos confía a los que tenemos un mayor rango — murmuró Juro, y fue cogiendo fuerza con forme hablaba. Ya ni si quiera temblaba —. Por muy poderoso que seáis, si ésta dentro de la villa, tu y los tuyos no tenéis ninguna oportunidad. Dai tiene el poder de su bestia y ésta respaldado por el ejercito de la villa.

Era una mentira. Él lo sabía. Pero… ¿Qué iba a hacer? Era su única oportunidad real. Se aferró a su mentira y trató de que sonase real. De que fuese real. Usotsuki Dai, un nombre que acababa de inventarse, sería el nuevo jinchuuriki de la villa.

— Te seré sincero, estoy acojonado. Ahora mismo estoy traicionando a mi villa por salvar mi pellejo. Pero me acojona más morir, así que te lo diré. Dai es poderoso, pero tiene una debilidad: se preocupa por sus compañeros de oficio. Y no va a estar siempre bajo la protección del Kage — murmuró —. Yo he salvado a este genin, pero no por él. En realidad, tenía miedo de que luego me cortaras la pierna a mi y por eso canté. Pero a Dai no le importaría si lo hicieses con tal de salvarle. Por eso nos necesitas. Si nos mantienes con vida a los dos, podría guiarte hasta él, y cuando llegue el momento, te serviremos como escudos humanos. A mi me dejas libre después y a ellos le haces lo que quieras.

Juro se habría encogido de hombros si hubiera podido. Era todo o nada, después de todo.

— ¿Hay trato?
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#11
El hombre sonrió. No dijo nada pero miró a su compañero y asintió. El movimiento de los dientes de la sierra sobre la pierna del shinobi fue instantáneo, éste abrió la boca para gritar y todo se congeló. La sangre en el arma goteaba a pesar de que el resto estaba completamente parado, hasta Juro estaba congelado, pero aquel liquido rojizo fluía, chorreaba de la pierna a medio amputar del joven.

Durante unos minutos todo siguió igual, nadie pestañeaba, nada se movía, su cuerpo no le respondía, solo controlaba los ojos, pero no podía cerrarlos. Se formó un charco y se fue agrandando poco a poco. Solo se escuchaba el goteo y el fluir de la sangre.

Hasta que la sangre tocó sus rodillas y la estancia se transformó. Volvió a la habitación blanca con aquellas palabras pintadas en rojo, sin embargo, ahora ese mismo liquido llegaba hasta el suelo, suelo que estaba inundado de rojo. Además, ahora sí había un olor, olor a sangre.

Justifica tu respuesta

Cada letra tenía un rio en su parte más baja que llegaba hasta el suelo y se unía a la inundación. El liquido cubría unos tres centímetros de altura y parecía ir en aumento. Conforme pasaba el tiempo parecía que caía más y más de la pared al suelo, lenta pero inexorablemente la habitación se llenaba.

Seguía con la camiseta y el pantalón de la última ilusión, con las rodillas y las manos cubiertas por completo en aquel liquido que olía como la sangre, tenía el color de la sangre y transmitía un calor parecido al de la sangre.

Llegados a este punto, os hago el amable recordatorio de que vuestro personaje puede abandonar en cualquier momento.
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#12
Hubo un tenso silencio, dónde todo podría haber pasado. Juro sostuvo la mirada al hombre, buscando duda, dolor o incluso algo de vacilación. Algo que denotase que su farol había colado.

Sintió como su sangre se congelaba. No vio nada de eso. Ese hombre solo sonreía.

« No... »

El joven grito cuando los dientes de la sierra se abalanzaron sobre su pierna. Juro quiso cerrar los ojos, pero fue incapaz de hacerlo. No podía moverse. No podía decir nada. Era como si alguien le hubiese hecho un nudo en la garganta. El momento se había congelado.

« Que alguien me saque de esto, por favor » — Eso fue el primer pensamiento que pasó por su cabeza, pero pronto lo hizo callar. ¡No podía rendirse! ¡No iba a rendirse!

El charco de sangre se hizo más grande. Como un enorme goteo. Se acercaba a él. Se acercaba.

Ese goteo no daba lugar a dudas. Juro sintió miedo y ganas de llorar. El rostro congelado del chico, el monstruoso rostro del hombre que lo hizo, el arma. La situación entera era un cuadro y él su espectador. Era un cuadro incriminatorio. Le estaba echando la culpa. "No conseguiste salvarme". "No conseguiste salvarme".

« Lo siento. Lo siento... » — ¿Qué clase de chunin iba a ser? Ese chico había muerto por su culpa. Quizá si hubiese actuado de otra forma podría haberlo salvado. Quizá... Quizá... ¿Tenía que haber sido sincero?

No. Eso nunca. No estaba salvando solo su propio pellejo. También a la aldea. Era la única forma. Era la única forma...

¿Y si no lo era? Se había resistido a pensar eso. Pero quizá solo era una excusa.

La sangre avanzó hasta tocar sus rodillas, pero Juro no hizo una mueca de asco. Solo se dejó llevar.

De pronto, ya no estaba en la misma sala. Se encontraba en la misma sala de antes. Pero no era igual, puesto que el líquido rojo continuaba en el suelo. El suelo era completamente rojo y el olor a sangre le producía mareos. Por muy genjutsu que fuese, eso ahí era real. Lo sentía como real.

«Esto es asqueroso. Esto es horrible... » — se repetía, una y otra vez. Buscaba un poco de fuerzas para continuar, pero solo le quedaba el apoyo que le había dado su hermana. ¿Qué pensaría ella si se rindiese?

Se aferró un poco a la imagen de su hermana. No podía rendirse. No podía rendirse.

Las mismas letras aparecieron. "Justifica tu respuesta". Cada letra tenía un pequeño río rojo que bajaba y se unía al suelo. Poco a poco, el nivel de la sangre crecía. Sus rodillas estaban empapadas y sus manos también. Tenía las manos manchadas de sangre.

Tenía las manos manchadas de sangre porque no había conseguido salvar a aquel chico, se repitió. De pronto, se dio cuenta de que le habían caído un par de lágrimas. Juro se las secó y trató de recuperar la compostura.

— Yo.... — Por un momento, pensó que iba a romper a llorar. De alguna forma, consiguió recuperar su voz y parte de la compostura —. Estabamos en una situación límite. Encerrados en la base del enemigo , a su merced, y tras ver sus rostros, teníamos pocas posibilidades de superviviencia. Ante la pregunta, si decía la verdad, condenaría a toda la aldea y traicionaría la confianza de mi Kage. Además de eso, si supiese la realidad, todo estaría perdido. Por ello, no podía decir — El nivel de la sangre crecía, pero Juro se esforzó por mantener la calma —. Pero tampoco podía no decir nada, puesto que no podía dejar que torturaran al genin. Por mucho que dijese que no lo sabía, la situación sería similar: torturarían al genin, y desobedecería mis responsabilidades como chunin. Aunque ese genin muriese por hacer un bien mayor, nada asegura que luego no me torturaran a mi tras acabar con el genin. Probablemente no podría resistir la tortura y acabaría contandolo igualmente, por lo que habría sido todo en vano.

Cogió un poco de aire y continuó hablando.

— Por ello, hice lo único que se me ocurrió: mentir. Decirle un nombre y tratar de que no sea sospechoso, para intentar evitar que nos torturasen. Pero eso no sería suficiente, porque entonces nos matarían a los dos al creer que ya no seríamos necesarios. Por eso quise darles una razón por la que mantenernos con vida — explicó, mientras sentía ganas de llorar otra vez —. De esa forma, tendría un poco más de tiempo para buscar una forma de escapar y de mantenerle con vida.

« O al menos, intentarlo...»

Era el fin. Su voz se quebró un poco, pero supo que estaba bien. Lo había intentado.

— Ya ésta. Esa es toda mi respuesta. Sigamos.
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#13
— Ya ésta. Esa es toda mi respuesta. Sigamos.

Sus últimas palabras se fueron perdiendo con un eco muy marcado, como si estuviese en una habitación cinco o seis veces más grande. Tras unos segundos dejó de escucharse a sí mismo, pero nada cambiaba. La sangre seguía cayendo, subiendo el nivel de la inundación y las partes de su cuerpo manchadas.

No había nada que hacer, no había ventanas ni puertas, ni siquiera esa estúpida silla y eso que hace un momento estaba convencido de haberla visto. Las palabras ahora se veían borrosas pues la sangre empezaba a brotar de toda la superficie que habían ocupado las letras, multiplicando vertiginosamente la velocidad de llenado.

Nada cambiaría hasta que apenas hiciera pie en esa piscina densa y rojiza, justo entonces algo tiraría de él hacia abajo. Sentiría calor por todo su cuerpo, pues estaba rodeado de una sustancia cálida y acogedora. Sin embargo, no llegaría a sentir nada más porque en realidad estaba sentado, rodeado por aire.

Bienvenido de nuevo, Eikyu Juro. Ahora es la hora de tu pregunta. Recuerda que puedes preguntar lo que quieras, yo te contestaré y entonces se acabará el examen.

Estaba de nuevo en la habitación donde se había sentado al principio. Con sus ropas y sin una sola mancha de sangre. Podía respirar normalmente y todas sus piernas parecían estar en su sitio. Toda la estancia estaba exactamente como la había dejado hacía apenas unos momentos.

Aunque la voz del examinador seguía igual de perturbadora. La única diferencia es que el aire parecía más cargado que antes, seguramente porque era verano y llevaban encerrados en esa aula Kami-sama sepa cuanto tiempo. Además de ese leve olor a chocolate patrocinado por el examinador.
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#14
Sus últimas palabras le fueron devueltas en un estridente eco, por unas paredes invisibles para él. Otra vez el mundo parecía haberse congelado. La sangre ascendía y el goteo continuaba, pero él no era capaz de moverse. Juro se esforzó por respirar, pero el aire no entraba en él. Solo sangre. La sangre iba a acabar por ahogarle. No había ventanas, ni puertas, ni silla, ni nada que lo sostuviese.

« Voy a morir cubierto de sangre » — pensó, débilmente. Su cabeza empezaba a calentarse y daba vueltas sin control.

Entonces, cuando su pie tocó suelo, sintió como si algo le arrastraba a las profundidades. Sintió un profundo calor en todo su cuerpo, rodeado por una sustancia cálida y agradable, que para su horror, pensó, que era la sangre que le intentaba ahogar. Finalmente le daba la bienvenida a la rendición. Iba a ahogarse ahí.

Pero entonces, se dio cuenta de que no estaba muriéndose. Estaba en la habitación del principio. Podía respirar y estaba entero.

Bienvenido de nuevo, Eikyu Juro. Ahora es la hora de tu pregunta. Recuerda que puedes preguntar lo que quieras, yo te contestaré y entonces se acabará el examen.

Lo primero que hizo Juro fue respirar con fuerza, aliviado porque aquel horrible genjutsu se hubiese roto. Después, empezó a pensar.

«Esto es una parte importante del examen, seguro. ¿Qué diablos le puedo preguntar? » — ¿Qué esperaba de él? ¿Una pregunta metafísica y existencial? No. Tenía que poder contestarla aquel hombre. ¿Había truco?

Se llevó una mano al mentón. Tenía que ser capaz de idear una pregunta inteligente. Pero le costaba mucho hacerlo. La voz de aquel hombre era tan molesta e irritante que no le dejaba pensar con claridad. ¿De qué le sonaba esa voz? Era gutural y profunda. Sádica y cruel. Pero no creía haberla escuchado antes. Y sin embargo, le sonaba tanto... ¿Por qué? ¿Por qué le sonaba tanto?

« ¿En serio? ¿Vas a preguntarele eso? » — pensó, pero de pronto, no podía pensar en otra cosa. Incluso el chocolate parecía haber perdido brillo.

Suspiró. Quería preguntarle algo más inteligente, pero no se le ocurría otra cosa. Su mente le decía que era un ninja en su aldea, y que probablemente se habría cruzado con él por los pasillos de la academia, quizá. O puede que en otra parte. Pero... ¿Por qué diablos no se acordaba entonces? Esa voz era muy distinguible.

— Bueno... la verdad es que llevo preguntando durante todo el examen — murmuró, antes de alzar los ojos hacia él —. Algo en ti me suena a horrores y no logro averiguar el qué. ¿Quién eres?
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#15
El examinador se levantó de su cojín y se acercó a la ventana para abrirla mientras escuchaba al shinobi.

No puedo decir que no me esperase la pregunta, pero... Bueno, nada que objetar, veras...

Pero antes de poder acabar de hablar, abrió la ventana para airear la estancia. En cuanto la abrió, una fuerte explosión tumbó toda la cristalera y el muro que la sostenía, enterrando en escombros al mismo examinador y dejando al shinobi aturdido tras caer hacia atrás violentamente.

Tras unos segundos, o unos minutos, el shinobi volvió en sí, apenas oía por el zumbido que le había dejado la explosión en las orejas, tenía varias rascadas superficiales y ante él la pared derrumbada encima de su examinador, al que ahora solo se le veía un brazo inerte. Detrás de él la puerta se abrió y una voz sonó a tal volumen que la pudo escuchar perfectamente.

¡Aquí hay uno vivo! ¡Hey, chaval! ¡Tiene que salir de aquí ahora mismo! ¡Nos atacan!

Si se giraba vería al mismo manco que les había atendido en primer lugar. Era cierto que se escuchaba todo tipo de sonidos típicos de combates shinobi. Choque entre metales, el silbido de armas arrojadizas e incluso explosiones causadas por todo tipo de choque de ninjutsus. Y cada vez los oía más cerca. A un lado tenía al hombre, que parecía estar vigilando que nadie entrase por el pasillo, al otro, la pared derribada, que ahora dejaba ver uno de los patios interiores de la academia.
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