9/08/2017, 23:47
Aiko se burló un poco del chico, haciéndole pensar por un breve instante que era imposible para él entrar en su alojamiento. Pero, no tardó en quitarle las penas alegando que con el uso del henge podía disfrazarse y entrar. Éste, satisfecho y pletórico, anunció el jutsu como uno de los mejores jutsus inventados jamás, con gran diferencia. Razón no le faltaba, aunque por desgracia la chica no era capaz de dominarlo aún. Debía, sin duda alguna, esforzarse en dominar esa técnica en cuanto tuviese algo de tiempo...
La chica evadió un intento de beso al deshacerse en papeles. Tras rehacerse, el chico la acusó con tono burlón de ser cruel. Además, añadió que en el país de la espiral no había llegado a conocer esa faceta suya. Por suerte o desgracia para él, no era solo cosa de que habían cambiado a la fuerza su manera de ver las cosas, era capaz de olvidar años de vida en tan solo días... su carácter podía cambiar de un día a otro de una manera abisal.
La chica suspiró levemente, y sonrió. —No sabes cuán cruel soy... —sentenció con una broma, sacando la lengua en una ligera mueca.
Ambos marcharon hacia los aposentos, y en mitad del camino, éste llegó a agarrar la mano de la chica. La kunoichi no quiso hacer un cuento de la acción, no le dio mayor importancia... «Que mono...» Pensó, continuando su marcha. Caminaron y caminaron, hasta que las distancias al alojamiento fueron realmente cortas. En ese instante, el chico paró y soltó su mano. Advirtió que era hacer eso cuanto antes, y se puso manos a la obra. Realizó una secuencia de sellos, y una leve cortina de humo cubrió su posición.
Tras la cortina de humo, apareció una chica rubia de piel pálida como la nieve, con unos ojos celestes y un escote realmente pronunciado. Sus exuberantes cuervas relucían en una figura realmente seductora, una figura que realmente llegaba hasta a gustarle...
Fue entonces que Datsue preguntó qué tal se veía. La pelirroja ando un poco a su alrededor, observando de arriba a abajo la figura de la chica, con lujo de detalle. No pudo evitar relamerse, e incluso morderse el labio... realmente estaba suculenta.
—Casi prefiero a ésta chica que al chico... —confesó, con un tono que casi parecía burla.
»Bueno, ¿continuamos?
Si no había impedimento, continuaría caminando hasta topar con la puerta de su alojamiento; una vez atravesado el gran jardín, pasada la fuente de las carpas, y llegado a su edificio.
La chica evadió un intento de beso al deshacerse en papeles. Tras rehacerse, el chico la acusó con tono burlón de ser cruel. Además, añadió que en el país de la espiral no había llegado a conocer esa faceta suya. Por suerte o desgracia para él, no era solo cosa de que habían cambiado a la fuerza su manera de ver las cosas, era capaz de olvidar años de vida en tan solo días... su carácter podía cambiar de un día a otro de una manera abisal.
La chica suspiró levemente, y sonrió. —No sabes cuán cruel soy... —sentenció con una broma, sacando la lengua en una ligera mueca.
Ambos marcharon hacia los aposentos, y en mitad del camino, éste llegó a agarrar la mano de la chica. La kunoichi no quiso hacer un cuento de la acción, no le dio mayor importancia... «Que mono...» Pensó, continuando su marcha. Caminaron y caminaron, hasta que las distancias al alojamiento fueron realmente cortas. En ese instante, el chico paró y soltó su mano. Advirtió que era hacer eso cuanto antes, y se puso manos a la obra. Realizó una secuencia de sellos, y una leve cortina de humo cubrió su posición.
Tras la cortina de humo, apareció una chica rubia de piel pálida como la nieve, con unos ojos celestes y un escote realmente pronunciado. Sus exuberantes cuervas relucían en una figura realmente seductora, una figura que realmente llegaba hasta a gustarle...
Fue entonces que Datsue preguntó qué tal se veía. La pelirroja ando un poco a su alrededor, observando de arriba a abajo la figura de la chica, con lujo de detalle. No pudo evitar relamerse, e incluso morderse el labio... realmente estaba suculenta.
—Casi prefiero a ésta chica que al chico... —confesó, con un tono que casi parecía burla.
»Bueno, ¿continuamos?
Si no había impedimento, continuaría caminando hasta topar con la puerta de su alojamiento; una vez atravesado el gran jardín, pasada la fuente de las carpas, y llegado a su edificio.
![[Imagen: 2UsPzKd.gif]](http://i.imgur.com/2UsPzKd.gif)
