30/01/2019, 16:05
Era un bonito día en Uzushiogakure. Era un día más bonito aún para Sarutobi Hanabi. Tras la firma de la Alianza de los Tres Grandes, estaba más que pletórico. Ni siquiera había tenido que volver a echar mano de esas dichosas pastillas. Llevaba al menos una semana sin ojeras. ¡Una semana! «Eso es un récord», se dijo.
Pero para quien el día sería más bonito sería para uno de sus chicos. Claro que, aún no lo sabía.
Hanabi paseaba por las calles de su aldea. Una vez más, despertaba miradas aquí y allá. Él lo notaba. Le querían. Le querían más que nunca. Para qué negarlo, él mismo estaba empezando a quererse más por primera vez desde que se había puesto el gorro. Él, Hanabi, había firmado la Alianza de los Tres Grandes en nombre de Uzushiogakure. ¡Una Alianza! La aldea estaba orgullosa de él. Su familia estaba orgullosa de él. Sus amigos estaban orgullosos de él. Y Shiona, en alguna parte, estaba orgullosa de él. Tenía que estarlo.
Quizás había retrasado demasiado la visita, pero Hanabi estaba seguro de que la sorpresa sería mayor si se respetaban algunos plazos. Se plantó delante de la puerta de la casa de Uchiha Datsue y...
...llamó.
Pero para quien el día sería más bonito sería para uno de sus chicos. Claro que, aún no lo sabía.
Hanabi paseaba por las calles de su aldea. Una vez más, despertaba miradas aquí y allá. Él lo notaba. Le querían. Le querían más que nunca. Para qué negarlo, él mismo estaba empezando a quererse más por primera vez desde que se había puesto el gorro. Él, Hanabi, había firmado la Alianza de los Tres Grandes en nombre de Uzushiogakure. ¡Una Alianza! La aldea estaba orgullosa de él. Su familia estaba orgullosa de él. Sus amigos estaban orgullosos de él. Y Shiona, en alguna parte, estaba orgullosa de él. Tenía que estarlo.
Quizás había retrasado demasiado la visita, pero Hanabi estaba seguro de que la sorpresa sería mayor si se respetaban algunos plazos. Se plantó delante de la puerta de la casa de Uchiha Datsue y...
...llamó.
