29/09/2019, 21:46
Era por la mañana, bien temprano, y los dos que madrugaron antes eran, efectivamente, los que más se jugaban aquel día: Umikiba Kaido y Uchiha Akame. El primero por el fallo de su misión; el asesinato de Muñeca; y, no menos importante, invitar a un conocido que terminaría matando a uno de los suyos. El segundo, por descubrir si su plan con Zaide resultaría; conocer de primera mano al resto de miembros; y saber verdaderamente a qué jugaba Sekiryū y en dónde se había metido.
No tuvieron que esperar demasiado para ver llegar al primer Ryūtō.
Kaido lo reconoció en seguida, y un servidor encuentra difícil escoger qué era lo que más destacaba de él. ¿Qué brillaba en la oscuridad? ¿Qué era tan anormalmente alto que uno podía pensar que las leyendas sobre los gigantes eran ciertas? ¿O qué sus músculos estaban tan hipertrofiados que el Cuerpo Titánico de Kaido parecería el hermano pequeño y desnutrido a su lado?
Porque, sí, aquel hombre lo tenía todo. De piel oscura pero con tatuajes blancos y fluorescentes. De dos metros y medio de altura. Ojos verdes, pelo cortísimo, y que sobre una báscula pasaría perfectamente de los ciento diez kilogramos. Iba desnudo de cintura para arriba, como si no existiesen tallas lo suficientemente grandes para él.
—Volvemos a encontrarnos, Suzaku. O Uchiha Akame —Akame reconoció aquella voz en seguida. Era la misma que le había hablado desde el cuerpo ardiente de Shaneji—. Imagino que ya has superado el Bautizo.
Desvió la mirada, en busca de Otohime, pero tan solo encontró a Kaido en su lugar. Su rostro se endureció en seguida, y permaneció así, mirándole directamente a los ojos, en silencio. Bien podía estar sintiendo lástima de que Kaido se hubiese visto obligado a asesinar a su compañera como estar pensando con qué sazonar unas buenas aletas de tiburón a la parrilla.
No tuvieron que esperar demasiado para ver llegar al primer Ryūtō.
Kaido lo reconoció en seguida, y un servidor encuentra difícil escoger qué era lo que más destacaba de él. ¿Qué brillaba en la oscuridad? ¿Qué era tan anormalmente alto que uno podía pensar que las leyendas sobre los gigantes eran ciertas? ¿O qué sus músculos estaban tan hipertrofiados que el Cuerpo Titánico de Kaido parecería el hermano pequeño y desnutrido a su lado?
Porque, sí, aquel hombre lo tenía todo. De piel oscura pero con tatuajes blancos y fluorescentes. De dos metros y medio de altura. Ojos verdes, pelo cortísimo, y que sobre una báscula pasaría perfectamente de los ciento diez kilogramos. Iba desnudo de cintura para arriba, como si no existiesen tallas lo suficientemente grandes para él.
—Volvemos a encontrarnos, Suzaku. O Uchiha Akame —Akame reconoció aquella voz en seguida. Era la misma que le había hablado desde el cuerpo ardiente de Shaneji—. Imagino que ya has superado el Bautizo.
Desvió la mirada, en busca de Otohime, pero tan solo encontró a Kaido en su lugar. Su rostro se endureció en seguida, y permaneció así, mirándole directamente a los ojos, en silencio. Bien podía estar sintiendo lástima de que Kaido se hubiese visto obligado a asesinar a su compañera como estar pensando con qué sazonar unas buenas aletas de tiburón a la parrilla.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado