4/05/2019, 13:10
Ayame preguntó por una certeza. Que Akame era el que había provocado la explosión en Uzushiogakure, Daruu lo supo en cuanto Datsue contestó que el Uchiha sólo podía teletransportarse a sitios que había visto. ¿Por qué si no omitiría la pregunta de Ayame, como también luego haría Hanabi? Porque no hacía falta contestarla. De hecho, desde el principio, el tema de conversación había sido Akame. Revelador. Por cierto, y hablando de eso, ¿qué clase de poder era ese? ¿Teletransportarse a cualquier parte de Oonindo? ¿Sin marca? Cuando había tenido Byakugan, le alababan por ver lo que los demás no podían. Pero de ahí a poder teletransportarse a cualquier sitio que se ha visto —porque Daruu estaba seguro que era el Sharingan el que le daba esa habilidad—, había un mundo.
Todavía le despertaba la curiosidad, no obstante, que Datsue no fuera capaz de hacer lo mismo. Aunque a Akame tampoco le había visto sacar ese demonio esquelético que Datsue empleó en el examen de chūnin. Por suerte.
Datsue apeló a Daruu y a Ayame, y a su propio kage. Seguía convencido de querer ir tras Akame y el Dragón Rojo, y Daruu no podía culparlo. ¿Qué estaba haciendo él en Shinogi-To sino una locura? Pero Hanabi no las tenía todas consigo, y optaba por una opción más prudente. Les pidió discutirla en privadi con Datsue.
Daruu se dio cuenta en ese preciso instante de un pequeñísimo error de cálculo.
—Gracias por sus palabras, Hanabi-dono. Nosotros estamos en plena misión, y tenemos también problemas de Amegakure de los que preocuparnos, así que no les molestaremos más —dijo—. No obstante déjeme decirle algo a Datsue antes. En cuanto a que puedo estar contigo rápidamente... eh, ya, ya sé qye fue una cagada, pero si no recuerdo mal, no te volví a colocar la marca. Así que no puedo.
»Si te parece bien, quedamos en una semana los tres en el Valle de los Dojos. En el templo de Hokutōmori, el genérico. Estoy aquí para recuperar mi Byakugan, Datsue. Si no nos encuentras en Hokutōmori...
»...es que no hemos salido de aquí con vida. Pero no pretendo palmarla, así que... ¡hasta luego!
Daruu desactivó su Sello de la Hermandad Intrépida y miró a Ayame, esperando que hiciese lo mismo.
Todavía le despertaba la curiosidad, no obstante, que Datsue no fuera capaz de hacer lo mismo. Aunque a Akame tampoco le había visto sacar ese demonio esquelético que Datsue empleó en el examen de chūnin. Por suerte.
Datsue apeló a Daruu y a Ayame, y a su propio kage. Seguía convencido de querer ir tras Akame y el Dragón Rojo, y Daruu no podía culparlo. ¿Qué estaba haciendo él en Shinogi-To sino una locura? Pero Hanabi no las tenía todas consigo, y optaba por una opción más prudente. Les pidió discutirla en privadi con Datsue.
Daruu se dio cuenta en ese preciso instante de un pequeñísimo error de cálculo.
—Gracias por sus palabras, Hanabi-dono. Nosotros estamos en plena misión, y tenemos también problemas de Amegakure de los que preocuparnos, así que no les molestaremos más —dijo—. No obstante déjeme decirle algo a Datsue antes. En cuanto a que puedo estar contigo rápidamente... eh, ya, ya sé qye fue una cagada, pero si no recuerdo mal, no te volví a colocar la marca. Así que no puedo.
»Si te parece bien, quedamos en una semana los tres en el Valle de los Dojos. En el templo de Hokutōmori, el genérico. Estoy aquí para recuperar mi Byakugan, Datsue. Si no nos encuentras en Hokutōmori...
»...es que no hemos salido de aquí con vida. Pero no pretendo palmarla, así que... ¡hasta luego!
Daruu desactivó su Sello de la Hermandad Intrépida y miró a Ayame, esperando que hiciese lo mismo.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)