24/05/2019, 17:50
En los linderos del territorio Watanabe, un par de gatos contemplaron la huida apresurada de su invocador, junto a su compañera. Kiri y Zina se habían mantenido ocultos en algún tejado cercano, como cualquier gato callejero común y corriente. Se vieron los hocicos, entendieron que era hora de seguir a Daruu una vez más, hasta que... estos desaparecieron en un callejón.
Kiri negó con la cabeza y Zina alzo la coyuntura ente el hombro y la pata.
—A saber a donde han ido a parar. Mejor los esperamos en el refugio ese de humanos.
—Espera. Mira —dijo, señalando la ruta con la para frontal derecha. Ooyu salía de su propiedad, tomando uno de los caminos principales hacia el sur—. mejor lo seguimos. Yo me ocupo, tú encárgate de encontrar a Daruu-sama y de avisarle. No sabemos que paso allí adentro exactamente, así que es posible que la información les pudiera cundir para la misión.
Zina aterrizó en la ventana como alma que le lleva al diablo.
—!Daruu-sama!
Kiri negó con la cabeza y Zina alzo la coyuntura ente el hombro y la pata.
—A saber a donde han ido a parar. Mejor los esperamos en el refugio ese de humanos.
—Espera. Mira —dijo, señalando la ruta con la para frontal derecha. Ooyu salía de su propiedad, tomando uno de los caminos principales hacia el sur—. mejor lo seguimos. Yo me ocupo, tú encárgate de encontrar a Daruu-sama y de avisarle. No sabemos que paso allí adentro exactamente, así que es posible que la información les pudiera cundir para la misión.
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Zina aterrizó en la ventana como alma que le lleva al diablo.
—!Daruu-sama!
