24/06/2017, 11:54
El doctorado y magistrado en negocios irrelevantes quedó blanco al reconocer a la chica que estaba catatónica en el suelo. Quizás, solo quizás, si la crema PLUS 2000 fuese cosa verdadera, habría gastado parte de su valiosa mercancía en curarla. Pero, por suerte o desgracia ese tipo de cosas eran asuntos totalmente fantasiosos. ¿Una crema que curase cualquier tipo de herida? Diantres, ¿a quién se le ocurre ese tipo de cosas fantásticas?
En realidad, éste tipo de asuntos si existen, pero no todos son testigos de éstas grandes verdades.
Era trabajo de la pelirroja mostrar al mundo que la inmortalidad existía, que los imposibles a veces eran mas que tangibles, que no todas las historias de terror son falsas... por muy desolador que pudiese sonar. Tenía el deber y la obligación de ser la mensajera, la que trajese las nuevas para abrir las mentes a una nueva era.
O, quizás solo debía disfrutar de la vida eterna, como buen regalo que se le ofreció.
A petición del vigésimo-quinto solicitante —Datsue— el médico llegó al fin. Lo primero que hizo fue tomar el pulso a la chica, al igual que anteriormente había hecho el Uchiha. Ambos se dieron cuenta de que ya era tarde, que no había solución. La chica había quedado allí inerte, por la tontería mas grande, un entrenamiento. Al menos, esa era la impresión que daba todo éste asunto. Los comentarios y puchicheos de la gente solo reafirmaban la teoría, y hasta reflejaba como culpable a un chico pelirrojo vestido con ropas claras como culpable.
Al fin, alguien quitó su único impedimento para regenerar las heridas por completo —el matasanos— y con ello liberó al fin su atadura al mundo de los espíritus. La sangre cayó a borbotones por su espalda, de manera tosca y en trozos cuajados a causa del tiempo que llevaba muerta. No tardó en llenarse el tocón de su sangre, una sangre oscura como una noche de invierno.
Debido al tiempo que su cuerpo había estado muerto intentando de curarse, la sanación ya estaba mas que preparada. En cuanto pasaron unos cuantos segundos, su piel comenzó a tomar algo de color, y hasta movió inconscientemente los dedos de la mano, en unos espasmos carentes de control.
Las palabras del chico llegaron a oídos de la pelirroja, pero en ese mismo instante aún no tenía control de su cuerpo. Le fue totalmente imposible contestar. En cambio, si que pudo soltar un suspiro, algo totalmente surrealista para una persona muerta. Poco tardaría en intentar tomar aire, era solo cuestión de tiempo que volviese a abrir los ojos.
¿Qué pensarían los allí presentes? Los comentarios no tardarían en llegar...
—¡EH! ¡Se está moviendo!
—Eso son solo los gases esos que tiene el cuerpo y los liberan una vez muertos... ¿no ves que lo ha hecho justo cuando le han quitado la lanza? —contestó un segundo.
—Pero... ¿¡respira!?
Pronto el bullicio comenzaría a ser un coro de marujas, donde no se podía saber qué era cierto y qué dejaba de serlo...
En realidad, éste tipo de asuntos si existen, pero no todos son testigos de éstas grandes verdades.
Era trabajo de la pelirroja mostrar al mundo que la inmortalidad existía, que los imposibles a veces eran mas que tangibles, que no todas las historias de terror son falsas... por muy desolador que pudiese sonar. Tenía el deber y la obligación de ser la mensajera, la que trajese las nuevas para abrir las mentes a una nueva era.
O, quizás solo debía disfrutar de la vida eterna, como buen regalo que se le ofreció.
A petición del vigésimo-quinto solicitante —Datsue— el médico llegó al fin. Lo primero que hizo fue tomar el pulso a la chica, al igual que anteriormente había hecho el Uchiha. Ambos se dieron cuenta de que ya era tarde, que no había solución. La chica había quedado allí inerte, por la tontería mas grande, un entrenamiento. Al menos, esa era la impresión que daba todo éste asunto. Los comentarios y puchicheos de la gente solo reafirmaban la teoría, y hasta reflejaba como culpable a un chico pelirrojo vestido con ropas claras como culpable.
Al fin, alguien quitó su único impedimento para regenerar las heridas por completo —el matasanos— y con ello liberó al fin su atadura al mundo de los espíritus. La sangre cayó a borbotones por su espalda, de manera tosca y en trozos cuajados a causa del tiempo que llevaba muerta. No tardó en llenarse el tocón de su sangre, una sangre oscura como una noche de invierno.
Debido al tiempo que su cuerpo había estado muerto intentando de curarse, la sanación ya estaba mas que preparada. En cuanto pasaron unos cuantos segundos, su piel comenzó a tomar algo de color, y hasta movió inconscientemente los dedos de la mano, en unos espasmos carentes de control.
Las palabras del chico llegaron a oídos de la pelirroja, pero en ese mismo instante aún no tenía control de su cuerpo. Le fue totalmente imposible contestar. En cambio, si que pudo soltar un suspiro, algo totalmente surrealista para una persona muerta. Poco tardaría en intentar tomar aire, era solo cuestión de tiempo que volviese a abrir los ojos.
¿Qué pensarían los allí presentes? Los comentarios no tardarían en llegar...
—¡EH! ¡Se está moviendo!
—Eso son solo los gases esos que tiene el cuerpo y los liberan una vez muertos... ¿no ves que lo ha hecho justo cuando le han quitado la lanza? —contestó un segundo.
—Pero... ¿¡respira!?
Pronto el bullicio comenzaría a ser un coro de marujas, donde no se podía saber qué era cierto y qué dejaba de serlo...
![[Imagen: 2UsPzKd.gif]](http://i.imgur.com/2UsPzKd.gif)
