10/08/2017, 22:06
Los cabellos púrpura de Eri se perdieron en el fondo del lago mientras el remolino cada vez se hacía más y más fuerte, arrollando todo a su paso. Nabi no dudó en nadar fuertemente hacia el remolino, seguramente por querer salvarla. Sin embargo lo único que se pudo apreciar fue como la blanca mano de Eri rozaba con cariño la del Senju antes de que, junto a ella; él se perdiese en las profundidades.
Juro, por su parte; nadó y luchó a partes iguales, intentando por todos los medios no correr la misma suerte que sus compañeros de oficio, sin embargo; gracias —o por desgracia— su complexión no ayudó en ello, y cuando intentó dar una bocanada de aire más antes de sumergirse... Fue la última.
Después, todo se volvió negro para los tres.
La tierra estaba húmeda bajo su cuerpo, el mecer del agua se escabullía dentro de sus oídos y el pitido que se había instaurado en sus cabezas no les dejaba pensar con claridad. Eri se llevó sus doloridas manos a los ojos y los frotó con pesadez, luego abrió lentamente los mismos, incorporándose lo suficiente para quedar sentada.
Nabi y Juro también se encontraban allí, cada uno a un lado de la chica, con el cuerpo dolorido y los músculos cansados, además del mismo pitido taladrándoles la cabeza. Los tres se encontraban en la orilla del lago que habían visitado, y; por obra de algo desconocido, las pertenencias de Juro estaban a su derecha, tapadas exactamente igual a como las había dejado.
De espaldas a ellos se encontraba una persona, tenía un ropaje algo inusuál que le tapaba todo su cuerpo a excepción de la parte superior de la cara. Cuando todos hubiesen recobrado la consciencia, hablaría:
—Lo siento chicos, por suerte hemos podido rescataros antes de que nada malo ocurriese.
Juro, por su parte; nadó y luchó a partes iguales, intentando por todos los medios no correr la misma suerte que sus compañeros de oficio, sin embargo; gracias —o por desgracia— su complexión no ayudó en ello, y cuando intentó dar una bocanada de aire más antes de sumergirse... Fue la última.
Después, todo se volvió negro para los tres.
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La tierra estaba húmeda bajo su cuerpo, el mecer del agua se escabullía dentro de sus oídos y el pitido que se había instaurado en sus cabezas no les dejaba pensar con claridad. Eri se llevó sus doloridas manos a los ojos y los frotó con pesadez, luego abrió lentamente los mismos, incorporándose lo suficiente para quedar sentada.
Nabi y Juro también se encontraban allí, cada uno a un lado de la chica, con el cuerpo dolorido y los músculos cansados, además del mismo pitido taladrándoles la cabeza. Los tres se encontraban en la orilla del lago que habían visitado, y; por obra de algo desconocido, las pertenencias de Juro estaban a su derecha, tapadas exactamente igual a como las había dejado.
De espaldas a ellos se encontraba una persona, tenía un ropaje algo inusuál que le tapaba todo su cuerpo a excepción de la parte superior de la cara. Cuando todos hubiesen recobrado la consciencia, hablaría:
—Lo siento chicos, por suerte hemos podido rescataros antes de que nada malo ocurriese.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)