—¿Se puede saber quien es ese tal Koji que no paras de nombrar? Me da intriga. ¿Es alguna clase de maes....?—
—¿Sensei?— elevó la mirada para encontrar la de su interlocutor —¿Koji? ¿Sensei?...— negó con la cabeza —Se nota que no lo conoces, no hay nada que aprender de ese inútil— contestó la pequeñaja sin titubear —pero es mi senpai por lo que no me queda otra que obedecerlo— mientras respondía sacó de su portaobjetos un pequeño bote de un naranja translucido que dejaba ver las píldoras de su interior —El muy idiota falló a la hora de atrapar a los osos y estos se separaron, así que por su culpa estoy en esta maldita playa— chasqueó la lengua molesta —pero bueno...— dejó caer sobre la palma de su mano un par de cápsulas que se llevó directamente hacia la boca —¿Tú no tienes senpai?— devolvió el pequeño tarro al sitio de donde había salido
—¿Te molesta la arena? Me serviría entrenar un poco más las piernas. ¿Corres?—
—Odio la arena, es pegajosa— respondió la chiquilla inflando los mofletes visiblemente molesta —¿Correr? ¿Para qué? Si corro levantaré más arena y eso solo significaría más molestias— bufó la de Amegakure mientras le dedicaba una dura mirada al calvito —¿Por qué eres calvo? ¿Se te cayó el pelo de tanto entrenar?— lanzó la pregunta a bocajarro, tal y como se le había aparecido en la mente al contemplar la calva del chico
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
...es mi senpai por lo que no me queda otra que obedecerlo.
«Osea que es una clase de maestro pero no lo quiere llamar de esa manera. Será mejor no discutir al respecto, no parece tener un carácter muy tolerable»
Era claro que si era mayor algo debería de poder enseñarle, aunque sea modales. Por lo menos ahora sabía que la niña no vagaba con un simple acompañante, sino con un tutor. Si que debía de ser paciente ese hombre para poder aguantar los caprichos de Tomoe, tal vez hasta podría aprender de él para mejorar un poco más su calma y auto-control.
Karamaru miró extrañado cuando la muchacha sacó varias pastillas de su portaobjetos y las ingirió sin siquiera agua para pasarlas. ¿Caramelos, medicamentos, estupefacientes?
¿Tú no tienes senpai?
Yo... No yo... yo no tengo senpai.- contestó extrañado y titubeando todavía pensando en esas pastillas.
Pero se aclaró la mente y se preparaba para echarse una carrera que seguramente ganaría hasta que la pelimorada rechazo la idea. Se contuvo con las ganas y ocultó la emoción que le daba el hecho de pensar seguir entrenando. Solo quedaba una larga caminata de preguntas y respuestas para conocer a un compatriota. O eso pensaba él, ya que varios metros atrás unos ojos rojos los seguían sin perderles el rastro.
¿Por qué eres calvo? ¿Se te cayó el pelo de tanto entrenar?
El monje recordaba esa pregunta. Un rubio se la había hecho en tiempos de torneo, un rubio de Uzu que poco habría de olvidar.
¿Por qué te mantienes rapado? Yo no te juzgo, he visto cosas peores que no tener pelo. Te lo aseguro.
Una contestación similar a la que dio en ese entonces se repetía para los oídos de Tomoe.
¿Por qué tenes pelo? ¿Es que te creció de tanto seguir a Koji? Decisiones de vida, ¿No?
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
—Yo... No yo... yo no tengo senpai— respondió titubeando el calvete, que dio la sensación de no estar respondiendo muy seguro
—Mira que dudar de si tienes o no...— dejó escapar un suspiro, no le gustaban el tipo de personas que dudaban de sus respuestas... pero bueno, haría la vista gorda con su escla... "amigo". Al menos por el momento.
—¿Por qué tenes pelo? ¿Es que te creció de tanto seguir a Koji? Decisiones de vida, ¿No?— aquella fue la respuesta del calvo a su pregunta, la cual no tenía ni el más mínimo sentido para la pelimorada que no entendía que es lo que pretendía decir
—Tengo pelo por qué lo normal es tener pelo, así que seguir a Koji-senpai no es una causa de que lo tenga— respondió la pequeñaja a la que seguía costando avanzar por culpa de aquella dichosa arena —Sin embargo tu estás calvo y no eres viejo o al menos no lo pareces— reflexionó la kunoichi —Y dices decisiones de vida... no entiendo muy bien que te ha podido motivar a hacer eso— le dedicó una nueva mirada para analizarlo —Koji-senpai me dijo que a la gente le gusta vestirse o peinarse de forma diferente para sentirse mejor y que la vean mejor... así que no tiene sentido que tu estés calvo, porque yo no te veo mejor—
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
¿Dudar? Ilusa la kunoichi. Karamaru no dudaba, o por lo menos no en ese tema. No dudaba absolutamente para nada en si tenía un senpai porque la respuesta para él era firme y clara desde hace mucho tiempo. No.
Varaba solo a la deriva en el gran continente esperando poder encontrar amigos y si no le salían fácilmente las palabras ante esa pregunta era porque se avergonzaba de la realidad. Se avergonzaba de sentirse solo en momentos y trataba de esconder sus sentimientos entrenando cada vez más arduamente.
«Prefiero que sepa que dudo y que no supe responder. No es momento de profundizar»
Tengo pelo por qué lo normal es tener pelo, así que seguir a Koji-senpai no es una causa de que lo tenga.
Sin embargo tu estás calvo y no eres viejo o al menos no lo pareces.
Y dices decisiones de vida... no entiendo muy bien que te ha podido motivar a hacer eso.
Koji-senpai me dijo que a la gente le gusta vestirse o peinarse de forma diferente para sentirse mejor y que la vean mejor... así que no tiene sentido que tu estés calvo, porque yo no te veo mejor.[/color]
Koji dice que cambiamos nuestro atuendo o peinado para sentirnos mejor. Entiende que yo lo hice por comodidad, simplemente me gusta y ya. Lo normal es lo que se aplica a lo convencional, a lo que la sociedad de Onindo impone.
No me importan las miradas de los otros, no me importa que me vean mejor, no me importa que deba de ser viejo para ser calvo y no me importa que lo normal sea tener pelo.- Karamaru tomó un respiro y levantó la mirada.
Con los ojos clavados en la cara de la menor pensó en Koji. Una persona que no conocía pero era indudable que estaba formando a la kunoichi como persona, trabajo difícil donde los haya. Y pensar que un día su abuelo tuvo ese mismo trabajo, con éxitos y errores. Aún más pensar en que probablemente algún día le tocase a él.
No hay que seguir siempre lo nos que dicen. Ordenes son ordenes, pero en casos como la estética.... Sigue tus gustos.
Instantáneamente después de que el calvo terminase sus palabras se escuchó un silbido a sus espaldas. Cuatro puntas de metal que cortaban el viento a gran velocidad, atravesando la niebla con gran determinación.
Segundos después pudieron ver una shuriken de metal clavada frente a ellos en la arena. Karamaru se detuvo y miró a Tomoe para poder ver su reacción, para tratar de saber si debía de defenderla o pelear a su lado.
Las pasos tras ellos no tardaron en ser oídos. Figuras negras se acercaban a la carrera para embestirlos, ojos rojos que los venían siguiendo tomaban finalmente presencia en la charla.
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
La pequeñaja escuchó atentamente la respuesta del calvito, asintiendo como si estuviese descubriendo en aquel momento una gran verdad. Como si aquel calvo acabase de despejar las sombras que no le dejaban ver la luz, en sus palabras había sabiduría y hasta la pelimorada podía palparla
—No hay que seguir siempre lo nos que dicen. Ordenes son ordenes, pero en casos como la estética.... Sigue tus gustos—
Tomoe se detuvo un momento, quedando parada bajo aquella insesante lluvia, dejando sus cabellos volar con aquel fuerte viento que acababa de levantarse y con él las olas que parecían haber crecido aún más.
—Qué siga mis gustos...— repitió la pequeñaja mientras levantaba la mirada para encontrarse con la del chico, cuando de repente un sonido muy familiar rompió el momento de iluminación
"Una shuriken" el acto reflejó de Tomoe fue volverse mientras daba un paso atrás para encarar el lugar de procedencia del ataque mientras parpadeaba con ambos ojos para después volver a abrirlos con las pupilas tintadas de un rojo carmesí con dos tomoes. El arma se clavó en la arena, justo a sus pies "Fallaron... ¿apropósito?" la kunoichi no sabía muy bien que pensar, pero tampoco tenía demasiado tiempo para reflexionar pues unas sombras les encaraban justo en aquel preciso instante "Cargando de frente... estúpidos" sacó desde su portaobjetos un par de shurikens que lanzó contra la primera sombra "Veamos si esos ojos rojos os sirven para algo" la pequeñaja había lanzado dos shurikens en apariencia, lo que no sabía el objetivo es que en sus sombras se ocultaban dos shurikens ocultos gracias a la habilidad de la enana, que además iban atados a hilo shinobi de manera que una vez fueran esquivadas las armas visibles el cambio de rumbo de las ocultas fuese una sorpresa con letales consecuencias- Hecho al que ayudaría, la pequeña desviación que hacia parecer un fallo el lanzamiento de la de Ame
—El primero es mío...— le dijo a su compañero con bastante confianza
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
Ya sabía el calvo que esos ojos le sonaban de algún lado, aunque tal vez no eran tan negros como los de los hombres, estos tenían un suave brillo de color. Esa profundidad e intriga en la mirada, ese vacío que generaban los orbes de aquellas personas Karamaru comenzaba a reconocerlo, cómo si fuesen todos ojos clonados de una misma familia.
«Al fin puedo convertir ese destello rojo en algo concreto»
Los brillos carmesí que en otras veces había visto no alcanzaban siquiera a demostrar su propia existencia, como si lo pudiese estar imaginando el monje. Pero esta vez era diferente, esta vez tenía a Tomoe a su lado mostrando esas aspas negras sobre el fondo rojo sangre. Si era igual que el rubio de Uzu podría defenderse sola y pelear hombro con hombro con el calvo.
Aquí vamos...
Mientras la pelimorada lanzaba unas shuriken, Karamaru empezó la carrera para embestir a una de las varias sombras que se acercaban. Por lo que había podido contar, tres eran sus perseguidores. Uno de ellos esperando las puntas de metal que no paraban de girar y que detendría sin problemas. Como si pudiese ver más allá de lo normal con kunai en mano las cuatro shuriken fueron desviadas y clavadas en la arena.
Cuando todos estuvieron lo suficientemente cerca se podían ver claramente los unos a los otros. Ellos verían a un calvo y una petisa de color morado, el shinobi y la kunoichi identificarían tres hombres vestidos completamente de negro dejando solamente al descubierto sus ojos. Ojos que Tomoe reconocería al instante, ojos que brillaban de ese rojo tan particular con los tres puntos negros haciendole sombra.
¡TOMAA!- el puño derecho salió volando en dirección a un encapuchado.
Dando gala de la velocidad que poseía esquivo el ataque con facilidad e ignoró por completo al monje. Su carrera tenía como objetivo la niña que sola se encontraba, los tres hombres se abalanzaban sobre Tomoe como un tigre a su presa. Pero Karamaru no lo permitiría. Giró sobre sí mismo y tomó a su rival por el cuello lanzandolo y alejandoló de su destino, dejandolo caer varios metros atrás sobre la arena.
¡Katon: Hōsenka no Jutsu!
Tras sellos de mano y sin perder tiempo cinco bolas de fuego salieron de su boca disparadas en contra a los otros dos hombres que ya estaban cerca la pelimorada que debería comenzar sus maniobras defensivas.
CK: – -30 –
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
—Aquí vamos...— el calvo se lanzó hacia delante a toda velocidad sin pensárselo dos veces, mientras el ataque de Tomoe era detenido con una facilidad asombrosa.
—¿Cómo...?— la pelimorada no lograba entender lo sucedido, no sólo había visto a través de su técnica si no que la acababan de destrozar sin dificultad alguna "Es bueno..." el monje se acababa de encontrar con las sombras a unos metros por delante de la pequeñaja, la reyerta había comenzado en aquella maldita playa. El shinobi lanzó un puñetazo contra una de las sombras, que sin dificultad alguna esquivaba el ataque pasando de largo del calvo "Soy el objetivo..." En un instante, Karamaru lograba rehacerse para lograr agarrar al atacante por el cuello y lanzarla en la dirección opuesta a la de la joven. Sin embargo, los otros dos habían sobrepasado al chico y ahora se avanlanzaban sobre la Uchiha. Tomoe sacó un kunai desde el interior de su portaobjetos mientras esbozaba una media sonrisa "Así que crees que soy el punto débil..." la niña se lanzó hacia delante a encontrarse con sus oponente, la pesadez de su caminar había desaparecido y ahora se movía a toda velocidad. En su mano derecha empuñaba su kunai, mientras en su siniestra aún coservaba el hilo atado a sus dos shurikens.
—¡Katon: Hōsenka no Jutsu!— el shinobi trataba de no darle un respiro a su adversario y lo mismo trataría de hacer la pelimorada
"¿?" los ojos carmesí se encontraron con los de sus oponentes "Sharingan..." ahora entendía la facilidad con la que su ataque fue repelido "Esto se pone interesante..." como usuaria del dojutsu, Tomoe, tenía muy claro lo que significaba enfrentarse a alguien con sus mismos ojos "Los tiene totalmente desarrollados... estoy en desventaja si busco el cuerpo a cuerpo" cambió el rumbo para correr de manera diagonal tratando de separarse de los dos tipos que la seguían y de paso lograr que las shurikens se elevaran de nuevo. Tras unos metros de carrera, la chica se detendría de golpe a la vez que se volvía para encarar a sus adversarios. Una patada al suelo para lanzar arena contra los oponentes, tratando de cegarlos o al menos distraerlos lo suficiente mientras un leve impulso de chakra impulsaba las shurikens que acababan de terminar de elevarse con el fuerte tirón del hilo, al rotar para encarar a los enemigos. Las armas dos armas volaban en dirección a las espaldas de los hombres que la perseguían mientras la Uchiha planeaba su siguiente movimiento por si fallaba el actual
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
La bola de fuego empezó a deslizarse sobre la arena en dirección a la sombra que yacía en el piso pero en cuanto se deshizo varios metros más adelante la arena estaba vacía y el hombre se había esfumado. Atónito Karamaru miraba la escena frente a él esperando que apareciese en el mismo lugar pero los segundos pasaron y comenzaba a entender que no lo haría, que simplemente no estaba allí.
«¡TOMOE!»
Ante la ausencia de su rival lo único en lo que podía pensar era en la niña, su compañera. La pudo ver correr sobre la arena, pasando de quejarse por caminar a casi volar por sobre ella, yendo a contrarrestar la ofensiva de los encapuchados. Desvió su recorrido para no enfrentarlos rápidamente, aunque poco se alejaba. Los atacantes eran más rápidos y la alcanzarían.
Frente a ellos Tomoe les lanzó arena y cómo fantasmas veloces desaparecieron y volvieron a aparecer, moviendose a una velocidad que solo podrían captar esos ojos más especiales y entrenados. Frente a ella los hombres de negro se hicieron más grandes, se habían acercado de golpe y tratarían de encestar un golpe doble.
Mientras las shuriken iban de regreso a la dueña para golpear las espaldas de los perseguidores uno de ellos lanzaba una patada en alto, al torso de la kunoichi, y el otro por debajo a los pies. Si podría captar el rápido movimiento que habían hecho podría tener una chance que ir hacia atrás y tratar de escapar de a poco de ellos.
«Debo ayudar...»
Karamaru comenzó a correr lo más rápido que pudo para tratar de ayudar y apoyar lo antes posible a la dama. El problema ahora era que los atacantes tenían el factor sorpresa de su tercer miembro y que Karamaru no sabía cuándo ni de dónde vendría ese ataque.
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
El plan de la pequeñaja parecía haber dado sus frutos, todo estaba transcurriendo tal y como había supuesto o eso es lo que parecía hasta que los tipos se movieron a una velocidad a la que casi no pudo seguir con sus ojos actuales, hecho que la descolocó un poco.
"Mierda..." desde nuevos ángulos, sus oponentes lanzaban sus ataques, era imposible esquivarlos desde tan poca distancia y finalmente las dos patadas impactaron en el cuerpo de la kunoichi... para después estallar en una enorme nube de humo que tras dispersarse dejó ver un tronco de madera que se rompió en mil pedazos al recibir las dos patadas a la vez
"Esa podía haber sido yo..." pensó la críaja que había reaparecido a apenas unos metros a la izquierda de Karamaru "No puede ser... de donde demonios han salido estos tíos... casi no puedo seguirlos con la vista..." encontrarse en aquella situación la hacía sentirse totalmente frustrada "¿Cómo es posible que me superen de esta manera..." clavaba sus pequeños ojos violáceos en las dos figuras de negro, sin poder disimular lo molesta que se sentía ante todo lo que estaba pasando "Debe haber una manera de vencerlos, no puedo perder... soy demasiado buena para perder ante esta basura" apretó los puños con fuerza, tratando de recuperar la confianza que ahora mismo se tambaleaba "Son muy rápidos y aún así he estado apunto de darles... si es cierto, por muy rápidos que sean si puedo engañarlos no deberían de ser un problema" la joven miró a ambos lados buscando al tercero de ellos "Lo habrá derribado el calvito? No puede ser..." la sola idea era bastante humillante, que aquel calvo hubiese derrotado a uno y ella estuviese allí dudando de sí misma
—Oye Kara, ¿dónde esta el tuyo?— preguntó mientras sacaba un kunai del interior de su portaobjetos para poder empuñarlo como apoyo en su guardia
"Si Karamaru se ha cargado a uno, esto va a ser mucho más fácil de lo que pensaba... mira que dudar de mi misma..."
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
Con el uso de su destreza Tomoe se permitía escapar y volver al lado del calvo. En su lugar quedaba un tronco, una nube de humo y los cuatro ojos rojos mirándolos fijamente, estáticos pero violentos. Hombro con hombro shinobi y kunoichi esperaban el próximo movimiento como si de un juego de ajedrez se tratase, pero faltaría mucho tiempo para que llegase.
Oye Kara, ¿dónde esta el tuyo?
Mejor dime tú donde están los tuyos.
En un abrir y cerra de ojos Tomoe perdería la percepción de los hombres de negro. Al igual que con el que se había enfrentado el calvo habían desaparecido en el fragor de la batalla ocultos por esa fina capa de niebla. Karamaru levantó la guardia y afinó sus sentidos esperando el ataque sorpresa pero pasaban los segundos y la acción no hacía presencia.
¿Acaso los asustaste tirando arena?- bromeó Karamaru- ¿Por qué no aparecen?
Los segundos se convirtieron en minutos parecía que ese ronda terminaría con el tronco de Tomoe dejado sobre la arena. Las miradas los volvían a acechar desde las sombras pero por lo menos ahora el monje y la pelimorada sabían que no estaban solos.
«Extraño.... Esos ojos.... ¿Por qué están aquí?»
El cenobita se mostró reservado y espero a ver cómo reaccionaba su acompañante para poder relajar la tensión del cuerpo.
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
—Mejor dime tú donde están los tuyos— fue una buena respuesta, la pelimorada tenía que reconocerlo
—Ni zorra idea...— respondió la kunoichi mientras buscaba algún indicio de sus oponentes en los alrededores con su mirada "Primero atacan... luego desaparecen... y encima tienen sharingans..." todo aquello era muy raro, casi tanto como que hubiesen desaparecido cuando parecían tener todas las de ganar contra aquel duo que apenas había podido esquivarlos "No parecen estar por aquí cerca al menos... aunque si yo fuese ellos no me alejaría mucho..." no estaban, pera aquella sensación de sentirse en peligro era difícil de quitar "Lo mejor será largarnos de aquí cuanto antes y encontrar a Koji antes de que esto se complique más..." por primera vez en su vida, Tomoe estaba dudando de sí misma y eso la molestaba increíblemente, aunque lo que más le fastidiaba era tener que reconocer que necesitaba la ayuda de su senpai para algo
—Acaso los asustaste tirando arena?- bromeó Karamaru- ¿Por qué no aparecen?—
El calvo trató de romper la tensión con una broma, Tomoe se limitó a dedicarle una mirada poco amigable antes de volverla al frente
—Aims...— suspiró la Uchiha —Será mejor que nos larguemos de aquí antes de que se arrepientan y vuelvan— apuntó la pelimorada mientras desactivaba su Sharigan
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
De nuevo a como antes, los dos solo en la costa. Era raro que semejantes hombres hiciesen un acto desesperado y se diesen a conocer para volverse a esconder. ¿Acaso los habían subestimado? ¿O simplemente querían dar una advertencia?
«Estaba todo tan tranquilo. Entre esto y la niña creo que hasta me arruinaron el día, por lo menos son interesante...»
Todo fue silencio hasta que Tomoe contestó al fin a la broma de Kararamaru.
Aims...
Será mejor que nos larguemos de aquí antes de que se arrepientan y vuelvan
El calvo la miró de reojo y pudo ver de nuevo sus ojos profundos, el destello carmesí volvía a desaparecer. Desaparecer no iban a desaparecer, en eso el monje estaba seguro, pero si coincidía en que había que irse. Tal vez el sensei de la pequeña pudiese darles una mano si es que lo encontraban antes de que los agresores volviesen a atacar.
Vamos. ¿Sabes si es muy lejos? ¿Faltará mucho?
Volvió a levantar arena y empezó a andar por el mismo camino que venían haciendo, esperando que la kunoichi lo siguiera.
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
Vamos. ¿Sabes si es muy lejos? ¿Faltará mucho? preguntó Karamaru a la vez que echaba a andar en la dirección anterior
—¿Me has visto cara de mapa?— replicó la pelimorada mientras comenzaba a caminar junto a su compañero de fatigas —No tengo ni la más remota idea de donde estamos ahora mismo— se encogió de hombros —Solo sé que para volver a la aldea tengo que ir en la dirección contraria en la que iba esta noche y eso es lo que hacia— la verdad es que ahora que se escuchaba sonaba muy poco fiable incluso para sí misma
"Espero que este yendo hacia el lugar correcto... ahora no estoy muy segura..." la chica dudaba de sí misma pera jamás haría a otro participe de sus cavilaciones y menos al calvete "¿Y sí he girado por la noche sin darme cuenta y ahora estoy caminando en dirección contraria...?" aquello era un dilema muy difícil de responder, a la par que peligroso pues si fuese cierto solo los dioses sabían hacia donde se dirigían
—Como sea, vamos rápido antes de que vuelvan— la chica se lanzó a correr hacia delante a toda velocidad, lo importante ahora mismo era largarse de allí, no importaba hacia donde
"Si vamos en dirección errónea ya habrá tiempo de corregir el rumbo, pero si esos tíos nos vuelven a emboscar no creo que Karamaru salga con vida... y entonces no tendré quién me limpie la habitación" cavilaba la pequeñaja mientras avanzaba lo más rápido que podía sobre la arena
Nivel: 14
Exp: 13 puntos
Dinero: 500 ryō
· Fue
· Pod
· Res
· Int
· Agu
· Car
· Agi
· Vol
· Des
· Per
"Que rico sería un buen té calentito en casa tras entrenar. Podría tardar días en encontrar ese lugar con la niña"
Si de algo no había duda era que sabía pelear, por más niña que sea la kunoichi. Al parecer el calificativo de genio se le pdoría aplicar tranquilamente pero todavía tenía que aprender a tratar con los demás. Por suerte para ella el calvo era paciente y sabía cuando divertirse.
¿Que no tenes el norte grabado en la frente? Supongo que nos toca seguir adelante ¿No Cara de Mapa?
Rió y corrió a la par de la pelimorada. Y pensar que tan solo unos segundos atrás estaban peleando contra tres hombres. Si algo quería hacer Karamaru era romper la tensión y relajar un poco pero no perdería la guardia, esos shinobis seguían ahí.
Te puedo preguntar una cosa...- seguía con la mirada al frente, tirando arena con los pies en su carrera.
Vi tus ojos, vi los ojos de uno de esos hombres y eran idénticos. ¿Acaso son familiares tuyos?
"El miedo es el camino al lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira al odio, el odio al sufrimiento, y el sufrimiento al lado oscuro"
-Maestro Yoda.
◘ Hablo ◘ Pienso ◘
Ambos shinobis echaron a correr a toda prisa sobre la pesada arena, no era un lugar cómodo para correr pero no les quedaba ninguna otra opción.
—¿Que no tenes el norte grabado en la frente? Supongo que nos toca seguir adelante ¿No Cara de Mapa? las palabras del calvo no sentaron nada bien a la pelimorada, que como respuesta le puso una zancadilla a su compañero para que este terminase estampado contra la arena de morros
"A menudo me he ido a buscar de amigo... solo espero que limpie mejor que lucha... come arena por tono" deseo la Uchiha con todas sus fuerzas
Una vez recuperado o no de la caída, el calvo lanzó una pregunta
—Vi tus ojos, vi los ojos de uno de esos hombres y eran idénticos. ¿Acaso son familiares tuyos?
—Yo no tengo familia— respondió Tomoe sin nisiquiera meditar por un instante la cuestión, no le hacía falta. Ella conocía muy bien sus orígenes o al menos lo esencial de ellos como para saber que no tenía parientes —Pero sí que debían de pertenecer al mismo kekkei...—
"Aunque tal vez siemplemente sean ladrones de dojutsus" Koji le había advertido más de una que sus ojos eran bastante cotizados dentro del mundo shinobi "Sean lo que sean, ahora mismo son un problema... así que mejor será no perder el tiempo en tonterías" se dijo así misma para tratar de evitar entrar en un bucle de pensamiento que no le convení en aquella situación[/color]
—Esto es un fastidio...— gruño la chica, conocía perfectamente las virtudes de sus ojos y sabía que enfrentarlas era una tarea difícil, para colmo los superaban en número tanto de aspas como de luchadores
|