7/01/2018, 15:30
(Última modificación: 7/01/2018, 15:31 por Uzumaki Eri.)
La joven parecía apurada, aunque Eri no estaba enfadada ni entristecida por la pregunta, la verdad es que ya era algo normal en su vida.
—Vaya, lo siento mucho. Y siento haber tocado un tema tan delicado —respondió Ayame—. Pero es un gesto muy bonito el que quieras honrar la memoria de tu padre de esta manera.
—Gracias —agradeció la pelirroja con una amplia sonrisa —. Y gracias por ayudarme a intentar cumplirlo, sin ti no hubiéramos salido tan bien paradas, ¿no crees?
Aunque la conversación tenía que esperar puesto que uno de los jurados se había apoderado del escenario una vez los ancianos hubiesen terminado su actuación. Eri miró hacia donde se encontraba con expectación, esperando por escuchar su nombre entre los ganadores.
—Buenas noches a todos —saludó —. En breves se contarán los votos de todos los jueces y procederemos a decir los veredictos, gracias por su paciencia y comprensión —con una leve reverencia el hombre abandonó el escenario. Su monótona voz se metió de lleno en la cabeza de Eri que solo quería llevarse las uñas a la boca y destrozarlas, ¿a qué venía aquella desesperación de repente? Ni ella lo sabía.
—¡Uff! —exclamó la chica mientras se removía en el sitio —. Con el tercer puesto me conformo, vamos... —decía la joven en voz baja, cruzando los dedos.
Cinco minutos después el calvo juez volvió a aparecer esta vez junto a los otros dos que lo acompañaban, la delgada mujer y el gordito del bigote grisáceo.
—¡Buenas noches! —exclamó el hombre del bigote —Después de hacer el recuento de votos, procederemos a recitar los nombres de los grupos concursantes que se han alzado entre los tres primeros puestos, pero antes de nada, ¡gracias por participar! —exclamó levantando ambas manos, llevándose una ovación por el público.
La mujer suspiró y se acercó al juez.
—Gracias, Yamato —agradeció sin cambiar el gesto —. En tercer lugar, tenemos a Kuromo Kyoya y Kuromo Chiko.
—¡Un aplauso! —exclamó el del bigote y todos los del público comenzaron a aplaudir, otros incluso a silbar a los recién coronados terceros.
—En segundo lugar, Aotsuki Ayame y Uzumaki Eri.
—¡Eso sí que era un espectáculo! —volvió a exclamar el hombre, y miles de aplausos llenaron el lugar, pero no los oídos de Eri que parecían estar entaponados por algodón invisible, ¿habían llegado tan lejos? ¿De verdad?
—Y en primer lugar, Kagami Chio por su gran actuación con el violín, un aplauso por los ganadores —terminó la señora alejándose del centro del escenario.
La plaza era un caos: todo el mundo chillaba y aplaudía, otros maldecían por abajo o simplemente apretaban los puños. Pero a ella le daba igual. Se giró lentamente a Ayame con lágrimas en los ojos y dijo:
—Hemos... Sido elegidas... —murmuró.
—Vaya, lo siento mucho. Y siento haber tocado un tema tan delicado —respondió Ayame—. Pero es un gesto muy bonito el que quieras honrar la memoria de tu padre de esta manera.
—Gracias —agradeció la pelirroja con una amplia sonrisa —. Y gracias por ayudarme a intentar cumplirlo, sin ti no hubiéramos salido tan bien paradas, ¿no crees?
Aunque la conversación tenía que esperar puesto que uno de los jurados se había apoderado del escenario una vez los ancianos hubiesen terminado su actuación. Eri miró hacia donde se encontraba con expectación, esperando por escuchar su nombre entre los ganadores.
—Buenas noches a todos —saludó —. En breves se contarán los votos de todos los jueces y procederemos a decir los veredictos, gracias por su paciencia y comprensión —con una leve reverencia el hombre abandonó el escenario. Su monótona voz se metió de lleno en la cabeza de Eri que solo quería llevarse las uñas a la boca y destrozarlas, ¿a qué venía aquella desesperación de repente? Ni ella lo sabía.
—¡Uff! —exclamó la chica mientras se removía en el sitio —. Con el tercer puesto me conformo, vamos... —decía la joven en voz baja, cruzando los dedos.
Cinco minutos después el calvo juez volvió a aparecer esta vez junto a los otros dos que lo acompañaban, la delgada mujer y el gordito del bigote grisáceo.
—¡Buenas noches! —exclamó el hombre del bigote —Después de hacer el recuento de votos, procederemos a recitar los nombres de los grupos concursantes que se han alzado entre los tres primeros puestos, pero antes de nada, ¡gracias por participar! —exclamó levantando ambas manos, llevándose una ovación por el público.
La mujer suspiró y se acercó al juez.
—Gracias, Yamato —agradeció sin cambiar el gesto —. En tercer lugar, tenemos a Kuromo Kyoya y Kuromo Chiko.
—¡Un aplauso! —exclamó el del bigote y todos los del público comenzaron a aplaudir, otros incluso a silbar a los recién coronados terceros.
—En segundo lugar, Aotsuki Ayame y Uzumaki Eri.
—¡Eso sí que era un espectáculo! —volvió a exclamar el hombre, y miles de aplausos llenaron el lugar, pero no los oídos de Eri que parecían estar entaponados por algodón invisible, ¿habían llegado tan lejos? ¿De verdad?
—Y en primer lugar, Kagami Chio por su gran actuación con el violín, un aplauso por los ganadores —terminó la señora alejándose del centro del escenario.
La plaza era un caos: todo el mundo chillaba y aplaudía, otros maldecían por abajo o simplemente apretaban los puños. Pero a ella le daba igual. Se giró lentamente a Ayame con lágrimas en los ojos y dijo:
—Hemos... Sido elegidas... —murmuró.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)