Este foro utiliza cookies
Este foro utiliza cookies para guardar tu información de inicio de sesión si estás registrado, y tu última visita si no lo estás. Las cookies son pequeños documentos de texto guardados en tu ordenador; las cookies establecidas por este foro sólo pueden ser utilizadas en este mismo sitio y no poseen riesgos de seguridad. Las cookies de este foro también llevan un registro de los temas que has leído y cuándo fue la última vez que los leíste. Los administradores NO tienen acceso a esta información, sólo TU NAVEGADOR. Por favor confirma si aceptas el establecimiento de estas cookies.

Se guardará una cookie en tu navegador sea cual sea tu elección para no tener que hacerte esta pregunta otra vez. Podrás cambiar tus ajustes sobre cookies en cualquier momento usando el link en el pie de página.
Cargando..., Cargando... de Cargando...
Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Interludio
Uchiha Datsue En línea
Jōnin de Uzushio
Jounin de Uzushio
Nivel: 33
Exp: 24 puntos
Dinero: 5 ryōs
#61
«¿Recuperar mi rango? Hay cosas más importantes que esa, Riko», quiso decirle, pero en su lugar sonrió y asintió como ese ninja bobo y cuadriculado que solo le importa lo limpio e impoluto que esté su expediente.

Hasta pronto —dijo él, remarcando la última palabra. Porque, quizá, y según se diese su encuentro con Akame, su próximo reencuentro con Riko fuese del todo menos casual—. ¡Y recuerda decirle a tus amigos las maravillas de mi acero! —no pudo evitar recordarle, cuando Riko ya se encontraba alejándose de él.

Había cosas que nunca cambiaban.

Se quedó observándole hasta que no fue más que una diminuta mancha en el horizonte. ¿Y si lo hubiese enfocado mal desde el primer momento? Él nunca había sido muy valiente, menos un temerario. ¿De verdad estaba dispuesto a jugarse el cuello por Aiko? Por mucho que quisiese pensar que sí, algo dentro de él todavía dudaba. Dudaba que no fuera otra de sus mentiras…

… hacia sí mismo.

Pero, ¿y si había otra opción? Su encuentro con Riko y las batallitas que habían rememorado juntos le había recordado algo. Algo importante, pero tan natural en él que había pasado desapercibido hasta entonces: su poder. Y su poder no era la fuerza, por mucho que intentase castigar su cuerpo como Akame lo hacía. Su poder no era una firme e inquebrantable convicción, por mucho que ahora todo su ser estuviese determinado en rescatar a Aiko. No, su poder era, y siempre había sido…



… el de convencer. El de influir, manipular, seducir… Podían llamarle como quisiesen. Pero se le daba bien. Se le daba mejor que bien, había nacido para ello. De no ser así, nunca hubiese convencido a Soroku —un Señor del Hierro— para firmar un trato tan suculento con él. De no ser así, nunca hubiese convencido a Hanabi de contar la verdad a la Villa y no ocultar que ellos habían sido los asesinos de Zoku. De no ser así, no hubiese convencido a toda una generación de ninjas que Akame se la estaba pegando con la novia de su difunto amigo. Sí, en la mayoría de las ocasiones había utilizado aquel poder para hacer el capullo o sacarse unos cuartos. Pero, y sí…

… ¿y si lo usaba para el bien? ¿Y si, por una vez, lo hacía para lograr algo importante y bueno? ¿Lograría convencer a todo un grupo de uzujines que debían apoyarle en ello? ¿Lograría convencer a todo un grupo de amejines, entre los que se encontraba gente a la que había traicionado de la forma más rastrera, de que una compañera suya estaba recibiendo un castigo desmesurado? ¿Lograría esa fuerza generada por los propios Hijos de la Tormenta empujar a Yui a ceder? ¿A reconsiderarlo?

No lo sabía. Pero, por un momento, el Uchiha se planteó una alternativa a la locura. Entonces recordó que aquel plan implicaba descubrir a Keisuke —quien tendría los minutos contados a partir de entonces—, y su momento pasó.

Era una mierda. Todo era una mierda.
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP!

Grupo 4:
Datsue, Nabi, Stuffy y Eri, (Despedida, 218), Poder 60

Grupo 5:
Datsue y Soroku, (Viento Gris, 218), Poder 60

Grupo 7:
Datsue y Juro, (Aliento Nevado, 218), Poder 60

Grupo 9:
Datsue, Daruu y Ayame, (Primera Flor, 219), Poder 60
Responder