23/01/2018, 11:51
(Última modificación: 23/01/2018, 11:51 por Aotsuki Ayame.)
—¡L-lo siento muchísimo, A-aotsuki-san! —añadió la pelirroja, con una pronunciada inclinación—. Su hermana me ayudó con un a-asunto y quise compensárselo de alguna manera, por ello se ha visto obligada a llegar t-tarde —explicó de manera atropellada. Casi parecía a punto de atragantarse con sus propias palabras—. ¡Por favor, perdónenos!
Ayame había estado contemplando la escena anonadada. No había esperado que Eri saltara en su defensa. Su hermano, por otra parte, había clavado sus afilados ojos en la nuca de la muchacha.
—No es necesario que te disculpes —afirmó, al cabo de varios segundos. Pero entonces se volvió hacia Ayame, que se estremeció involuntariamente. Su rostro seguía siendo una máscara imperturbable de mármol, pero después de tanto tiempo con él sabía apreciar cuando torcía hacia abajo de manera casi inapreciable los labios—. Pero que no vuelva a ocurrir. ¿Entendido?
—S... ¡Sí! —se apresuró a responder Ayame.
—Es hora de marcharnos. Buenas noches, kunoichi-san.
Ayame se volvió hacia la de Uzushiogakure, ligeramente entristecida. De todos los ninjas de aquella aldea que había conocido, Eri era probablemente la que mejor le había caído. Y apenas se conocían, pero después de lo que habían pasado en el escenario casi podía considerarla...
¿Una amiga?
—Ha sido un placer, Eri-san —se despidió, con una sonrisa apenada—. Espero que nos volvamos a ver pronto... ¡Y para entonces tienes que ser una música reconocida en todo Ōnindo!
Kōri ya se alejaba en la distancia, así que, tras agitar el brazo en el aire una última vez, Ayame giró sobre sus talones y corrió tras la estela de su hermano.
—He reservado una habitación en un hostal cerca de aquí para pasar la noche —le comentó el jōnin, cuando se colocó junto a él.
Ayame suspiró de alivio. Al menos no tendrían que seguir moviéndose en la oscuridad de la noche. De hecho, no se había dado cuenta hasta aquel momento, pero se encontraba bastante cansada y los párpados comenzaban a pesarle del sueño.
—Bonita actuación, por cierto.
A Ayame se le cortó el bostezo de golpe. Y para cuando comprendió las palabras de su hermano, y el significado que estas encerraban, sus mejillas se encendieron como dos faros en la oscuridad de la noche.
—¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉ?!
Ayame había estado contemplando la escena anonadada. No había esperado que Eri saltara en su defensa. Su hermano, por otra parte, había clavado sus afilados ojos en la nuca de la muchacha.
—No es necesario que te disculpes —afirmó, al cabo de varios segundos. Pero entonces se volvió hacia Ayame, que se estremeció involuntariamente. Su rostro seguía siendo una máscara imperturbable de mármol, pero después de tanto tiempo con él sabía apreciar cuando torcía hacia abajo de manera casi inapreciable los labios—. Pero que no vuelva a ocurrir. ¿Entendido?
—S... ¡Sí! —se apresuró a responder Ayame.
—Es hora de marcharnos. Buenas noches, kunoichi-san.
Ayame se volvió hacia la de Uzushiogakure, ligeramente entristecida. De todos los ninjas de aquella aldea que había conocido, Eri era probablemente la que mejor le había caído. Y apenas se conocían, pero después de lo que habían pasado en el escenario casi podía considerarla...
¿Una amiga?
—Ha sido un placer, Eri-san —se despidió, con una sonrisa apenada—. Espero que nos volvamos a ver pronto... ¡Y para entonces tienes que ser una música reconocida en todo Ōnindo!
Kōri ya se alejaba en la distancia, así que, tras agitar el brazo en el aire una última vez, Ayame giró sobre sus talones y corrió tras la estela de su hermano.
—He reservado una habitación en un hostal cerca de aquí para pasar la noche —le comentó el jōnin, cuando se colocó junto a él.
Ayame suspiró de alivio. Al menos no tendrían que seguir moviéndose en la oscuridad de la noche. De hecho, no se había dado cuenta hasta aquel momento, pero se encontraba bastante cansada y los párpados comenzaban a pesarle del sueño.
—Bonita actuación, por cierto.
A Ayame se le cortó el bostezo de golpe. Y para cuando comprendió las palabras de su hermano, y el significado que estas encerraban, sus mejillas se encendieron como dos faros en la oscuridad de la noche.
—¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉ?!

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)