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Situación actual (global): Tras la muerte de Moyashi Kenzou a manos de Eikyuu Juro y tras los acontecimientos en la última reunión de los Tres Grandes Kage, Kusagakure ha abandonado la Alianza Shinobi, y ha decretado la prohibición de entrada en el País del Bosque a todos los jinchuuriki. Aunque a petición y bajo presión de los Señores Feudales las relaciones comerciales siguen intactas, las políticas y personales entre los líderes se tambalean. Uzushiogakure y Amegakure trabajan juntos en una Alianza Tormenta-Espiral, y se mantienen ocupados realizando operaciones de investigación y derribo contra Kurama y su ejército y contra el grupo criminal Dragón Rojo, a quien comienzan a considerar una amenaza muy seria. Se han enviado peticiones de pega de carteles con las recompensas y el aspecto de todos los miembros conocidos a todos los países, aunque el País del Agua se niega a colaborar... ni a dar respuesta alguna a la petición. Los ninja controlan de forma estricta los puertos de las diferentes capitales y lugares de entrada marítima a sus países de origen, y desbaratan cualquier fábrica o distribuidora de omoide a la que puedan echar el guante.

Los Gebijuu siguen provocando estragos y ocupando a los shinobi de tanto en tanto. Se ha descubierto que estas bestias han sido creadas por Kurama y por sus secuaces. Uzushiogakure y Amegakure han decidido colaborar con los demás bijuu contra Kurama y transmitir a sus aldeanos y shinobi la necesidad de dejar atrás todas las nociones preconcebidas sobre estas bestias de chakra. No obstante, las ideas de los Tres Primeros Kage están muy arraigadas y hay aún gente a la que no le agrada del todo esta idea... a todos los problemas externos se le suma ahora uno interno: el surgimiento de grupos rebeldes o terroristas que se niegan a aceptar el cambio de paradigma.

Se rumorea que se ha convocado una nueva edición del Torneo de los Dojos, y aunque no se sabe exactamente la fecha en la que va a celebrarse, todo apunta al mes de Ascua.
Tras la estela del lirio
Aotsuki Ayame Sin conexión
Jōnin de Ame
Jounin de Ame
Nivel: 27
Exp: 23 puntos
Dinero: 3320 ryōs
—Pero no le harán daño, ¿verdad? —preguntó Daruu, al cabo de algunos segundos.

—No, no lo creo. Yui quiere devolver a Ayame de vuelta, simplemente quiere hacer las cosas... a su manera —respondió Kiroe.

—No. No mientras recuerden que ese cuerpo sigue siendo de Ayame, y que ella sigue estando encerrada en su interior —añadió Zetsuo, sombrío.

Y ni siquiera escuchó las siguientes palabras que pronunció Daruu, aunque Kōri asintió, algo ausente. Simplemente se levantó y se dirigió a la salida de la pastelería sin pronunciar palabra alguna, acompañado de su hijo mayor. Y mientras subían en ascensor de camino, mientras introducía la llave en la puerta y la giraba, mientras atravesaba los pasillos de su casa a oscuras de camino a su habitación, mientras se tiraba en la cama sin siquiera desvestirse su cerebro seguía rumiando, tratando de digerir todo aquello.

Habían pasado cosas. Demasiadas cosas. Todas ellas difíciles de asimilar. Su hija había sido poseída por el monstruo que había estado guardando en su interior. Y la habían abandonado en un calabozo oscuro y frío, a la espera de una solución que ni siquiera estaban seguros de que llegaría. Su alma de shinobi acerado sabía que aquello había sido lo correcto, que no podían dejar que el Bijū correteara libre por la aldea o existiera la mínima posibilidad de que volviera a escapar, pero no podía quitarse del pecho aquella opresiva sensación. Una sensación que se afanaba por apartar una y otra vez. Pero aún en el caso de que la solución llegara al fin, que el milagro se produjera, el acto no terminaría allí, porque entre los bastidores aguardaba el Nueve Colas. ¿Quién podía asegurar que no volvería a intentarlo con ayuda de esos Generales suyos? ¿Quién les aseguraba que Ayame volvería sana y salva, y quedaría sana y salva?

—Te prometí que la protegería. Y la protegeré. Por Amenokami juro que la traeré de vuelta y la protegeré. Aunque me vaya la vida en ello lo haré.
[Imagen: DeupMR3.png]
¡Padoru padoru!
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· En un kunai intercambiado con Daruu - (Ascua, 219)
· En las cuatro celdas del calabozo en la Torre de la Arashikage, en Amegakure no Sato. (Ascua, 219)
· Concha dada a Uchiha Datsue. (Ascua, 219)
· En una cueva en la pared de un acantilado en el Bosque de Azur (Ascua, 219)

No respondo dudas por MP.
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Amedama Daruu Sin conexión
Jōnin de Ame
Jounin de Ame
Nivel: 30
Exp: 22 puntos
Dinero: 240 ryō
Cuando la Pastelería de Kiroe-chan quedó en silencio y a oscuras, con la única compañía de su bautista, el local parecía pequeño, triste y opresivo. Las cafeterías eran lugares alegres, no como las tabernas, que aunque albergasen jolgorios también solían ser hombros de buen llorar. Kiroe cerró los puños unos segundos y se los miró. Abrió las palmas de sus manos y se preguntó qué habría podido hacer ella si hubiese sido algo más que una pastelera. Pastelera, así es como la llamaba Zetsuo. Así es como ella era feliz. ¿Lo era, realmente? Lo había sido, desde luego. ¿Pero lo era ahora mismo?

Cerró los puños y suspiró. Se acercó a la puerta, llaves en mano. Introdujo la llave en la cerradura y la giró lentamente. Reflexionó sobre su papel en todo aquello, en la enseñanza de Daruu, quien había demostrado aprender mucho de Kori y de Zetsuo; quizás incluso demasiado. Sí, porque también había aprendido orgullo. Zetsuo era demasiado orgulloso. Siempre lo había sido. Kiroe pensaba que era más líder que soldado raso, más apropiado para el alto mando que para ser jounin. Pero él era un médico y estaba dedicado a su familia. Servía a la aldea como mejor podía. ¿Estaba ella dedicada a su familia? ¿Estaba ella dedicada a su aldea?

«¿¡Qué pasa, Kiroe!? ¿¡Qué porque te hayas retirado piensas que ya no me debes lealtad!?»

No. Sí le debía lealtad. Pero le había fallado. Se había fallado a sí misma. A la promesa que hizo años atrás, cuando hundió la espada en el pecho de Hanaiko Danbaku. De su marido. Del amor de su vida. Se había dejado. Se había abandonado.

Cuando la llave dio el último giro, supo que estaba cerrando la puerta por tan sólo unos minutos.

Kiroe subió a casa, y mientras Daruu ocupaba el baño, rebuscó en el cajón de su mesita de noche. Cogió su bandana de Amegakure y su placa dorada de jounin, y salió de casa para ocuparse de su futuro.
[Imagen: 7AJcPKV.png]
¡Padaruu Padaruu!
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— En la habitación de Daruu, Amegakure (Ascua, año 219)
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