2/06/2019, 18:05
En lo que el chico entregaba el pergamino a Komachi, la señora de la tienda desveló que cada cuál tiene sus trucos. No se sobrelleva una vida en una villa oculta sin aprender algo del arte del ninjutsu, y así lo desveló la mujer mencionando su capacidad de usar genjutsu. Ésta al parecer usaba el arte del ilusionismo para defenderse de las bestias en lo que recolectaba las hierbas y plantas, aunque no desveló del todo su procedimiento.
Los trucos de un mago nunca se revelan.
Con una felicitación, y tras dar de regreso el pergamino a la madre de Ranko, la mujer de la tienda se retiró por un instante hacia su mostrador. Rebuscó un poco entre sus cosas, y tomó algo de ahí. Mencionó que a pesar de la recompensa monetaria que les pudiesen dar por cumplir la misión, ella misma quería darles algo. Le dio a cada genin un par de bolsitas cargadas de una mezcla de hierbas, y sentenció mirando a Kazuma que era perfectamente legal. Al parecer, se trataba de una infusión muy especial, diseñada por ella misma, que les ayudaría a conciliar el sueño con suma facilidad.
—Oh... ¡muchas gracias, señora!
El Inuzuka guardó los sobre en su portaobjetos, tenía espacio de sobra dado que siempre lo solía llevar casi vacío. Tras ello, acompañaría a la señora Komachi hacia el edificio del Morikage, donde terminarían de cumplimentar los tramites legales. Había sido una misión de lo mas satisfactoria, y rápida. La presión por parte de la madre de Ranko había tenido su buen efecto, o eso parecía.
—Ha sido genial participar en ésta misión con vuestra ayuda. Si, también espero veros pronto, y gracias por vuestro esfuerzo también. Da gusto trabajar con vosotros —contestó a la chica, y aprovechó para también felicitar a Kazuma. Nadie sobraba, había sido la cooperación entre todos lo que había resuelto tan rápido y bien la misión.
»¡Hasta la próxima!
Los trucos de un mago nunca se revelan.
Con una felicitación, y tras dar de regreso el pergamino a la madre de Ranko, la mujer de la tienda se retiró por un instante hacia su mostrador. Rebuscó un poco entre sus cosas, y tomó algo de ahí. Mencionó que a pesar de la recompensa monetaria que les pudiesen dar por cumplir la misión, ella misma quería darles algo. Le dio a cada genin un par de bolsitas cargadas de una mezcla de hierbas, y sentenció mirando a Kazuma que era perfectamente legal. Al parecer, se trataba de una infusión muy especial, diseñada por ella misma, que les ayudaría a conciliar el sueño con suma facilidad.
—Oh... ¡muchas gracias, señora!
El Inuzuka guardó los sobre en su portaobjetos, tenía espacio de sobra dado que siempre lo solía llevar casi vacío. Tras ello, acompañaría a la señora Komachi hacia el edificio del Morikage, donde terminarían de cumplimentar los tramites legales. Había sido una misión de lo mas satisfactoria, y rápida. La presión por parte de la madre de Ranko había tenido su buen efecto, o eso parecía.
—Ha sido genial participar en ésta misión con vuestra ayuda. Si, también espero veros pronto, y gracias por vuestro esfuerzo también. Da gusto trabajar con vosotros —contestó a la chica, y aprovechó para también felicitar a Kazuma. Nadie sobraba, había sido la cooperación entre todos lo que había resuelto tan rápido y bien la misión.
»¡Hasta la próxima!
~ No muerdas lo que no piensas comerte ~