7/08/2017, 00:11
—Honestamente quiero combatir contigo desde hace un tiempo —confesó Daruu, con una risotada. Y Ayame parpadeó perpleja—. ¿Recuerdas? Cuando empezamos a hablarnos, cuando no éramos siquiera un equipo, no sabías ni hacer un clon. Me pregunto cuánto más habrás mejorado que no hayas demostrado ya en misiones junto a Kori-sensei. Ya sabes. Siempre guardamos algo para pelear.
—Ah, sí... Esos dichosos clones sonrientes. Creo que aún me persiguen en mis pesadillas —respondió ella, con otra carcajada. Lo cierto era que ella también ardía en deseos de medir sus fuerzas con su compañero de equipo, pero al mismo tiempo sentía un terrible miedo. Sabía poco sobre sus ojos, pero con lo poco que sabía ya se hacía una idea de que no sabría cómo enfrentarse a ellos.
—¿Es muy difícil ser la jinchuuriki de Amegakure?
La pregunta fue directa como una bofetada y directa como una flecha. La había pillado totalmente desprevenida y las manos de Ayame se congelaron en el aire, a medio camino de volver a llevarse los palillos a la boca. Sus ojos buscaron los de Daruu, esperando que en cualquier momento volviera a reírse y a decirle que era una broma. Una broma de mal gusto. Pero eso nunca sucedió. Él estaba clavando sus iris en los suyos, y en sus ojos detectó un brillo más frío e impersonal, muy diferente de la calidez y el cariño que habían desplegado hasta el momento. En aquellos instantes, más que nunca, sentía que aquellos ojos la traspasaban como si la superficie de unas aguas en calma se tratara.
Se sentía desnuda ante el poder de aquellos ojos.
«¿Lo está preguntando en serio? ¿Pero cómo...? ¿Cómo puede saberlo...?» Se preguntaba.
Intentó recuperar la calma. Respiró hondo un par de veces y se obligó a esbozar una sonrisa que aleteó temblorosa en sus labios.
—¿C... cómo quieres que yo lo sepa?
—Ah, sí... Esos dichosos clones sonrientes. Creo que aún me persiguen en mis pesadillas —respondió ella, con otra carcajada. Lo cierto era que ella también ardía en deseos de medir sus fuerzas con su compañero de equipo, pero al mismo tiempo sentía un terrible miedo. Sabía poco sobre sus ojos, pero con lo poco que sabía ya se hacía una idea de que no sabría cómo enfrentarse a ellos.
—¿Es muy difícil ser la jinchuuriki de Amegakure?
La pregunta fue directa como una bofetada y directa como una flecha. La había pillado totalmente desprevenida y las manos de Ayame se congelaron en el aire, a medio camino de volver a llevarse los palillos a la boca. Sus ojos buscaron los de Daruu, esperando que en cualquier momento volviera a reírse y a decirle que era una broma. Una broma de mal gusto. Pero eso nunca sucedió. Él estaba clavando sus iris en los suyos, y en sus ojos detectó un brillo más frío e impersonal, muy diferente de la calidez y el cariño que habían desplegado hasta el momento. En aquellos instantes, más que nunca, sentía que aquellos ojos la traspasaban como si la superficie de unas aguas en calma se tratara.
Se sentía desnuda ante el poder de aquellos ojos.
«¿Lo está preguntando en serio? ¿Pero cómo...? ¿Cómo puede saberlo...?» Se preguntaba.
Intentó recuperar la calma. Respiró hondo un par de veces y se obligó a esbozar una sonrisa que aleteó temblorosa en sus labios.
—¿C... cómo quieres que yo lo sepa?

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)