9/08/2017, 23:22
—Bueno, la única pega que veo es... que está dividido en alojamientos masculinos, y femeninos. No está permitido para el otro sexo entrar en la parte contigua a la suya, mucho menos para alguien que no es de Ame...
—…
—Que suerte que sepas usar el henge, ¿verdad?
—¡Me quitaste la palabra de la boca! —exclamó, pletórico—. El jutsu más útil de toda la historia ninja, con diferencia.
Tan feliz por cómo se estaban dando las cosas, el Uchiha se inclinó para, esta vez, ser él quien iniciase el beso. Pero justo cuando sus labios se estaban a punto de tocar, la kunoichi se descompuso en un millar de papeles, evadiendo su beso con un movimiento que, años más tarde, el Uchiha describiría como la Técnica de la Cobra Definitiva.
Suspiró. Estaba empezando a descubrir que en aquella relación —fuese en lo que fuese que se convertiría—, ella sería la que llevase la voz cantante. Una pequeña sonrisa se le formó de manera inconsciente en el rostro. De cierto modo… no le disgustaba.
—Eres cruel, ¿lo sabías? —dijo, en tono de broma—. En el País de la Espiral no conocí esa faceta tuya…
Luego, empezó a caminar hacia Nishinoya, mientras miles de cosas le pasaban por la cabeza. ¿De verdad iban a llegar a…? Un súbito rubor se adueñó —por enésima vez en aquel día— de sus mejillas. Estaba nervioso. Estaba más nervioso de lo que nunca recordaba haber estado. Solo el simple hecho de decidirse a cogerle la mano a Aiko le llevó una eternidad. Al final, decidió que debía hacerlo, y así lo hizo ante la primera oportunidad que se le presentó, cuando los dorsos de ambas manos se rozaron.
Cuando los dos estaban llegando, el Uchiha hizo un alto.
—Bien, creo que mejor hacer esto cuanto antes… —formuló los sellos del Henge no jutsu mientras despejaba su mente con cualquier cosa que no fuese la mujer en la que se quería transformar, y entonces…
¡Pluf! La figura y rostro de Datsue —además de su vestimenta y cabello—, pasó a ser la viva imagen de Sakamoto Noemi, una compañera de Aldea con la que había compartido una misión… «y cama», se encargó de recordarle su cerebro. La única diferencia, era que ahora tenía una bandana ninja con el símbolo de Amegakure colgada al cuello, justo encima de un escote prominente. Tenía una larga cabellera rubia, de ojos azules y piel blanca como la leche.
—¿Y bien? ¿Qué tal me ves? —preguntó, con ese tono de superioridad que tanto caracterizaba a la Sakamoto. «Solo me falta el peine...»
—…
—Que suerte que sepas usar el henge, ¿verdad?
—¡Me quitaste la palabra de la boca! —exclamó, pletórico—. El jutsu más útil de toda la historia ninja, con diferencia.
Tan feliz por cómo se estaban dando las cosas, el Uchiha se inclinó para, esta vez, ser él quien iniciase el beso. Pero justo cuando sus labios se estaban a punto de tocar, la kunoichi se descompuso en un millar de papeles, evadiendo su beso con un movimiento que, años más tarde, el Uchiha describiría como la Técnica de la Cobra Definitiva.
Suspiró. Estaba empezando a descubrir que en aquella relación —fuese en lo que fuese que se convertiría—, ella sería la que llevase la voz cantante. Una pequeña sonrisa se le formó de manera inconsciente en el rostro. De cierto modo… no le disgustaba.
—Eres cruel, ¿lo sabías? —dijo, en tono de broma—. En el País de la Espiral no conocí esa faceta tuya…
Luego, empezó a caminar hacia Nishinoya, mientras miles de cosas le pasaban por la cabeza. ¿De verdad iban a llegar a…? Un súbito rubor se adueñó —por enésima vez en aquel día— de sus mejillas. Estaba nervioso. Estaba más nervioso de lo que nunca recordaba haber estado. Solo el simple hecho de decidirse a cogerle la mano a Aiko le llevó una eternidad. Al final, decidió que debía hacerlo, y así lo hizo ante la primera oportunidad que se le presentó, cuando los dorsos de ambas manos se rozaron.
Cuando los dos estaban llegando, el Uchiha hizo un alto.
—Bien, creo que mejor hacer esto cuanto antes… —formuló los sellos del Henge no jutsu mientras despejaba su mente con cualquier cosa que no fuese la mujer en la que se quería transformar, y entonces…
¡Pluf! La figura y rostro de Datsue —además de su vestimenta y cabello—, pasó a ser la viva imagen de Sakamoto Noemi, una compañera de Aldea con la que había compartido una misión… «y cama», se encargó de recordarle su cerebro. La única diferencia, era que ahora tenía una bandana ninja con el símbolo de Amegakure colgada al cuello, justo encima de un escote prominente. Tenía una larga cabellera rubia, de ojos azules y piel blanca como la leche.
—¿Y bien? ¿Qué tal me ves? —preguntó, con ese tono de superioridad que tanto caracterizaba a la Sakamoto. «Solo me falta el peine...»
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado