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Estamos en Cargando..., Cargando... del año Cargando....
Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Reverberación
#1
El sol de primavera calentó el rostro de Ranko, mientras que el viento del acantilado lo refrescó. Sus facciones levemente morenas estaban perladas de sudor. Había estado entrenado desde mucho muy temprano. Ejercicios de resistencia y cardiovasculares para poner su cuerpo al límite del cansancio. Luego se había dispuesto a meditar.

Se había sentado sobre una roca, a unos metros del borde del Rompe-olas, con las piernas cruzadas, la espalda recta y las manos relajadas sobre su regazo. El que no hubiese gente a esas horas le ayudaba a concentrarse. Le ayudaba bastante.

Pronto, el sonido del mar contra la roca amainó, y el susurro del viento calló. Fue el latir de su corazón, así como su respiración, lo que escuchó con mayor intensidad. Tenía que enfocarse en su interior, en su cuerpo, cansado y caliente. En su chakra, fluyendo como si estuviese en un combate a muerte. Tenía que sentirlo, tenía que sentir, de las ocho, la primera de las Puertas. Tenía que percibir cuándo su chakra disminuía de manera natural, percibir dónde estaba ese primer bloqueo. Y después de percibirlo, romperlo, o debilitarlo tan siquiera.

Pero no percibía más que calor y sudor. Y la luz del sol de primavera que atravesaba sus párpados como intentando despertarla de un sueño.
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#2
— Oye, tío, ahora en serio, ¿para qué hemos venido a estas horas aquí?

Los chillidos de la araña que posaba encima de mi cabeza alertarían a todos los que estuvieran en los alrededores. Se le percibía molesta y con cierta punto de rabia como si el simple hecho de estar allí fuese una autentica molestia. Parecido al berrinche de un niño al que su madre le obliga a ir de compras y va dando la lata en cualquier momento.

Pero para mí, estar allí tenía una razón de ser y, como Kumopansa se había convertido en algo así como una extremidad más para mí y yo en una extremidad suya, aquello debíamos hacerlo juntos. Para entrar en comunión.


— Ya te lo he dicho, Kumopansa. Vamos a meditar y no hay mejor ahora para ello que esta

— Hostia puta, Yota, no me jodas, ¿quieres? estaba disfrutando de mi envio especial de mosquitos de Notsuba, colega — bufó enérgicamente, todavía más molesta — Y vas tu y has jodido ese momentazo de mi vida. A veces me dan ganas de matarte

Con las manos en los bolsillos y avanzando hasta el acantilado, donde yacía una joven que parecía querer meditar o algo así, suspiré.

— Debo decir que a veces el sentimiento es mutuo, querida
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa
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#3
Recordó su combate contra el Amejin King Rōga, y cómo se había ilusionado y decepcionado en una fracción de segundo esperando abrir la Primera Puerta. No pasó, y seguía sin pasar. Ranko era paciente, pues su madre le había instado a serlo. Pero después de un par de años de entrenamiento esperaba ya al menos sentir aquellos bloqueos naturales de chakra. ¿Cuánto más haría falta para poder llevar su estilo de pelea al límite?

”Siento como si tuviese que entrenar tres veces más lo que he entrenado ya…” pensó mientras soltaba un suspiro con un dejo de decepción.

Algo atravesaría el silencio mental que la había cubierto. Un chillido extraño, una voz aguda conversando con alguien.

”Oh, no… OH NO.”

Escuchó apenas al chico llamarle a la otra persona querida, y escuchó sus pasos. Ranko ya no estaba enfocada en su interior, pues su interior estaba tornándose desesperado, como siempre. No solo se acercaba una persona, sino dos.

”Vamosvamosvamostranquila… Tal vez es… Tal vez es madre. O Kuumi. ¿O Hanamura-san? No hay razón para alterarse… Tal vez solo viene de paso. Llegará y se irá. ¡Además estoy meditando! ¡Sí! ¡Puedo ignorarlo por completo! No, eso sería sumamente maleducado. ¡No puedo hacerlo! ¿Qué hago?”

Siendo vencida por la curiosidad, giró lentamente la cabeza para ver con el rabillo del ojo. Apenas y pudo atisbar a un chico moreno desconocido, con algo oscuro sobre su cabeza, y a nadie más. Luego regresó su rostro hacia adelante, un tanto confusa, pues no pudo ver a quien hablaba con la voz aguda.
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#4
Por fortuna, nadie vino a llamarme la atención, ni a mi ni a Kumopansa. Aunque había pasado a formar parte de la rutina, que me llamasen la atención por ir por allí con esa araña ruidosa y desconsiderada no me agradaba en absoluto. Con lo que me gustaba a mi pasar desapercibido pero desde que deambulaba por el mundo con ese arácnido la cosa se había tornado imposible prácticamente.

Pero aquella muchacha parecía decidida a ignorarnos. Bendita fuese mi suerte. Pude sentir, sin embargo, que se había percatado de nuestra presencia y nos echó una fugaz mirada de reojo. Como acto reflejo, me vi obligado a apartar mi mirada. Me avergonzaba que me tomasen por lo que no me gustaba ser. Pero solo fue eso, una fugaz mirada para comprobar el terreno.

Fue tras aquel breve instante que Kumopansa saltó de mi cabeza hasta la verde alfombra de hierba que cubría la superficie, correteando hasta la posición de la muchacha.

«¡No, joder, mierda!»

Alzó una de sus patas delanteras cuando se puso a su lado y golpeó un par de veces a la chica para reclamar su atención.


— Eh, tía, por un casual no tendrás mosquitos, ¿no? — puso la cara más amigable posible. Es decir, lo más amigable que podría ser el rostro de una viuda negra — El gilipollas ese de ahí me ha dejado sin los míos
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

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#5
¿Mos…?

Lo que había sucedido le había dejado confusa. La voz aguda había aparecido de pronto a su lado, cerca de su pierna. Sin embargo, no había escuchado ningún paso, y no era posible que una persona se colocara tan sigilosamente y a ese nivel del suelo.

Porque la voz no venía de una persona. Era una araña negra enorme (enorme comparado con otras arañas). Y no solo eso: era una araña parlante. Que le pedía mosquitos.

Instintivamente, Ranko dio un salto hacia un lado para alejarse de la araña, se colocó en posición defensiva con las piernas flexionadas, y tomó la empuñadura de su wakizashi, Higanbana, sin desenfundarla del todo. Vio entonces, a unos metros de ella, al chico de piel morena y de cabellos rubios. Parecía acabar de llegar, y no se veía agresivo en postura, como si todo estuviese normal para él.

¿A-ah? —La chica no comprendía. Dirigió la mirada a la araña, luego al chico, luego repitió ambas acciones al menos una decena de veces mientras pensaba, con una expresión confusa en demasía en su rostro.

”¿Eeeeh? ¡Espera Ranko! ¿Qué está pasando? ¡Hay una araña gigante frente a ti! ¡Y HABLA! Nunca había visto… bueno, escuchado… a un animal hablar. Solo en los cuentos y fábulas. Y generalmente son animales míticos, como dragones, o sabios, como los búhos, no… no arañas. ¿Me preguntó por mosquitos? Es… ¿tiene hambre? Entonces… ¿no es agresiva? No, creo que para que una araña quisiera comerme tendría que ser mucho más grande. No podría tragarme, ¿o sí? Aunque… ¿Cómo comen las arañas? ¿No disuelven a su presa con veneno? ¡Oh, entonces sí podria comerme! Creo. Pero… ¿Por qué no me atacó por detrás? ¿No hacen eso las arañas? ¡Ay, cómo quisiera ser una experta en arañas ahora mismo! Una… ahm… sí, una arañóloga. ¿Y el chico? ¿Es su amigo? ¿Será él a quien llamó… gilipollas? ¡Qué fea palabra! ¡No vuelvas a pensarla, Ranko! Entonces… Entonces…”

Miró al chico y movió la boca para intentar preguntarle algo, pero nada salió de sus labios más que un gruñido agudo. Carraspeó y bajó la mirada a la araña.

Esto… ¿m-mosquitos? N-no… No, no tengo… —enfundó su espada por completo y alejó su mano de la empuñadura. Seguía sin creer qué estaba pasando, o por qué esa araña podía hablar. Pero, por alguna razón, se le hizo más fácil contestarle a ella que hablarle al desconocido —. No tengo mosquitos, lo siento. ¿Cómo…? ¿Por qué…? —Mil preguntas pasaron por su cabeza (unas cuatro, a decir verdad), pero decidió tomar la ruta amigable en lugar de la ruta escéptica —. ¿Por qué te dejó sin mosquitos?

Aunque la kunoichi ya no empuñaba a Higanbana y se erguía lentamente, su postura no se relajaba del todo, y se notaba a la defensiva más que nada.
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#6
Claro, la chica balbuceaba cosas, quizás incluso fuesen pensamientos en voz alta mientras tartaba de salir de aquella especie de shock al ver que una araña le estaba hablando. Una jodida viuda negra de tamaño desproporcionado que le estaba pidiendo mosquitos.

Resoplé con pesadez, cansado de la testarudez de Kumopansa.


— Oye, ¿tienes o no?

El animal insistía y fue entonces, cuando la muchacha pareció salir del trance de la situación desenvainando su arma, dispuesta al parecer, a rajarle las tripas a la araña parlanchina.

— Será mejor que guardes eso — sugerí con mi katana apuntandole.

Afortunadamente me hizo caso. No me apetecía protagonizar el asesinato de una camarada. No, señor. en los tiempos que corrían, todos los aliados de los que uno podía disponer eran pocos.

Esto… ¿m-mosquitos? N-no… No, no tengo…

— ¡Oh, venga, no me jodas, tronca!

. No tengo mosquitos, lo siento. ¿Cómo…? ¿Por qué…? —Mil preguntas pasaron por su cabeza (unas cuatro, a decir verdad), pero decidió tomar la ruta amigable en lugar de la ruta escéptica —. ¿Por qué te dejó sin mosquitos?

— Por qué tenemos que entrenar — contesté antes de que pudiera hacerlo el animal meintras devolvía mi katana a su funda — a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que Kumopansa aparte de ser una maleducada no es un animal corriente. Al igual que tu y que yo, ella es ninja. Resumiendo un poco las cosas, forma parte de mi pacto de sangre con la familia Kumo
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

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#7
A pesar de que no había sacado su wakizashi del todo, el chico de piel morena le apuntó con su propio sable. Ranko se confundió incluso más, pues el chico portaba la bandana de Kusagakure, y era mucho más que obvio que era un compañero shinobi. ¿De qué otra manera estaría en la aldea? Así que ¿por qué le amenazaba con su arma? La chica se tensó un poco más.

La araña, por su parte, parecía estar de malas por no tener mosquitos, y se expresó de manera en exceso informal. Esto hizo que la chica torciera ligeramente la cabeza. Estaba acostumbrada a tratar de manera cortés a todos.

Lo siento, de nuevo, araña-san.

El chico se adelantó en contestar mientras envainaba su sable. Explicó que habían ido allí a entrenar, y que la araña, de nombre Kumopansa, era una ninja que formaba parte del pacto de sangre con la familia Kumo.

Ranko no era tonta, pero le tomó algunos segundos digerir toda la información que el rubio le estaba proporcionando.

Pa… ¿Pac… pacto? —balbuceó en dirección al chico.

Estaba frente a un desconocido que le había presentado a una araña ninja. Las neuronas de Ranko iban al cien por ciento de velocidad para registrar todo ese conocimiento nuevo. Él se notaba algo serio, al menos de momento. Era una seriedad algo intimidante. Kumopansa, al contrario, se notaba un tanto insolente, aunque más llevadera. Se dirigió a la araña, entonces. Así como hacía unos instantes, se sentía menos incómoda hablar con un animal que con un humano.

Eres… No. Mucho gusto, Kumopansa-san. M-mi nombre es Ranko. Sagisō Ranko —No sabía si era necesario inclinarse ante los animales, pero lo consideró el procedimiento estándar, así que, después de relajar su postura, le dedicó una breve inclinación de cabeza —. ¿E-eres como los ninken de la familia Inuzuka, entonces?

Tal vez en algún momento de su formación escuchó de los Pactos de Invocación, y tal vez se imaginó invocando cien conejitos apapachables, pero en ese momento, frente al chico moreno y la araña gigante, no lo recordaría bien.
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#8
La chica seguía en su estado de confusión en incertidumbre como si no fuera a salir de ella durante un buen tiempo, balbuceando palabras y, supongo, su cerebro trataba de discernir entre múltiples opciones, analizandolas una a una, para comprobar cuál iba a ser la correcta.

Finalmente optó por dirigirse directamente a Kumopansa.


Eres… No. Mucho gusto, Kumopansa-san. M-mi nombre es Ranko. Sagisō Ranko

No pude evitar mostrar un rostro de circunstancias, ladeando algo la cabeza y torciendo los labios mientras observaba aquella peculiar escena.

. ¿E-eres como los ninken de la familia Inuzuka, entonces?

— ¿Ninken? — se preguntó el animal en voz alta, apartando la mirada de la tal Ranko para desviarla hasta mí — ¿se refiere a los chuchos esos que mean en pleno combate?

No pude evitar romper a reír ante la sinceridad y la intriga del arácnido y me acerqué hasta ambos.

— Supongo, Kumopansa, supongo...

Extendí la mano para estrecharla con la de Ranko.

— Siento que te hayamos molestado, Ranko-san. Yo soy Sasagani Yota
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

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