23/01/2018, 18:17
Aquella inexpresiva reprimenda nunca llegó, sin embargo la joven seguía con el cuerpo inclinado, temiendo por si en algún momento aquel joven decía algo sobre lo mal que estaba secuestrar hermanas de otra gente sin su permiso o... Vale, aquello no era lo que se esperaba, pero tampoco sabía cómo actuar adecuadamente.
Solo levantó la cabeza cuando Ayame volvió a hablar, afirmando que nunca se volvería a dar aquel incidente.
—Es hora de marcharnos. Buenas noches, kunoichi-san.
—B-buenas noches, A-aotsuki-san —se apresuró a decir Eri, manteniendo el cuerpo firme, como si de un superior se tratase, y tampoco se alejaba de aquello, la verdad. Luego vio como Ayame se daba la vuelta, con su rostro teñido por algo parecido a tristeza.
Eri sonrió ligeramente, olvidando por unos segundos a aquel hombre de mirada pétrea y encaró a Ayame. No pudo evitar entristecerse por tener que irse ya de aquel lugar y no poder hablar más con aquella muchacha de ojos vivaces, tenía que reconocer que esa chica de la Lluvia le había caído bien sin apenas esfuerzo, y saber que a lo mejor no volvían a verse era un pensamiento un tanto agridulce para ella.
—El placer ha sido todo mío, Ayame-san —dijo ella, con una ligera reverencia —. Volvamos a actuar juntas algún día, ¿vale? —aquello más que una oferta era una promesa, pues esperaba de todo corazón volver a encontrarse con ella.
Y, ¿quién sabe? A lo mejor compartían escenario una vez más.
Ayame se despidió con la mano, ella hizo lo mismo, moviendo su diestra con movimientos repetitivos hasta que la vio desaparecer completamente de la plaza. Luego suspiró, sentía un pequeño vacío extraño en su corazón. Sonrió al aire y miró al cielo por unos segundos.
Luego se fue, con grandes recuerdos de aquel día.
Solo levantó la cabeza cuando Ayame volvió a hablar, afirmando que nunca se volvería a dar aquel incidente.
—Es hora de marcharnos. Buenas noches, kunoichi-san.
—B-buenas noches, A-aotsuki-san —se apresuró a decir Eri, manteniendo el cuerpo firme, como si de un superior se tratase, y tampoco se alejaba de aquello, la verdad. Luego vio como Ayame se daba la vuelta, con su rostro teñido por algo parecido a tristeza.
Eri sonrió ligeramente, olvidando por unos segundos a aquel hombre de mirada pétrea y encaró a Ayame. No pudo evitar entristecerse por tener que irse ya de aquel lugar y no poder hablar más con aquella muchacha de ojos vivaces, tenía que reconocer que esa chica de la Lluvia le había caído bien sin apenas esfuerzo, y saber que a lo mejor no volvían a verse era un pensamiento un tanto agridulce para ella.
—El placer ha sido todo mío, Ayame-san —dijo ella, con una ligera reverencia —. Volvamos a actuar juntas algún día, ¿vale? —aquello más que una oferta era una promesa, pues esperaba de todo corazón volver a encontrarse con ella.
Y, ¿quién sabe? A lo mejor compartían escenario una vez más.
Ayame se despidió con la mano, ella hizo lo mismo, moviendo su diestra con movimientos repetitivos hasta que la vio desaparecer completamente de la plaza. Luego suspiró, sentía un pequeño vacío extraño en su corazón. Sonrió al aire y miró al cielo por unos segundos.
Luego se fue, con grandes recuerdos de aquel día.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)