31/05/2019, 12:13
Ayame podía sentir la estupefacta mirada de Daruu clavada en ella, pero la kunoichi se mantuvo firme en su posición, convencida de que había tenido una idea maravillosa. Digna de un genio. Después de todo, en su cabeza había sonado espectacular.
Yui y Hida giraron la cabeza repentinamente, y Ayame no pudo evitar seguir el movimiento de su mirada aunque, desde su plano, los dos muchachos no vieron más que la puerta del baño. Y entonces, una nueva silueta se unió a la comunicación.
—Ayame.
—¡Shanise-senpai! —la saludó, con la boca llena de la alegría y la admiración que sentía por aquella mujer.
—¿Me veo obligada a contestar a la pregunta de Por Qué Esa No Es Una Buena Idea?
Y Ayame se quedó congelada en el sitio como si le hubiese dado una bofetada, su felicidad apagada de forma tan rápida y repentina como la llama de una vela soplada.
—Ayame-chan, tomar el lugar de una persona puede parecer sencillo. Pero para mentir, debes conocer la mentira. ¿Lo entiendes? Es muy fácil para los ninjas fingir una apariencia. Pero no somos videntes. ¿Acaso conocéis la nómina de ese hombre? ¿Quiénes y cómo se llama la gente que trabaja para él? ¿Sus rutinas, sus rutas habituales? ¿Sus modismos? Es complicado. Estas cosas llevan tiempo, para poder investigar profundamente a quien deseas suplantar. Y aunque seas tú el que no busque interactuar con estos elementos, es ley de vida que éstos te acabarán buscándote a ti. En este caso es inviable. Un riesgo absurdo.
—¡Joder, claro que lo es! —reafirmó Yui.
—Efectivamente —asintió Hida.
Y Ayame hundió los hombros, con todo su anterior entusiasmo apagado y enfriado.
—Yui-sama me ha puesto al tanto de todo. Si me lo permitís, podemos pulir los detalles y armar un plan de acción. Considero que lo vais a necesitar.
Ayame apretó las mandíbulas, los puños temblaron sobre sus rodillas. Les habían confiado esa misión a ellos, su primera misión de rango A, una de las pocas ocasiones que iban a tener de que la Arashikage reconociera su potencial. Y no sólo no dejaban de tropezar una y otra vez, sino que además ahora dependían del consejo de los Grandes. Les iban a tomar de la mano como dos simples estudiantes de Academia.
Y la única idea que había tenido no había sido más que una soberana estupidez.
«¡Maldita sea!» Se laceró, con el amargo picor de las lágrimas en sus ojos.
—¿Quizás no deberíamos asistir siquiera a dicha reunión? —dijo Daruu, junto a ella—. ¿Dejar que pase un poco el tiempo, prepararnos a conciencia? No parece que vayamos a tener problemas de alojamiento. Un amigo de mi madre nos ha reservado una habitación, creo que no le importa que nos quedemos muchos días.
»Ahora mismo las Náyades podrían llegar a pensar que alguien les ha traicionado. O quizás investiguen quién ha matado a Watanabe por si eso les puede llegar a afectar. Todo indicio que sigan no debería llevarles a ningún sitio. Al menos los disfraces que utilizamos fueron efectivos. Que nosotros sepamos, nuestra identidad es lo único que podríamos jurar que no se reveló. Eso nos da ventaja, no hay nada que apunte a Amegakure.
—No estoy de acuerdo —Ayame se atrevió a volver a intervenir tras varios segundos—. Las Náyades no saben que Watanabe está muerto. De hecho, nadie más que nosotros lo sabe. Por el momento, lo único que saben sus allegados es que está desaparecido, y no debería haber ninguna prueba que apuntara en otra dirección. Si tenemos suerte, puede que esto ni siquiera llegue a los oídos de las Náyades. Puede que acudan de igual manera a la reunión y, si Watanabe no aparece, será entonces cuando se disparen las alarmas. Deberíamos ir y... lamento insistir en ello... quizás... quizás deberíamos ir suplantando al mismo Watanabe y su mercancía para no levantar sospechas, y dar después el golpe de gracia —opinó, sin atreverse a mirar de nuevo a los tres hologramas que los estudiaban desde tantos kilómetros de distancia.
Yui y Hida giraron la cabeza repentinamente, y Ayame no pudo evitar seguir el movimiento de su mirada aunque, desde su plano, los dos muchachos no vieron más que la puerta del baño. Y entonces, una nueva silueta se unió a la comunicación.
—Ayame.
—¡Shanise-senpai! —la saludó, con la boca llena de la alegría y la admiración que sentía por aquella mujer.
—¿Me veo obligada a contestar a la pregunta de Por Qué Esa No Es Una Buena Idea?
Y Ayame se quedó congelada en el sitio como si le hubiese dado una bofetada, su felicidad apagada de forma tan rápida y repentina como la llama de una vela soplada.
—Ayame-chan, tomar el lugar de una persona puede parecer sencillo. Pero para mentir, debes conocer la mentira. ¿Lo entiendes? Es muy fácil para los ninjas fingir una apariencia. Pero no somos videntes. ¿Acaso conocéis la nómina de ese hombre? ¿Quiénes y cómo se llama la gente que trabaja para él? ¿Sus rutinas, sus rutas habituales? ¿Sus modismos? Es complicado. Estas cosas llevan tiempo, para poder investigar profundamente a quien deseas suplantar. Y aunque seas tú el que no busque interactuar con estos elementos, es ley de vida que éstos te acabarán buscándote a ti. En este caso es inviable. Un riesgo absurdo.
—¡Joder, claro que lo es! —reafirmó Yui.
—Efectivamente —asintió Hida.
Y Ayame hundió los hombros, con todo su anterior entusiasmo apagado y enfriado.
—Yui-sama me ha puesto al tanto de todo. Si me lo permitís, podemos pulir los detalles y armar un plan de acción. Considero que lo vais a necesitar.
Ayame apretó las mandíbulas, los puños temblaron sobre sus rodillas. Les habían confiado esa misión a ellos, su primera misión de rango A, una de las pocas ocasiones que iban a tener de que la Arashikage reconociera su potencial. Y no sólo no dejaban de tropezar una y otra vez, sino que además ahora dependían del consejo de los Grandes. Les iban a tomar de la mano como dos simples estudiantes de Academia.
Y la única idea que había tenido no había sido más que una soberana estupidez.
«¡Maldita sea!» Se laceró, con el amargo picor de las lágrimas en sus ojos.
—¿Quizás no deberíamos asistir siquiera a dicha reunión? —dijo Daruu, junto a ella—. ¿Dejar que pase un poco el tiempo, prepararnos a conciencia? No parece que vayamos a tener problemas de alojamiento. Un amigo de mi madre nos ha reservado una habitación, creo que no le importa que nos quedemos muchos días.
»Ahora mismo las Náyades podrían llegar a pensar que alguien les ha traicionado. O quizás investiguen quién ha matado a Watanabe por si eso les puede llegar a afectar. Todo indicio que sigan no debería llevarles a ningún sitio. Al menos los disfraces que utilizamos fueron efectivos. Que nosotros sepamos, nuestra identidad es lo único que podríamos jurar que no se reveló. Eso nos da ventaja, no hay nada que apunte a Amegakure.
—No estoy de acuerdo —Ayame se atrevió a volver a intervenir tras varios segundos—. Las Náyades no saben que Watanabe está muerto. De hecho, nadie más que nosotros lo sabe. Por el momento, lo único que saben sus allegados es que está desaparecido, y no debería haber ninguna prueba que apuntara en otra dirección. Si tenemos suerte, puede que esto ni siquiera llegue a los oídos de las Náyades. Puede que acudan de igual manera a la reunión y, si Watanabe no aparece, será entonces cuando se disparen las alarmas. Deberíamos ir y... lamento insistir en ello... quizás... quizás deberíamos ir suplantando al mismo Watanabe y su mercancía para no levantar sospechas, y dar después el golpe de gracia —opinó, sin atreverse a mirar de nuevo a los tres hologramas que los estudiaban desde tantos kilómetros de distancia.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)