19/05/2019, 20:23
(Última modificación: 19/05/2019, 20:24 por Umikiba Kaido. Editado 1 vez en total.)
Los gatos asintieron, en un saludo gatuno, y... ¿militar?
Fue bastante gracioso. Verle las patas felpudas alzadas por sobre la nariz, mientras las garritas se le escapaban de la piel.
—¡Sí, Daruu-sama! — ¡Puff! los tres gatos ninja desaparecieron en una pequeña capa de humo tras haber completado con su objetivo.
Así, Ayame y Daruu quedaron en soledad, sólo con las luciérnagas y la densa bruma —por algo tenía ese nombre—. que se alzaba misteriosa en aquellas horas de la noche a lo largo y ancho del corredor de las Luciérnagas haciéndoles compañía.
Ahora poseían una información sumamente vital para la próxima etapa de la misión, aunque aún tenían que pulir los detalles para que la ejecución fuese pulcra y cien por ciento efectiva si querían volver a Amegakure con un éxito rotundo entre manos. Sencillamente, no podían fallar. Había demasiado en juego.
Tenían dos días. Dos días para planificar, plasmar y ejecutar el plan. El destino de las Náyades estaba en sus manos.
Fue bastante gracioso. Verle las patas felpudas alzadas por sobre la nariz, mientras las garritas se le escapaban de la piel.
—¡Sí, Daruu-sama! — ¡Puff! los tres gatos ninja desaparecieron en una pequeña capa de humo tras haber completado con su objetivo.
Así, Ayame y Daruu quedaron en soledad, sólo con las luciérnagas y la densa bruma —por algo tenía ese nombre—. que se alzaba misteriosa en aquellas horas de la noche a lo largo y ancho del corredor de las Luciérnagas haciéndoles compañía.
Ahora poseían una información sumamente vital para la próxima etapa de la misión, aunque aún tenían que pulir los detalles para que la ejecución fuese pulcra y cien por ciento efectiva si querían volver a Amegakure con un éxito rotundo entre manos. Sencillamente, no podían fallar. Había demasiado en juego.
Tenían dos días. Dos días para planificar, plasmar y ejecutar el plan. El destino de las Náyades estaba en sus manos.
