4/06/2019, 08:21
(Última modificación: 4/06/2019, 08:21 por Aotsuki Ayame.)
—¿Algún tipo de Fuuinjutsu? —indagó Daruu—. Esas cosas son una puta locura. He visto a gente invocar a Shinigami y volver de la muerte gracias a las técnicas de sellado.
—¡¿QUE QUÉ?! —A Ayame se le escapó aquel chillido, y no tardó en darse cuenta de lo que acababa de hacer. Roja como un tomate, la pobre muchacha no tuvo más remedio que hacer a un lado su aterrorizada curiosidad e inclinar la cabeza—. L... lo siento...
—Uhm. Es muy probable que Amedama-kun tenga razón —intervino Hida—. ¿Usan un intermediario para recibir o despachar los doujutsu? es una buena forma de limpiarse las manos.
Y aquello iluminó un pensamiento en la mente de Ayame.
«Es cierto... Hasta el momento hemos dado por supuesto que es Watanabe quien le vende esa mercancía a las Náyades, pero lo cierto es que podría ser al revés: Las Náyades podrían haber estado utilizando a Watanabe para deshacerse de esos Dojutsu.»
—Sí, sí. ¿Y qué me dices de ese puto fuuinjutsu, eh, Shanise? tú que sabes bastante de esas mierdas —preguntó Yui.
—Si tuviera que adivinar, diría que se trata del Zekka Konzetsu no In. Un sello de bloqueo que se implanta en la lengua. Según ciertas condiciones, impide al afectado hablar de algo en específico, y si es forzado de alguna manera a soltarlo todo, el sello se transcribe en una parálisis que evita que continúe haciéndolo. Una técnica muy eficaz para evitar fugas de información cuando tratas con gente que no es de tu entera confianza.
«Un sello que te impide hablar sobre algo... ¿Es que el Fuuinjutsu sirve para cualquier cosa o qué?» Ayame no podía comprender cómo unos simples símbolos transcritos eran capaces de realizar todo tipo de proezas increíbles, pero, después de lo que había dicho Daruu y después de todas las cosas que ya había visto, estaba claro que cualquier cosa era posible.
—Creo que es conveniente que acudáis al encuentro en anonimato —continuó Shanise—. Ver cómo transcurre los acontecimientos y tomar una decisión. Como yo lo veo, hay dos escenarios: que estén recibiendo mercancía o que estén despachando. La segunda opción desde luego no os deja muchas más opciones que retiraros, o tomar la iniciativa y acabar con los presentes para reducir la fuerza de respuesta de Naia. Es riesgoso —teniendo en cuenta que los campos de trigo, si mal no recuerdo, no están muy lejos de una de las puertas principales. Si hacéis mucho alboroto, os podrá perjudicar muchísimo cuando quieran entrar de nuevo a la ciudad—. pero con la sospecha ya presente en el tablero, eliminar a cualquiera de ellas significa que no estarán ahí cuando enfrenten a Nakura Naia. La primera, no obstante, significa que tienen que llevar los ojos a su guarida, ¿no es así? ¿si el escondrijo usa una taberna como tapadera, existe la posibilidad de que reciban el envío de Watanabe a plena calle, o que tengan un patio trasero para las recepciones más... turbias?
—También estuvimos en esa taberna, Shanise-senpai —intervino Ayame, al recordar que no le habían comentado su primera incursión—. Daruu y yo nos tranaformamos y entramos en ella a echar un vistazo. Se encuentra al sur, junto a uno de los mercados de la lonja y podría pasar por una taberna más. No parecía tener nada especial, excepto que vimos entrar a una de las Náyades y cuando entramos tras ella desapareció sin dejar rastro...
—¡¿QUE QUÉ?! —A Ayame se le escapó aquel chillido, y no tardó en darse cuenta de lo que acababa de hacer. Roja como un tomate, la pobre muchacha no tuvo más remedio que hacer a un lado su aterrorizada curiosidad e inclinar la cabeza—. L... lo siento...
—Uhm. Es muy probable que Amedama-kun tenga razón —intervino Hida—. ¿Usan un intermediario para recibir o despachar los doujutsu? es una buena forma de limpiarse las manos.
Y aquello iluminó un pensamiento en la mente de Ayame.
«Es cierto... Hasta el momento hemos dado por supuesto que es Watanabe quien le vende esa mercancía a las Náyades, pero lo cierto es que podría ser al revés: Las Náyades podrían haber estado utilizando a Watanabe para deshacerse de esos Dojutsu.»
—Sí, sí. ¿Y qué me dices de ese puto fuuinjutsu, eh, Shanise? tú que sabes bastante de esas mierdas —preguntó Yui.
—Si tuviera que adivinar, diría que se trata del Zekka Konzetsu no In. Un sello de bloqueo que se implanta en la lengua. Según ciertas condiciones, impide al afectado hablar de algo en específico, y si es forzado de alguna manera a soltarlo todo, el sello se transcribe en una parálisis que evita que continúe haciéndolo. Una técnica muy eficaz para evitar fugas de información cuando tratas con gente que no es de tu entera confianza.
«Un sello que te impide hablar sobre algo... ¿Es que el Fuuinjutsu sirve para cualquier cosa o qué?» Ayame no podía comprender cómo unos simples símbolos transcritos eran capaces de realizar todo tipo de proezas increíbles, pero, después de lo que había dicho Daruu y después de todas las cosas que ya había visto, estaba claro que cualquier cosa era posible.
—Creo que es conveniente que acudáis al encuentro en anonimato —continuó Shanise—. Ver cómo transcurre los acontecimientos y tomar una decisión. Como yo lo veo, hay dos escenarios: que estén recibiendo mercancía o que estén despachando. La segunda opción desde luego no os deja muchas más opciones que retiraros, o tomar la iniciativa y acabar con los presentes para reducir la fuerza de respuesta de Naia. Es riesgoso —teniendo en cuenta que los campos de trigo, si mal no recuerdo, no están muy lejos de una de las puertas principales. Si hacéis mucho alboroto, os podrá perjudicar muchísimo cuando quieran entrar de nuevo a la ciudad—. pero con la sospecha ya presente en el tablero, eliminar a cualquiera de ellas significa que no estarán ahí cuando enfrenten a Nakura Naia. La primera, no obstante, significa que tienen que llevar los ojos a su guarida, ¿no es así? ¿si el escondrijo usa una taberna como tapadera, existe la posibilidad de que reciban el envío de Watanabe a plena calle, o que tengan un patio trasero para las recepciones más... turbias?
—También estuvimos en esa taberna, Shanise-senpai —intervino Ayame, al recordar que no le habían comentado su primera incursión—. Daruu y yo nos tranaformamos y entramos en ella a echar un vistazo. Se encuentra al sur, junto a uno de los mercados de la lonja y podría pasar por una taberna más. No parecía tener nada especial, excepto que vimos entrar a una de las Náyades y cuando entramos tras ella desapareció sin dejar rastro...

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