22/08/2019, 16:20
(Última modificación: 22/08/2019, 16:21 por Amedama Daruu. Editado 1 vez en total.)
¿Qué tenían ellos que no tenían las Náyades? ¿Qué tenían las Náyades que no tuvieran ellos? Daruu inclinó un poco la espalda, bajó la mirada y se rascó la barbilla, estrujando bien el cerebro, y tomándose un tiempo antes de contestar. Tardó en hablar aún más que Ayame, que aún así también forjó un pequeño silencio.
—Las alcantarillas... —respondió, abriendo de nuevo los ojos y gesticulando con la palma de la mano hacia arriba—. Supuestamente conocemos una de las entradas al nido de esas víboras: la bodega del Mal de Ojo, pero es más que obvio que no podremos colarnos por ahí. Si de verdad es una caverna subterránea, es posible que no sólo comunique con la posada, es posible que conecte con otro entramado subterráneo similar y no sólo sean esas rutas mercantiles... y ese entramado puede ser las alcantarillas. Dudo mucho que las tengan vigiladas, y es un punto relativamente fácil de acceso al subterráneo.
Las alcantarillas. Sí, las alcantarillas. Era un buen comienzo, pero necesitaban algo más. Algo que les llevaría tiempo. Como Shanise había dicho, había complejos subterráneos que quizás pudieran llevar a la guarida de las Náyades, y las alcantarillas podrían conectar con dichos complejos. Ellos podrían entrar por ahí, sí, pero siempre y cuando supieran en qué punto dichos complejos coincidían con el alcantarillado.
Meditó sobre todo lo que había sucedido hasta ahora un poco más. Sobre sus aciertos. Sobre sus errores.
«Hay que aprender de los errores del pasado», se dijo, «y quizás no todas las cagadas son inútiles para el futuro, al fin y al cabo.» Sonrió.
—Shanise-senpai, creo que... tengo un plan —dijo, atreviéndose a levantar la mirada—. ¿Sabes qué es lo que no tienen ellas que nosotros sí tenemos bajo nuestro control? El quién, y el cuándo. Y podemos falsear el dónde. —explicó, valiéndose de sus manos como apoyo—. Las Náyades, tarde o temprano, averiguarán que alguien ha cazado a Nioka. Alguien peligroso, sin ninguna duda. Podrían pensar en mi madre, o quizás en la propia Arashikage-sama. ¿Pero sabéis lo que hace tan terrorífico un ruido en medio de un bosque, en la noche?
»El silencio que lo precede. a terrible sensación de ser una presa en mitad de un lugar lleno de depredadores. Las Náyades esperarán más movimientos, pero no saben todavía la identidad del atacante. Tampoco saben cuándo van a producirse. Deberíamos confundirlas, desviar la atención de nuestro punto de entrada y de nosotros mismos mientras sus hombres nos consiguen la información sobre esos subterráneos. Y mientras, quizás, podríamos investigar cómo está conectado el alcantarillado de la ciudad, familiarizarnos con él —dijo, mirando a Ayame un momento—. Tengo una sugerencia: cuando matamos a Watanabe, estábamos transformados en dos identidades falsas llamadas Eien y Kinaara, que se reunieron con él para hacer negocios. Mi propuesta es que Amegakure envíe a nombre de esos dos un rastro identificable de Nioka. Atribuyéndose su muerte por represalias.
»Fue en Notsuba donde vimos a esas dos Náyades. Podríamos inventarnos que Eien y Kinaara manejan una organización similar en el País de la Tierra, y dar a entender la falsa información de que están vengándose por actuar en su territorio. Eso nos permitiría incrementar nuestro factor sorpresa y ganar algo de tiempo mientras ellas envían a alguien a investigar.
»Además de dividirlas, y dar a entender también que conocemos que la taberna es su tapadera. Centrarán toda la protección en la entrada de ese tugurio. Nosotros entraremos de tapadillo por el alcantarillado o los subterráneos una vez tengamos la información, y seremos una fuerza que les desconcertará. No se lo esperarán.
Suspiró y miró a Shanise a los ojos. O a lo que parecían sus ojos en aquél holograma. Bajó la mirada, abatido.
—Por supuesto, si Amegakure tiene recursos para montar esa farsa.
—Las alcantarillas... —respondió, abriendo de nuevo los ojos y gesticulando con la palma de la mano hacia arriba—. Supuestamente conocemos una de las entradas al nido de esas víboras: la bodega del Mal de Ojo, pero es más que obvio que no podremos colarnos por ahí. Si de verdad es una caverna subterránea, es posible que no sólo comunique con la posada, es posible que conecte con otro entramado subterráneo similar y no sólo sean esas rutas mercantiles... y ese entramado puede ser las alcantarillas. Dudo mucho que las tengan vigiladas, y es un punto relativamente fácil de acceso al subterráneo.
Las alcantarillas. Sí, las alcantarillas. Era un buen comienzo, pero necesitaban algo más. Algo que les llevaría tiempo. Como Shanise había dicho, había complejos subterráneos que quizás pudieran llevar a la guarida de las Náyades, y las alcantarillas podrían conectar con dichos complejos. Ellos podrían entrar por ahí, sí, pero siempre y cuando supieran en qué punto dichos complejos coincidían con el alcantarillado.
Meditó sobre todo lo que había sucedido hasta ahora un poco más. Sobre sus aciertos. Sobre sus errores.
«Hay que aprender de los errores del pasado», se dijo, «y quizás no todas las cagadas son inútiles para el futuro, al fin y al cabo.» Sonrió.
—Shanise-senpai, creo que... tengo un plan —dijo, atreviéndose a levantar la mirada—. ¿Sabes qué es lo que no tienen ellas que nosotros sí tenemos bajo nuestro control? El quién, y el cuándo. Y podemos falsear el dónde. —explicó, valiéndose de sus manos como apoyo—. Las Náyades, tarde o temprano, averiguarán que alguien ha cazado a Nioka. Alguien peligroso, sin ninguna duda. Podrían pensar en mi madre, o quizás en la propia Arashikage-sama. ¿Pero sabéis lo que hace tan terrorífico un ruido en medio de un bosque, en la noche?
»El silencio que lo precede. a terrible sensación de ser una presa en mitad de un lugar lleno de depredadores. Las Náyades esperarán más movimientos, pero no saben todavía la identidad del atacante. Tampoco saben cuándo van a producirse. Deberíamos confundirlas, desviar la atención de nuestro punto de entrada y de nosotros mismos mientras sus hombres nos consiguen la información sobre esos subterráneos. Y mientras, quizás, podríamos investigar cómo está conectado el alcantarillado de la ciudad, familiarizarnos con él —dijo, mirando a Ayame un momento—. Tengo una sugerencia: cuando matamos a Watanabe, estábamos transformados en dos identidades falsas llamadas Eien y Kinaara, que se reunieron con él para hacer negocios. Mi propuesta es que Amegakure envíe a nombre de esos dos un rastro identificable de Nioka. Atribuyéndose su muerte por represalias.
»Fue en Notsuba donde vimos a esas dos Náyades. Podríamos inventarnos que Eien y Kinaara manejan una organización similar en el País de la Tierra, y dar a entender la falsa información de que están vengándose por actuar en su territorio. Eso nos permitiría incrementar nuestro factor sorpresa y ganar algo de tiempo mientras ellas envían a alguien a investigar.
»Además de dividirlas, y dar a entender también que conocemos que la taberna es su tapadera. Centrarán toda la protección en la entrada de ese tugurio. Nosotros entraremos de tapadillo por el alcantarillado o los subterráneos una vez tengamos la información, y seremos una fuerza que les desconcertará. No se lo esperarán.
Suspiró y miró a Shanise a los ojos. O a lo que parecían sus ojos en aquél holograma. Bajó la mirada, abatido.
—Por supuesto, si Amegakure tiene recursos para montar esa farsa.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)