26/06/2017, 18:06
El Uchiha, por mucho que lo acabase de presenciar en vivo y en directo, seguía sin dar crédito a lo que veía y escuchaba. ¿Cómo era posible que alguien fuese inmortal? Y, de serlo, ¿no convertía a ese alguien en una especie de dios? ¿En un ángel caído? La figura de Aiko, desde luego, bien podía pasar por un ángel.
«Pero esa conexión de chakra entre la pierna y la herida… Algo tiene que ver con esa supuesta condición de inmortal, estoy convencido. ¿Algún tipo de fuuinjutsu, quizá? Si pudiese conseguir que se descalzase para ver las marcas…»
—Por cierto, ¿qué andas haciendo por aquí, Datsue?
—Ehm, pues yo… —Después de la demostración sobrenatural que había hecho Aiko, decir que estaba allí para timar a todo incauto que pillase no le parecía la respuesta más adecuada. ¿Habría una lo suficientemente llamativa como para compararse a aquel acto? El Uchiha lo dudaba, y prefirió no intentarlo para quedar, probablemente, en ridículo—. No mucha cosa, en realidad. Estoy haciendo una porra para el torneo. Algo totalmente inocente y amistoso —aclaró—, para confraternizar entre Aldeas. Si te interesa apostar algo, soy todo oídos. Los porcentajes ahora mismo están a diez ryos por ryo apostado a que un Kusareño gane el torneo. Tres ryos por ryo apostado a que lo haga un Uzureño, excepto Uchiha Akame, por quien se pagan solo dos. Y dos ryos por ryo apostado a que gane cualquier Ameriense… excepto tú —añadió, improvisando aquello. Si aquella chica era inmortal, bien se merecía una cuota todavía más ajustada—. Por ti se paga un ryo por cada diez apostados…
El doctor, mientras tanto, se había ido a grandes zancadas y pisando muy fuerte, como si la propia tierra le hubiese insultado también. La evidencia de los restos del corazón y la sangre de Aiko en la lanza le habían dejado con la boca abierta —algo que incluso se había entrevisto tras su mascarilla blanca—, y, como no tenía forma de rebatir aquello, había optado por la huida.
El anciano al que Datsue había intentado timar, sin embargo, se veía mucho más alegre por lo escuchado. Con un brillo en los ojos que el Uchiha no había logrado ver cuando trataba de venderle su crema, se acercó con pasos cortos y tambaleantes hacia los dos ninjas. Luego posó su mano arrugada en el antebrazo de Aiko.
—Este chico me estaba vendiendo una crema milagrosa —el Uchiha esbozó una mueca de disgusto al verse delatado—, pero creo que lo que usted puede ofrecerme es incluso más extraordinario. Dime, muchacha, ¿qué pócima he de tomar para conseguir sus poderes?
«Pero esa conexión de chakra entre la pierna y la herida… Algo tiene que ver con esa supuesta condición de inmortal, estoy convencido. ¿Algún tipo de fuuinjutsu, quizá? Si pudiese conseguir que se descalzase para ver las marcas…»
—Por cierto, ¿qué andas haciendo por aquí, Datsue?
—Ehm, pues yo… —Después de la demostración sobrenatural que había hecho Aiko, decir que estaba allí para timar a todo incauto que pillase no le parecía la respuesta más adecuada. ¿Habría una lo suficientemente llamativa como para compararse a aquel acto? El Uchiha lo dudaba, y prefirió no intentarlo para quedar, probablemente, en ridículo—. No mucha cosa, en realidad. Estoy haciendo una porra para el torneo. Algo totalmente inocente y amistoso —aclaró—, para confraternizar entre Aldeas. Si te interesa apostar algo, soy todo oídos. Los porcentajes ahora mismo están a diez ryos por ryo apostado a que un Kusareño gane el torneo. Tres ryos por ryo apostado a que lo haga un Uzureño, excepto Uchiha Akame, por quien se pagan solo dos. Y dos ryos por ryo apostado a que gane cualquier Ameriense… excepto tú —añadió, improvisando aquello. Si aquella chica era inmortal, bien se merecía una cuota todavía más ajustada—. Por ti se paga un ryo por cada diez apostados…
El doctor, mientras tanto, se había ido a grandes zancadas y pisando muy fuerte, como si la propia tierra le hubiese insultado también. La evidencia de los restos del corazón y la sangre de Aiko en la lanza le habían dejado con la boca abierta —algo que incluso se había entrevisto tras su mascarilla blanca—, y, como no tenía forma de rebatir aquello, había optado por la huida.
El anciano al que Datsue había intentado timar, sin embargo, se veía mucho más alegre por lo escuchado. Con un brillo en los ojos que el Uchiha no había logrado ver cuando trataba de venderle su crema, se acercó con pasos cortos y tambaleantes hacia los dos ninjas. Luego posó su mano arrugada en el antebrazo de Aiko.
—Este chico me estaba vendiendo una crema milagrosa —el Uchiha esbozó una mueca de disgusto al verse delatado—, pero creo que lo que usted puede ofrecerme es incluso más extraordinario. Dime, muchacha, ¿qué pócima he de tomar para conseguir sus poderes?
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado