3/09/2017, 00:30
La chica, en una posición dominante, se encontraba con los labios unidos a los del chico en un intenso y caluroso beso. La temperatura había vuelto a subir, pese a la intromisión de aquella desconocida. No era cosa de que la pelirroja se lo imaginase, el cuerpo del joven ardía, su corazón latía a toda velocidad, y sus manos la recorrían con ganas.
En cierto momento, el chico tuvo una disputa con el nudo del albornoz, que terminó solucionando a base de jalones. Sin duda, el chico estaba ansioso, y no era para menos. Sin embargo, a la pelirroja le gustaba esa sensación de darlo y a la vez dejar con las ganas, y estaba reservandose tanto como le era posible. Ella tenía ganas, pero no perdía nada por torturarlo un poco mas... tan solo un poco... hasta que él pidiese que terminase la tortura.
Abriendo su albornoz, y arrimando su cuerpo al suyo propio, el chico terminó por separar levemente su boca de la de Aiko. Al fin, pidió que parase su tortura. Sin duda, tenía ganas, ya no solo sus ojos lo decían, si no que hasta lo podía sentir bajo ella misma.
—Solo te torturaré un poco mas... —contestó a su suplica.
Y se lanzó en picado, buscando con sus dientes su cuello. Sin duda, le gustaban los bocados. Hincó sus dientes en su cuello, sin demasiada fuerza, pero si vigorosamente, con entusiasmo, saboreando lo que era suyo. Lo mordió, y bajó un poco con su boca, dando un beso ligero y tierno, para de nuevo propinarle un bocado igual de intenso casi en la unión del cuello con el hombro. Sin demora, continuó bajando, mientras que su cuerpo se fue acoplando a las necesidades, descendiendo también.
Su cuerpo se deslizaría como una serpiente, poco a poco, llegando ésta a poder besar sus abdominales. Su mirada sin embargo aún se clavaba en la del chico, y por un instante, cesó de besarle. Alzó un poco la cabeza, y se mordió el labio, mirándolo con deseo.
—¿A ti no te apetece jugar un poco mas...? —preguntó, picarona.
En cierto momento, el chico tuvo una disputa con el nudo del albornoz, que terminó solucionando a base de jalones. Sin duda, el chico estaba ansioso, y no era para menos. Sin embargo, a la pelirroja le gustaba esa sensación de darlo y a la vez dejar con las ganas, y estaba reservandose tanto como le era posible. Ella tenía ganas, pero no perdía nada por torturarlo un poco mas... tan solo un poco... hasta que él pidiese que terminase la tortura.
Abriendo su albornoz, y arrimando su cuerpo al suyo propio, el chico terminó por separar levemente su boca de la de Aiko. Al fin, pidió que parase su tortura. Sin duda, tenía ganas, ya no solo sus ojos lo decían, si no que hasta lo podía sentir bajo ella misma.
—Solo te torturaré un poco mas... —contestó a su suplica.
Y se lanzó en picado, buscando con sus dientes su cuello. Sin duda, le gustaban los bocados. Hincó sus dientes en su cuello, sin demasiada fuerza, pero si vigorosamente, con entusiasmo, saboreando lo que era suyo. Lo mordió, y bajó un poco con su boca, dando un beso ligero y tierno, para de nuevo propinarle un bocado igual de intenso casi en la unión del cuello con el hombro. Sin demora, continuó bajando, mientras que su cuerpo se fue acoplando a las necesidades, descendiendo también.
Su cuerpo se deslizaría como una serpiente, poco a poco, llegando ésta a poder besar sus abdominales. Su mirada sin embargo aún se clavaba en la del chico, y por un instante, cesó de besarle. Alzó un poco la cabeza, y se mordió el labio, mirándolo con deseo.
—¿A ti no te apetece jugar un poco mas...? —preguntó, picarona.
![[Imagen: 2UsPzKd.gif]](http://i.imgur.com/2UsPzKd.gif)
