6/03/2017, 17:53
— Claro, ¡me encantaría! Así me puedes, digo, mejor, nos puedes ayudar a ambos, ¿a que sí, Riko-san?
La muchacha de pelo violáceo quiso incluir a Riko en los planes, cosa que, a priori, no parecía ser del todo la idea de Nabi.
— ¡Sí claro! ¡Así seguro que es más entretenido! — sonrió el joven, agradeciendo el gesto de su compañera.
El lugar que había sido designado para realizar la misión no era más que un campo enorme, un campo en el que difícilmente podían ver algo que no fuera más campo aún, salvo por tres edificios. El grupo se acercó al más pequeño, desde el que un anciano les saludaba, invitándoles a acercarse.
— Buenos días, Señor Noka. Mi nombre es Furukawa Eri, estoy a su servicio.
En cuanto estuvieron lo suficientemente cerca, Eri tomó la iniciativa, siendo la primera en presentarse ante el que parecía ser el señor Noka, al que habían sido enviados ayudar aquel día.
— Señor Noka, nos envía Uzushiogakure para cumplir con el cometido que nos encargó. De ahora en adelante haremos todo cuanto necesite en sus cultivos.
Nabi, ejerciendo como líder de grupo, habló en nombre de los tres, poniéndolos al servicio del hombre que alí se encontraba, aunque no se presentó si quiera.
— Buenos días, señor, mi nombre es Senju Riko, un placer. — Terminó por presentarse el peliblanco, realizando una pequeña reverencia, imitando a sus dos camaradas.
El hombre les miró a los tres, con aquellos enormes ojos, inspeccionándoles uno a uno, soltando un pequeño resoplido al terminar.
— Yo soy Noka, y soy muy malo con los nombres, así que os llamaré... Pelorraro, Sinnombre y Flojucho. — Dijo mirando a los muchachos uno a uno y por orden según habían hablado. — Venga, vamos, no hay tiempo que perder. — Y seguidamente, el hombre comenzó a andar,bajando los dos escalones del porche y dirigiéndose hacia la derecha de la casa.
No tardaron demasiado en llegar al lugar que quería llevarles el hombre. Un pedazo de campo que había sido vallado, pero en el que no había nada más aparte del pasto y un perro, que se encontraba tumbado junto a la valla.
— Bien muchachos, pues esto es lo que tenéis que hacer: tengo que arreglar el lugar en el que dejo las ovejas cuando hace frío, así que tengo que traerlas hasta aquí, y mi querido perro pastor, Laiko, se hizo daño en la pata hace unos días, y no puede hacer su trabajo, así que... eso tenéis que hacer, traerlas hasta aquí, ¿de acuerdo? — Explicó el hombre, esperando que los muchachos dijeran algo para seguir.
La muchacha de pelo violáceo quiso incluir a Riko en los planes, cosa que, a priori, no parecía ser del todo la idea de Nabi.
— ¡Sí claro! ¡Así seguro que es más entretenido! — sonrió el joven, agradeciendo el gesto de su compañera.
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El lugar que había sido designado para realizar la misión no era más que un campo enorme, un campo en el que difícilmente podían ver algo que no fuera más campo aún, salvo por tres edificios. El grupo se acercó al más pequeño, desde el que un anciano les saludaba, invitándoles a acercarse.
— Buenos días, Señor Noka. Mi nombre es Furukawa Eri, estoy a su servicio.
En cuanto estuvieron lo suficientemente cerca, Eri tomó la iniciativa, siendo la primera en presentarse ante el que parecía ser el señor Noka, al que habían sido enviados ayudar aquel día.
— Señor Noka, nos envía Uzushiogakure para cumplir con el cometido que nos encargó. De ahora en adelante haremos todo cuanto necesite en sus cultivos.
Nabi, ejerciendo como líder de grupo, habló en nombre de los tres, poniéndolos al servicio del hombre que alí se encontraba, aunque no se presentó si quiera.
— Buenos días, señor, mi nombre es Senju Riko, un placer. — Terminó por presentarse el peliblanco, realizando una pequeña reverencia, imitando a sus dos camaradas.
El hombre les miró a los tres, con aquellos enormes ojos, inspeccionándoles uno a uno, soltando un pequeño resoplido al terminar.
— Yo soy Noka, y soy muy malo con los nombres, así que os llamaré... Pelorraro, Sinnombre y Flojucho. — Dijo mirando a los muchachos uno a uno y por orden según habían hablado. — Venga, vamos, no hay tiempo que perder. — Y seguidamente, el hombre comenzó a andar,bajando los dos escalones del porche y dirigiéndose hacia la derecha de la casa.
No tardaron demasiado en llegar al lugar que quería llevarles el hombre. Un pedazo de campo que había sido vallado, pero en el que no había nada más aparte del pasto y un perro, que se encontraba tumbado junto a la valla.
— Bien muchachos, pues esto es lo que tenéis que hacer: tengo que arreglar el lugar en el que dejo las ovejas cuando hace frío, así que tengo que traerlas hasta aquí, y mi querido perro pastor, Laiko, se hizo daño en la pata hace unos días, y no puede hacer su trabajo, así que... eso tenéis que hacer, traerlas hasta aquí, ¿de acuerdo? — Explicó el hombre, esperando que los muchachos dijeran algo para seguir.
![[Imagen: tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif]](https://78.media.tumblr.com/ef716a7a224d02d15153150120153d79/tumblr_n4fzpkaZST1rmi71zo1_500.gif)
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