11/08/2017, 17:49
—Espera... ¿has escuchado eso?
—¿Hmm? —Ni lo había escuchado ni, en un momento como ese, le importaba lo más mínimo cualquier ruido que pudiese provenir de fuera. Por él como si se presentaba un jodido bijuu en la puerta, que no pensaba quitar su vista y dedicación de…
—¡¡¡¡AIKO-SAAAAAAAAAAAAAAN!!!!
Era más apremiante que la trompeta de guerra, más agudo que el chirrido de las uñas arañando la pizarra, y su eco resonaba con mayor fuerza que los truenos invocados por Raijin. El Uchiha se llevó las manos a los oídos mientras caía desparramado por el plato de ducha.
Cuando se levantó, después de que Aiko fuese a ver quién demonios la llamaba con tanta urgencia, ya no lo hizo como Datsue el Intrépido, sino como Datsue el Vengador. Supo que en aquel momento, en aquel instante, el veneno del rencor se había colado en su sangre, emponzoñando su corazón y su espíritu. Un veneno implacable, mortal, cuyo único antídoto era…
… la venganza.
El sharingan destacaba sobre su piel pálida como la sangre de la víctima en el filo de un kunai. Se acercó a la puerta del baño para oír mejor —cortándose también con los cristales rotos y gruñendo de dolor—, y se agazapó en una esquina a la espera… como un depredador haría con una presa lejana, a la que todavía no podía hincar el diente. «Todavía…»
—¿Hmm? —Ni lo había escuchado ni, en un momento como ese, le importaba lo más mínimo cualquier ruido que pudiese provenir de fuera. Por él como si se presentaba un jodido bijuu en la puerta, que no pensaba quitar su vista y dedicación de…
—¡¡¡¡AIKO-SAAAAAAAAAAAAAAN!!!!
Era más apremiante que la trompeta de guerra, más agudo que el chirrido de las uñas arañando la pizarra, y su eco resonaba con mayor fuerza que los truenos invocados por Raijin. El Uchiha se llevó las manos a los oídos mientras caía desparramado por el plato de ducha.
Cuando se levantó, después de que Aiko fuese a ver quién demonios la llamaba con tanta urgencia, ya no lo hizo como Datsue el Intrépido, sino como Datsue el Vengador. Supo que en aquel momento, en aquel instante, el veneno del rencor se había colado en su sangre, emponzoñando su corazón y su espíritu. Un veneno implacable, mortal, cuyo único antídoto era…
… la venganza.
El sharingan destacaba sobre su piel pálida como la sangre de la víctima en el filo de un kunai. Se acercó a la puerta del baño para oír mejor —cortándose también con los cristales rotos y gruñendo de dolor—, y se agazapó en una esquina a la espera… como un depredador haría con una presa lejana, a la que todavía no podía hincar el diente. «Todavía…»
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado