15/08/2019, 19:06
(Última modificación: 15/08/2019, 19:07 por Aotsuki Ayame.)
Se había sumergido en un agujero negro. Era como si su cuerpo y su mente, aliviados después de aquella intensa paliza, hubiesen desconectado de toda realidad y flotaran en un reparador vacío. Pero aquella paz, lejos de las Náyades y lejos de cualquier tipo de conexión con el mundo físico, duró poco, demasiado poco. Primero sintió algo en la cara. Y aún tardó algunos segundos en darse cuenta de que alguien le daba golpecitos en la mejilla. Después vinieron las voces, llamándola. Pero Ayame arrugó la nariz, sus labios se fruncieron en un puchero y terminó por sacudir la cabeza a un lado, huyendo de aquel contacto físico que trataba por todos los medios de arrancarla de los brazos de Morfeo.
—Uh... N... No... Gggnhh —farfullaba, de forma casi ininteligible—. N... Déjame... Jo... Cinco... minutos... más... Estoy... muy... cans...
Otro suave ronquido.
—Uh... N... No... Gggnhh —farfullaba, de forma casi ininteligible—. N... Déjame... Jo... Cinco... minutos... más... Estoy... muy... cans...
Otro suave ronquido.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)