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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
La paz es cosa de todos
#1
Tras las nuevas noticias que inundaron la ciudad, Eri se sintió con las energías renovadas, sin embargo no fue hasta que su hermana mayor —la cual no dejaba de utilizar el teléfono para hablar con Ryu y con ella casi diariamente— le pidió viajar a Tanzaku Gai por un encargo que no se decidió a salir de Uzushiogakure. No era que tuviese miedo, sin embargo tampoco tenía razones de peso para abandonar su villa así como así, por ello y viendo que Hotaru estaba atareada en el hospital, decidió aceptar el favor que le pedía su hermana y partió rumbo a Tanzaku Gai.

Tres días después —y un par de paradas por el camino— Eri deambulaba por las concurridas calles de aquella ciudad. Recordaba haber estado allí, sobre todo cuando se encontró con Ayame un par de veces, e incluso se sintió tentada de ir a la plaza donde se habían presentado concursantes de aquel festival musical, pero primero tenía que hacer el recado porque si no estaba segura de que se le olvidaría.

Aunque...

¡Mira por donde vas, cretino! —escuchó decir justo tras ella, y solo alcanzó a suspirar, odiaba aquella zona de la ciudad.

¡Pero si me has empujado tú! —replicó el segundo hombre.

¡Eso no me lo dices a la cara, payaso! —devolvió el primero.

Giró una calle, a poder ser menos concurrida, y buscó un sitio en el que descansar un poco. La verdad es que no entendía por qué había tanto barullo en aquella ciudad.
Hablo (Crimson)«Pienso»

[Imagen: C7PEybs.gif]
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#2
En el fondo, Tanzaku Gai no era más que una capital de País como Shinogi-To, no muy diferente de esta última. Tenía sus zonas decentes, pero abarrotadas, y también sus sombras. En el caso de la capital del Fuego, las tenía y muchas, y más bien eran penumbras, porque por lo que pudo ver y escuchar los numerosos locales de apuestas y prostíbulos de la ciudad eran bien conocidos. Daruu solía alejarse todo lo que podía de aquellos lugares, que solo traían problemas, y además eran hogar natural de múltiples bandas de crimen organizado y tráfico de personas y drogas. Gente peligrosa, que solía contratar ninjas exiliados para hacerles el trabajo sucio.

Daruu acababa de salir de una de esas calles a la que había llegado de casualidad. Se movía con presteza, encapuchado, envuelto en su capa de viaje negra. Acabó en una callecita más bien tranquila, para su alegría. Suspiró y se quitó la capucha. Se sacudió el cabello y echó a caminar, respirando con tranquilidad por primera vez desde que había puesto el pie. ¿Por qué Ayame había ido varias veces a allí? Si era casi peor que Shinogi-To.

Pero de todas las personas con las que habría podido cruzarse en Tanzaku Gai...


· · ·


Una melena pelirroja giró la esquina. Aunque estaba algo cambiada, Daruu no habría podido evitar reconocerla. La tenía... demasiado clavada en la memoria. Sintió una familiarmente desagradable presión en las muñecas. Tuvo que sacudirlas.

—espetó al aire. Entrecerró los ojos y se detuvo en el sitio.

»Uzumaki... Eri.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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#3
Tú.

En un principio no pensó que aquello fuese dirigido hacia ella, aunque la voz le resultaba terriblemente familiar, hasta que también pronunció su nombre.

Uzumaki... Eri.

La muchacha se giró hacia la fuente de la voz, encontrándose con Amedama Daruu. No se había podido olvidar del chico, aunque ahora estaba algo cambiado y si hubiese estado con la capucha echada le hubiera costado algo de tiempo reconocer de quién se trataba, pero ahí estaba, Daruu, a quien le debía ciertas disculpas, no como a cierto personaje azulado que le había echado en cara cosas que ni si quiera iban con él.

Buenos días, Daruu-san —saludó la chica justo cuando lo miró directamente a los ojos, luego inclinó la cabeza hacia delante de manera cordial. Aunque para la sorpresa de los presentes en esa calle, no se quedó ahí el asunto, sino que se arrodilló y terminó pegando la frente sobre sus manos, apoyadas sobre el suelo—. Perdóname por lo que ocurrió en el examen de Chuunin, por favor.
Hablo (Crimson)«Pienso»

[Imagen: C7PEybs.gif]
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#4
Nada le habría preparado para lo que sucedió a continuación. Daruu se había imaginado cientos de veces aquél encuentro. En dichas imaginaciones, la Pequeña Rata le había dicho que no tuvo más remedio que hacerlo, que habían sido órdenes, y había actuado con la misma frialdad que el General Rata, cuando, en el pasado, le había dicho que no se arrepentía de haber cumplido órdenes, porque había sido su deber, y por tanto había actuado bien. Él le respondía, insultándola, capturándola y utilizándola para obtener información sobre los Hermanos del Desierto. Desde que los kage habían firmado la Alianza, simplemente pasaba de ella y se daba la vuelta, o fingía no reconocerla y escupía al suelo. Cada vez que pasaba, tensaba toda la mandíbula, y apretaba los puños.

Pero el gesto de la Pequeña Rata, no, el gesto que la convirtió de nuevo en Uzumaki Eri, le pilló totalmente desprevenido. Atravesó todas sus defensas y las tiró por la borda. Por supuesto, su otra parte ya había discutido con él. La parte que le recordaba que quizás que Hanabi hubiese accedido a ayudar a Ayame no fuese una casualidad. Que hubiese sido porque Ayame envió la dichosa carta. La dichosa carta que seguramente había entregado Uzumaki Eri. Eri, que había accedido a ayudar a Ayame voluntariamente.

«Ella no estaba de acuerdo con esposarte, de hecho se arrepentía de haberlo hecho...»

«Ella es una buena chica. No es como Datsue, como Akame, como ese chico del perro o como aquel otro espadachín que me acusó falsamente de haber atacado a un civil.»

Apretó los dientes, echó la pierna hacia atrás, preparado para darle una patada a la pelirroja y...

...dejó la pierna en su sitio, chasqueó la lengua, se cruzó de brazos y apartó la mirada de ella.

Levántate, anda. Todo el mundo nos está mirando —dijo—. Además, ahora estamos en Alianza. Supongo que estoy obligado a perdonarte.

»Pero no pienses que voy a hacer lo mismo con el General Ra... con Akame.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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#5
Levántate, anda. Todo el mundo nos está mirando —dijo el chico, y ella levantó el rostro, justo cuando Daruu prosiguió—. Además, ahora estamos en Alianza. Supongo que estoy obligado a perdonarte.

Se levantó y se sacudió la ropa que llevaba, formando una pequeña sonrisa en el rostro.

Muchas gracias, Daruu-san —agradeció.

Aunque lo que vino a continuación hizo que su sonrisa se borrase de inmediato. Daruu había hablado de Akame, Uchiha Akame, ahora simplemente un recuerdo en sus memorias.

Disculpa, Daruu-san, pero me temo que Akame ya no está entre nosotros. —Anunció, también era hora de que los demás lo supiesen, sobre todo cuando el asesino seguía suelto por ahí.
Hablo (Crimson)«Pienso»

[Imagen: C7PEybs.gif]
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#6
Daruu giró lentamente la cabeza de nuevo hacia Eri. Se quedó mirándola durante un buen rato. Relajó los puños y se relamió en cada última de las palabras que Eri había pronunciado. Akame. El nexo de unión entre su odio y Uzushiogakure. La pieza en torno a la que había girado todo. Muerto.

Unos días después, le hubiese gustado decir que no disfrutó de aquél momento. Por ahora, sería su único placer culpable.

Es una lástima —mintió—. ¿Se puede saber qué le ocurrió?
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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#7
Es una lástima —fue lo que Daruu respondió, y ella asintió—. ¿Se puede saber qué le ocurrió?

Lo poco que sé es que alguien ajeno a la villa entró y lo asesinó —explicó—. También se cobraron la vida de otras personas en Uzushiogakure... Fue una bomba difícil de digerir, la verdad.

Se llevó una mano al cabello y lo removió, inquieta. La verdad es que solo esperaba que no hubiesen asesinatos similares en las otras aldeas —ni se volviera a repetir en la suya propia, claro—, así que lo mejor era alertar a todos sus conocidos, aunque seguramente Hanabi hubiera informado sobre aquello en la reunión con los otros dos Kages.

A veces hasta se preguntaba si había llevado bien el encuentro con Yui.
Hablo (Crimson)«Pienso»

[Imagen: C7PEybs.gif]
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#8
¿Que alguien ajeno a la villa entró y lo mató? Daruu la observó con interés. ¿Quién habría sido, y por qué? ¿Quizás algún conocido de Akame, víctima de sus maquinaciones? No, porque entonces habría ido sólo a por él. Quizás se había llevado a más gente por el camino...

Sacudió la cabeza. «Ya basta de pensar en Akame. Está muerto, ¿no? Pues conviértelo en el pasado, olvídate de él.»

¿Pero qué debía hacer ahora? ¿Hablar tan de amigos con Eri? ¿Después de que le hubiera esposado? ¿Aunque se hubiese disculpado?

Una voz interior le dijo: no seas tonto Daruu, no te metas en más problemas con los uzujines. Se acabó, relaciónate con los de tu aldea, pírate de ahí ya pero ya. Lástima que Daruu era tonto del culo y eso de hacerle caso a la voz sensata de la razón que todos llevamos dentro no era algo que fuera mucho con él.

Venga, ¿qué podía pasar? ¿Que acabara hasta la cintura de mierda de nuevo por los uzujines? ¡Amekoro Yui había firmado aquella Alianza! ¡Pues nada, fiesta, viva, todos amigos!

Chasqueó la lengua. Odiaba reconocer que tenía ganas de hacer las paces y de creer en la muchacha con la que se había estado enseñando técnicas, fascinado, en Yamiria.

Bueno. Pues ahora que te has... disculpado —dijo—, supongo que podemos empezar de cero, si quieres. ¿Nos tomamos un café y hablamos tranquilamente? Creo que aquí hemos llamado ya suficientemente la atención.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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