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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Regreso a casa
#31
Daruu también rio y, antes de terminar de marcharse, volvió a girarse hacia el médico.

Mira, si supiera cómo hacer que dejase de hacer esas cosas... ¿Pero tú sabes cómo ha venido a mi a decirme que Ayame había vuelto? ¡Que me ha dicho que el Gobi había escapado de la aldea con Ayame todavía encerrada! ¡Está loca!

La palmada que se dio Zetsuo en la frente debió escucharse en todo el edificio.

Pero esta mujer... ¡Esas bromas no tienen ninguna jodida gracia! —exclamó, antes de lanzar un profundo y sonado suspiro—. Es igual, todo ha acabado ya. Ahora Ayame debe descansar, ¡pero ni se te ocurra tomártelo como unas vacaciones! En cuanto te sientas capaz, volverás con los entrenamientos.

Lo sé —asintió ella, plenamente decidida. Aunque sabía bien que en algún momento se arrepentiría de aquella decisión. Pero no podía seguir quedándose atrás. ¡No podía permitir que Daruu siguiera adelantándola!

Se despidió por última vez de Daruu, y justo cuando se giraba para entrar en su casa, escuchó la voz de su padre una vez más.

¡Amedama! —le llamó—. No es necesario que seas tan cuidadoso. No voy a leerte la mente si no tengo motivos para hacerlo. ¿O es que los tengo? —Añadió, entrecerrando peligrosamente los párpados.
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No respondo dudas por MP.
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#32
Pero esta mujer... ¡Esas bromas no tienen ninguna jodida gracia! —exclamó, antes de lanzar un profundo y sonado suspiro—. Es igual, todo ha acabado ya. Ahora Ayame debe descansar, ¡pero ni se te ocurra tomártelo como unas vacaciones! En cuanto te sientas capaz, volverás con los entrenamientos.

Lo sé.

Daruu arrugó el morro, consciente del peligro. Zetsuo quería poner a entrenar a su hija cuanto antes. Estaba seguro de que ella misma quería hacerlo, pero... acababan de sugerir marcharse unos días de vacaciones, precisamente. Algo le decía que Ayame iba a tener complicado el que su padre le dejase marchar.

Se dio la vuelta y comenzó a marcharse. Pero la voz de Zetsuo volvió a detenerle en seco, dando un bote de la impresión.

¡Amedama! —le llamó—. No es necesario que seas tan cuidadoso. No voy a leerte la mente si no tengo motivos para hacerlo. ¿O es que los tengo? —Añadió, entrecerrando peligrosamente los párpados.

Daruu siguió caminando, y se despidió levantando la mano.

He estado encerrado en casa una semana y pico, Zetsuo —dijo—. No he podido hacer nada más que leer un par de libros. No tienes nada de qué preocuparte —mintió. Abrió las puertas del ascensor—. ¡Hasta luego, tened un buen día!

Sin embargo, cuando el elevador ya descendía, formuló un sello de una mano tocándose la frente. Y selló con una barrera todo lo relacionado con su conocimiento sobre el estado de Kokuo.
— En un poste de madera del embarcadero de las Costas del Remolino, en Uzushiogakure (Ceniza, año 218)
— Dos, en la habitación de Daruu, cabaña de vacaciones de la familia Amedama, Yachi (Augurio, año 218)
— En el pergamino de invocación, en casa de Daruu, Amegakure (Augurio, año 2018)
— En la habitación de Daruu, Amegakure (Primavera, año 219)
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