13/08/2017, 02:08
Entre que la puerta del baño estaba medio cerrada y que el individuo que les había interrumpido parecía habérsele agotado el vozarrón de antes, el Uchiha apenas logró oír nada de la conversación. Sin embargo, sí logró creer entender dos cosas: primero, casi podía jurar que se trataba de una chica; y, segundo, que el motivo de tanta urgencia era…
«¿¡Unas cebollas!?», rugió, para sí, rojo por la cólera. «¡¿Me han jodido mi primera vez por unas CEBOLLAS?!»
Tardó unos segundos en levantarse hecho una furia —los segundos que tardó su cerebro en procesar y asimilar la nueva información—, de mala suerte que al descargar peso en su pie derecho volvió a sentir un dolor lacerante en el corte que se había hecho. Ahogó un gruñido, mientras los ojos se le anegaban en lágrimas, mitad por el dolor, mitad por la rabia. Luego, tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para no darle las cebollas que la cortarrollos pedía, acompañadas de un Goukakyuu en plena cara como regalo de la casa.
«Tranquilízate, joder. Que estás en territorio hostil y te pulen» Tras respirar hondo, decidió que lo mejor sería tratarse la herida. Con cuidado de no volver a pisar los cristales, regresó al plato de ducha apoyándose tan solo con el talón en su pie herido. Una vez allí, acercó la manguera —todavía abierta— para limpiarse con cuidado el corte, teniendo que apretar los dientes por el creciente dolor. Seguidamente, cojeó hasta el bidé y arrancó una buena porción de papel higiénico, improvisando una ridícula venda.
Mientras tanto, escuchaba chillidos histéricos por parte de Aiko, que parecía casi tan enfadada como lo parecía él. Casi, porque era imposible que lo estuviese tanto, ya no digamos más. Con el disimulo y sigilo propio de un ninja —recién graduado—, asomó la cabeza por el marco de la puerta, casi a la altura del suelo, para comprobar si Aiko ya se había deshecho del incordio...
«¿¡Unas cebollas!?», rugió, para sí, rojo por la cólera. «¡¿Me han jodido mi primera vez por unas CEBOLLAS?!»
Tardó unos segundos en levantarse hecho una furia —los segundos que tardó su cerebro en procesar y asimilar la nueva información—, de mala suerte que al descargar peso en su pie derecho volvió a sentir un dolor lacerante en el corte que se había hecho. Ahogó un gruñido, mientras los ojos se le anegaban en lágrimas, mitad por el dolor, mitad por la rabia. Luego, tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para no darle las cebollas que la cortarrollos pedía, acompañadas de un Goukakyuu en plena cara como regalo de la casa.
«Tranquilízate, joder. Que estás en territorio hostil y te pulen» Tras respirar hondo, decidió que lo mejor sería tratarse la herida. Con cuidado de no volver a pisar los cristales, regresó al plato de ducha apoyándose tan solo con el talón en su pie herido. Una vez allí, acercó la manguera —todavía abierta— para limpiarse con cuidado el corte, teniendo que apretar los dientes por el creciente dolor. Seguidamente, cojeó hasta el bidé y arrancó una buena porción de papel higiénico, improvisando una ridícula venda.
Mientras tanto, escuchaba chillidos histéricos por parte de Aiko, que parecía casi tan enfadada como lo parecía él. Casi, porque era imposible que lo estuviese tanto, ya no digamos más. Con el disimulo y sigilo propio de un ninja —recién graduado—, asomó la cabeza por el marco de la puerta, casi a la altura del suelo, para comprobar si Aiko ya se había deshecho del incordio...
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado