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Situación actual: Tras la reunión mantenida por los Kage en el Valle de los Dojos, se ha firmado una renovada Alianza de las Tres Grandes. Uzushiogakure, Kusagakure y Amegakure unen fuerzas contra la invisible amenaza de los Ocho Generales de Kurama. Así, sus ninjas prometen velar por la paz y colaborar compartiendo cualquier información que obtengan de estos, tanto como garantizar la seguridad de los tres Guardianes jinchuuriki, Uchiha Datsue, Eikyuu Juro y Aotsuki Ayame.

Se está construyendo un complejo circuito de vías de ferrocarril a lo largo y ancho de Oonindo. Se prevee que el servicio de trenes del continente se inaugure a principios de Viento Gris. Al mismo tiempo, en secreto, se está instalando una red de telefonía internacional para altos cargos. Este es un secreto que los shinobi han jurado guardar para sí mismos. El teléfono está disponible de forma local en cada una de las aldeas, y aunque en Amegakure ya existía, en Uzushiogakure y Kusagakure está suponiendo toda una revolución.
Una noche fría
Geki Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 3
Exp: 10 puntos
Dinero: 900 ryōs
#61
Aquel golpe le había dolido, pero más le había dolido las palabras de Yota, ¿Merecía realmente la bandana que estaba utilizando?

Mientras sentía el frío del kunai, escuchaba al otro. A pesar de su respiración exagerada y la sorpresa que se había llevado no tenía miedo, no era la primera vez que el filo de un arma estaba tan cercano a su cuello, no por lo menos esa noche.

Pero no se defendió, escuchó cada silaba que el otro le escupió en su propia cara, aquel sacudón lo había hecho bajar a tierra a abruptamente. Se sentía vulnerable, rendido, quizá hubiera preferido que en esa cueva le cortaran la garganta y lo dejaran sin vida antes de escuchar tantas verdades de frente, verdades que sintió más que una puñalada.

El arma cayó al suelo, en tanto Geki dejaba patinar su espalda por la roca, dejándose caer hasta terminar sentado en el piso. Tomó aire, fue una bocanada grande como si hubiera hundido la cabeza por 20 minutos en el agua. Yota era un tipo con temperamento, ya se lo había demostrado antes, así que podía decirse que había sobrevivido, por segunda vez, o por lo menos así lo pensaba él. Ver la muerte cerca tantas veces en una noche de seguro no era nada agradable.

El alma le había vuelto al cuerpo. Y se reincorporó, se paró lentamente, pero ni siquiera pudo ver de nuevo al rostro de Yota. Mantenía la cabeza gacha solemne. Aquellos ojos amarillos y la mirada furiosamente curtida le habían hecho ver el sufrimiento por el cual tenía que pasar un shinobi. No pudo soportar la vergüenza, quizá no estaba hecho para eso.

Y corrió. Se largó a correr lo más rápido que pudo. Corrió en dirección hacia la entrada de la cueva. Respirando si, con el corazón latiendo si, pero algo en él no estaba bien. El trance fue tanto que cuando llegó a la puerta de la cueva, realizó un salto torpe que al caer lo hizo girar sobre la hierba, pero no se detuvo. Se adentró en el bosque apartando las ramas que se le atravesaban con las manos, con ganas de estar solo, de pensar, de desaparecer un momento. No entendía todo lo que había pasado esa noche, correría hasta que que la falta de aliento lo detuviera.
[Imagen: firma-a-ver.jpg]
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Yota Sin conexión
Genin de Kusa
Ninjas de Kusa
Nivel: 15
Exp: 5 puntos
Dinero: 570 ryō
#62
Parecía haberlo entendido pero no quise aventurarme. Hasta que no viera avances con mis propios ojos no me iba a creer nada. Aquella noche yo también aprendí una valiosa lección.

— Bien, parece que lo entendiste, ahora os agradecería a todos que me dejaseis seguir cocinando mi puta sopa de puto miso

Tras aquellas simple palabras, me acercaría hasta la zona donde había dejado la olla calentándose. Aunque obviamente, alguien tenía que joder la marrana. No iba a ser posible lo de poder cocinar con tranquilidad para luego comer y echar una cabezadita. No, señor. En su lugar, el Senju echó a correr como si le estuviese persiguiendo el mismísimo diablo, el dueño del puto Yomi en persona.

— Bien, ya veo que eso no va a ser posible — me levanté, hastiado y con la mirada clavada en la figura de Geki que procedía a alejarse del interior de la cueva — En fin, tu lo has querido, chaval

Forme el sello del carnero para realizar un sunshin antes de que el muchacho saliera de la cueva para aparecer al lado del muchacho y poder ponerle la pierna delante de sus piernas. Lo justo para que se trastabillase y cayera al suelo. Aprovechando la caída, saqué mis esposas supresoras de chakra y se las coloque en las manos, por detrás de la espalda, imposibilitando el movimiento de sus extremidades superiores.

— ¿Eres consciente de que ha sido allí fuera donde nos han atacado? ¿Acaso quieres morir? No me importa que quieras morir, pero si quieres hacerlo, tendrá que ser otro día, no morirás si yo puedo evitarlo, muchacho

Tome la camisa del chico y le levanté, después volveríamos al lugar donde Kumopansa seguía espachurrada y la sopa de miso ya se había quemado. Aquel característico olor era inconfundible.

— Genial, se acabó la cena

— Chico, pensáis demasiado los humanos, ¿sabes? — dijo el animal en un vago intento por recriminarle todo lo sucedido desde que volvimos a la cueva.

— Te explicaré lo que va a pasar, Geki. Ahora nos vamos a estirar y vamos a dormir hasta que salga el sol. Cuando eso suceda volveremos a Kusagakure. Espero que esta vez no sea demasiado difícil de entender

No obstante, y por precaución, no iba a quitarle las esposas.
[Imagen: kidomaru.gif~c200]

Narro ~ Hablo ~ Pienso ~ Kumopansa
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