26/09/2019, 15:20
(Última modificación: 26/09/2019, 15:22 por Aotsuki Ayame. Editado 1 vez en total.)
—¡AH!
Antes de que Kiroe se hiciera a un lado para evitar los nuevos proyectiles, un súbito aguijonazo en la pierna izquierda le hizo soltar un aullido de dolor. Apenas consiguió evitar por los pelos la aguja que iba dirigida a su cuello agachándose, pero la otra impactó de lleno en la misma pierna, arrancándole un siseo de dolor. Y no pudo soportarlo más. La arena se escurrió de entre sus dedos. Y el humo la envolvió.
De una mujer adulta pasó a ser de nuevo una adolescente. Sus cabellos, igual de oscuros, ahora caían sobre su espalda con delicadas ondulaciones y la luna menguante de los Aotsuki volvía a relucir sobre su frente. Ante los horrorizados ojos de Ayame, una serpiente se escurría, deslizándose cuesta abajo en la fuente. Con un violento movimiento, la muchacha sacó dos shuriken y los lanzó contra su cabeza y su torso escamado, intentando alcanzarla antes de que terminara por desaparecer de nuevo entre las aguas del lago.
—Mierda... —musitó para sí, sujetándose la pierna herida y entrecerrando los ojos con cierto esfuerzo. Podía sentirlo: el veneno en su pierna izquierda, ardiente como el fuego, expandiéndose paulatinamente, quemando a su paso... El sudor se escurrió por su frente, frío, al recordar la última vez que había sufrido algo así. Tenía que hacer algo. Y rápido. Ayame alzó la mirada de sus ojos castaños y la clavó en Naia, deleitándose con la expresión de su rostro. Una risotada seca brotó de entre sus labios—. Lo siento... Supongo que todos mentimos un poquito en nuestras primeras citas.
Y, con un violento movimiento de su mano diestra, estalló algo contra la superficie de la fuente. Y el humo lo envolvió todo en seis metros a la redonda.
Antes de que Kiroe se hiciera a un lado para evitar los nuevos proyectiles, un súbito aguijonazo en la pierna izquierda le hizo soltar un aullido de dolor. Apenas consiguió evitar por los pelos la aguja que iba dirigida a su cuello agachándose, pero la otra impactó de lleno en la misma pierna, arrancándole un siseo de dolor. Y no pudo soportarlo más. La arena se escurrió de entre sus dedos. Y el humo la envolvió.
De una mujer adulta pasó a ser de nuevo una adolescente. Sus cabellos, igual de oscuros, ahora caían sobre su espalda con delicadas ondulaciones y la luna menguante de los Aotsuki volvía a relucir sobre su frente. Ante los horrorizados ojos de Ayame, una serpiente se escurría, deslizándose cuesta abajo en la fuente. Con un violento movimiento, la muchacha sacó dos shuriken y los lanzó contra su cabeza y su torso escamado, intentando alcanzarla antes de que terminara por desaparecer de nuevo entre las aguas del lago.
—Mierda... —musitó para sí, sujetándose la pierna herida y entrecerrando los ojos con cierto esfuerzo. Podía sentirlo: el veneno en su pierna izquierda, ardiente como el fuego, expandiéndose paulatinamente, quemando a su paso... El sudor se escurrió por su frente, frío, al recordar la última vez que había sufrido algo así. Tenía que hacer algo. Y rápido. Ayame alzó la mirada de sus ojos castaños y la clavó en Naia, deleitándose con la expresión de su rostro. Una risotada seca brotó de entre sus labios—. Lo siento... Supongo que todos mentimos un poquito en nuestras primeras citas.
Y, con un violento movimiento de su mano diestra, estalló algo contra la superficie de la fuente. Y el humo lo envolvió todo en seis metros a la redonda.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)