12/01/2017, 18:31
(Última modificación: 11/09/2017, 21:43 por Uzumaki Eri.)
La hermosa villa de Uzushigakure amanecía dando paso a lo que, sin duda alguna, sería un día maravilloso en cuanto a clima se refiere, a pesar de ser bastante temprano, el sol ya empezaba a brillar, calentando ligeramente y manteniendo una temperatura agradable para todo aquel que tuviera que aventurarse a las calles tan pronto.
A Riko, aquel día en concreto le estaba costando más de la cuenta despertarse, quizás debido a que la noche anterior se hizo el valiente delante de su tía y se quedó hasta las mil despierto sin ninguna causa justificada, por lo que, ante la repentina y brusca entrada de Akiko en la habitación, el joven peliblanco no respondió de otra forma que arropándose hasta la cabeza, tratando de que le dejara en paz.
— Vamos dormilón, que ya son las 8 y media de la mañana, ¡hay que estar activos!
El Senju miró a la mujer, destapándose lo justo como para que se le vieran los ojos, aún entrecerrados, pues le costaba abrirlos del todo, y posteriormente, solto un fuerte bufido.
— Estás loca, no hay otra, las 8 y media de la mañana y despertándome... — Farfulló el muchacho, mientras se daba la vuelta para quedar mirando en dirección contraria, tratando de que su tía captara la indirecta y le dejara seguir durmiendo, al menos, un par de horas más.
Pero, al contrario de lo que el joven pensó, la mujer agarró de las sábanas y tiró de ellas, desarropando por completo a su sobrino, que, sin motivo alguno, se encogió, como si le hubieran arrebatado lo más preciado de su vida.
— Seguro que cuando leas lo que acaba de llegar, te espabilas rápido. — Y una sonrisa burlona hizo acto de presencia en su rostro, sabiendo que aquello era lo que al de ojos violáceos le hacía falta para levantarse.
Y en efecto, en cuanto terminó la frase, Riko se incorporó de golpe, quizás demasiado rápido, y de repente la vista se le nubló y todo daba vueltas, por lo que tuvo que volver a sentarse en la cama, sujetándose la cabeza con ambas manos.
— ¿Qué es lo que ha llegado, tía?
Akiko, sin hablar nada, empezó a menear un papel, una carta, dirigida a Riko, y, teniendo en cuenta que se había graduado hace poco, solo podía significar una cosa. Riko la quitó el papel de las manos, y como si fuera un regalo de lo más esperado, lo abrió, sin tener ningún tipo de cuidado.
Y, sin si quiera dirigirle la palabra a su tía, salió corriendo, en dirección a la cocina para desayunar y salir lo antes posible. Cuando el genin se hubo preparado, salió de casa y puso rumbo al edificio de la Uzukage, estaba claro que era su primera misión, por lo que los nervios del joven eran visibles a leguas, pero aún así estaba súper contento. No tardó demasiado en llegar al lugar, y, de repente, se quedó parado, justo nada más pasar el puente, tratando de coger un poco el aliento para calmarse, no quería dar aquella impresión de primeras.
A Riko, aquel día en concreto le estaba costando más de la cuenta despertarse, quizás debido a que la noche anterior se hizo el valiente delante de su tía y se quedó hasta las mil despierto sin ninguna causa justificada, por lo que, ante la repentina y brusca entrada de Akiko en la habitación, el joven peliblanco no respondió de otra forma que arropándose hasta la cabeza, tratando de que le dejara en paz.
— Vamos dormilón, que ya son las 8 y media de la mañana, ¡hay que estar activos!
El Senju miró a la mujer, destapándose lo justo como para que se le vieran los ojos, aún entrecerrados, pues le costaba abrirlos del todo, y posteriormente, solto un fuerte bufido.
— Estás loca, no hay otra, las 8 y media de la mañana y despertándome... — Farfulló el muchacho, mientras se daba la vuelta para quedar mirando en dirección contraria, tratando de que su tía captara la indirecta y le dejara seguir durmiendo, al menos, un par de horas más.
Pero, al contrario de lo que el joven pensó, la mujer agarró de las sábanas y tiró de ellas, desarropando por completo a su sobrino, que, sin motivo alguno, se encogió, como si le hubieran arrebatado lo más preciado de su vida.
— Seguro que cuando leas lo que acaba de llegar, te espabilas rápido. — Y una sonrisa burlona hizo acto de presencia en su rostro, sabiendo que aquello era lo que al de ojos violáceos le hacía falta para levantarse.
Y en efecto, en cuanto terminó la frase, Riko se incorporó de golpe, quizás demasiado rápido, y de repente la vista se le nubló y todo daba vueltas, por lo que tuvo que volver a sentarse en la cama, sujetándose la cabeza con ambas manos.
— ¿Qué es lo que ha llegado, tía?
Akiko, sin hablar nada, empezó a menear un papel, una carta, dirigida a Riko, y, teniendo en cuenta que se había graduado hace poco, solo podía significar una cosa. Riko la quitó el papel de las manos, y como si fuera un regalo de lo más esperado, lo abrió, sin tener ningún tipo de cuidado.
''Se informa de que se requiere de su presencia
en el edificio del Uzukage antes de las 10 de la mañana
el resto de la información se le será otorgada allí.''
en el edificio del Uzukage antes de las 10 de la mañana
el resto de la información se le será otorgada allí.''
Y, sin si quiera dirigirle la palabra a su tía, salió corriendo, en dirección a la cocina para desayunar y salir lo antes posible. Cuando el genin se hubo preparado, salió de casa y puso rumbo al edificio de la Uzukage, estaba claro que era su primera misión, por lo que los nervios del joven eran visibles a leguas, pero aún así estaba súper contento. No tardó demasiado en llegar al lugar, y, de repente, se quedó parado, justo nada más pasar el puente, tratando de coger un poco el aliento para calmarse, no quería dar aquella impresión de primeras.
![[Imagen: tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif]](https://78.media.tumblr.com/ef716a7a224d02d15153150120153d79/tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif)
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