5/10/2019, 14:27
Pero Shanise también abandonó la habitación, y así, de nuevo Daruu y Ayame quedaron a solas con Yui, con la Arashikage en persona, quien solicitó en el momento más inoportuno un informe completo de la misión. Daruu suspiró, abatido. ¿Ahora? ¿En ese preciso instante?
No tenía otra. Miró a Ayame. Él era el chuunin, por tanto era el responsable. Debía hacerlo.
—En primer lugar, discúlpeme si no consigo ser todo lo preciso que debería, porque han pasado demasiadas cosas fuertes en estos últimos días. Voy:
»Llegamos a Shinogi-To, y buscamos alojamiento y refugio en la Bruma Negra, la posada de un amigo de mi madre. Tomamos aquella habitación como base de operaciones. Lo primero fue, gracias a la información que recopiló Yuki en Notsuba, encontrar la guarida de las Náyades. Fuimos disfrazados, conseguimos dar con el lugar, y entramos a echar un vistazo. Ayame trató de ecolocar una entrada, pero aparentemente no la había. Pero supimos que tenía que haberla, porque allá fue donde primero vimos a Nioka.
»Regularmente estuvimos recopilando información gracias a mis ninneko. Dos de ellos nos llevaron a Watanabe y sus asociados. Tratamos de entrar allí y sacarle toda la información al tipo, pero... creo que comenzó a sospechar y nos vimos en peligro. Estábamos seguros de que huía para informar a las Náyades, así que tuvimos que acabar con él. Sí... lo siento. Ayame le mató, limpiamente. Nadie en Shinogi-To se dio cuenta. Pero en Amegakure sí. Fue mi culpa, por traerlo a mi calle. Por eso discutimos con Shanise más tarde la posibilidad de dejar marcas de sangre en las mazmorras, para no repetir ese error.
»Mis gatos, nuevamente, nos informaron de que un carro de mercancía iba a ser entregado a las Náyades. Interceptamos ese carro a las afueras de Shinogi-To. Ayame destruyó la mercancía. Y fue ahí cuando les trajimos a los prisioneros, junto a Nioka.
»Teníamos que actuar lo más pronto posible, pero no sabíamos cómo podíamos infiltrarnos en la taberna Mal de Ojo. Fue entonces cuando Shanise nos dijo lo de los planos. La mensajera nos los entregó al día siguiente, trazamos un plan, y lo ejecutamos inmediatamente. Ayame quiso responsabilizarse de dar caza a Naia, de modo que se afanó por buscar un lugar amplio donde poder colocar trampas y lidiar con ella, alejado de la guardia de la ciudad. Uno de mis Kage Bunshin entró en la taberna de las Náyades haciéndose pasar por Kiroe, y se inmoló justo antes de decirle a Naia la dirección donde encontraría a la verdadera Kiroe, que no era otra que Ayame, disfrazada en la plaza.
»Así conseguimos separarlas, y sacar a Naia de su bastión. Entonces, al recibir la señal de mi Kage Bunshin, me infiltré por las mazmorras gracias a los planos. Estuve dando unas cuantas vueltas, pero me apoyé en mis clones para agilizar la búsqueda. Uno encontró la prisión de la que hablamos. Yo encontré el documento con información de papá, una capa con un símbolo del clan Nara... y mi otro clon encontró la sala donde se encontraban los ojos, tal y como la vio Shanise en la mente de Nioka.
»Yo fui allá más tarde, y envié a ese clon con el documento de mi padre a su despacho, Arashikage-sama, como ya sabe. El tiempo apremiaba, porque sabía que Ayame estaba combatiendo contra Naia. Hallé los ojos, pero estaban en una trampa, con un montón de serpientes, y una grande enroscada. Conseguí el frasco, y entonces las serpientes se me echaron encima.
»Los ojos en la mano. A un lado serpientes. Al otro escuché los pasos de Shannako, que ya venía a por mi. Me escabullí en el último momento volviendo a la Bruma Negra. Guardé los ojos en un lugar seguro y corrí a ayudar a Ayame, porque intuía que Shannako iría ahora al punto de encuentro para buscar a Naia. Estaba en lo cierto.
»Mi gato y yo conseguimos derrotar a Shannako. Me dio algunos problemas, pero la metí en una ilusión y mi invocación, Naiyoru, la decapitó. En cuanto a Naia y Ayame... —Daruu miró a Ayame—. Mejor que sea ella quien se lo cuente a usted misma. Hizo un gran trabajo. —Sonrió.
No tenía otra. Miró a Ayame. Él era el chuunin, por tanto era el responsable. Debía hacerlo.
—En primer lugar, discúlpeme si no consigo ser todo lo preciso que debería, porque han pasado demasiadas cosas fuertes en estos últimos días. Voy:
»Llegamos a Shinogi-To, y buscamos alojamiento y refugio en la Bruma Negra, la posada de un amigo de mi madre. Tomamos aquella habitación como base de operaciones. Lo primero fue, gracias a la información que recopiló Yuki en Notsuba, encontrar la guarida de las Náyades. Fuimos disfrazados, conseguimos dar con el lugar, y entramos a echar un vistazo. Ayame trató de ecolocar una entrada, pero aparentemente no la había. Pero supimos que tenía que haberla, porque allá fue donde primero vimos a Nioka.
»Regularmente estuvimos recopilando información gracias a mis ninneko. Dos de ellos nos llevaron a Watanabe y sus asociados. Tratamos de entrar allí y sacarle toda la información al tipo, pero... creo que comenzó a sospechar y nos vimos en peligro. Estábamos seguros de que huía para informar a las Náyades, así que tuvimos que acabar con él. Sí... lo siento. Ayame le mató, limpiamente. Nadie en Shinogi-To se dio cuenta. Pero en Amegakure sí. Fue mi culpa, por traerlo a mi calle. Por eso discutimos con Shanise más tarde la posibilidad de dejar marcas de sangre en las mazmorras, para no repetir ese error.
»Mis gatos, nuevamente, nos informaron de que un carro de mercancía iba a ser entregado a las Náyades. Interceptamos ese carro a las afueras de Shinogi-To. Ayame destruyó la mercancía. Y fue ahí cuando les trajimos a los prisioneros, junto a Nioka.
»Teníamos que actuar lo más pronto posible, pero no sabíamos cómo podíamos infiltrarnos en la taberna Mal de Ojo. Fue entonces cuando Shanise nos dijo lo de los planos. La mensajera nos los entregó al día siguiente, trazamos un plan, y lo ejecutamos inmediatamente. Ayame quiso responsabilizarse de dar caza a Naia, de modo que se afanó por buscar un lugar amplio donde poder colocar trampas y lidiar con ella, alejado de la guardia de la ciudad. Uno de mis Kage Bunshin entró en la taberna de las Náyades haciéndose pasar por Kiroe, y se inmoló justo antes de decirle a Naia la dirección donde encontraría a la verdadera Kiroe, que no era otra que Ayame, disfrazada en la plaza.
»Así conseguimos separarlas, y sacar a Naia de su bastión. Entonces, al recibir la señal de mi Kage Bunshin, me infiltré por las mazmorras gracias a los planos. Estuve dando unas cuantas vueltas, pero me apoyé en mis clones para agilizar la búsqueda. Uno encontró la prisión de la que hablamos. Yo encontré el documento con información de papá, una capa con un símbolo del clan Nara... y mi otro clon encontró la sala donde se encontraban los ojos, tal y como la vio Shanise en la mente de Nioka.
»Yo fui allá más tarde, y envié a ese clon con el documento de mi padre a su despacho, Arashikage-sama, como ya sabe. El tiempo apremiaba, porque sabía que Ayame estaba combatiendo contra Naia. Hallé los ojos, pero estaban en una trampa, con un montón de serpientes, y una grande enroscada. Conseguí el frasco, y entonces las serpientes se me echaron encima.
»Los ojos en la mano. A un lado serpientes. Al otro escuché los pasos de Shannako, que ya venía a por mi. Me escabullí en el último momento volviendo a la Bruma Negra. Guardé los ojos en un lugar seguro y corrí a ayudar a Ayame, porque intuía que Shannako iría ahora al punto de encuentro para buscar a Naia. Estaba en lo cierto.
»Mi gato y yo conseguimos derrotar a Shannako. Me dio algunos problemas, pero la metí en una ilusión y mi invocación, Naiyoru, la decapitó. En cuanto a Naia y Ayame... —Daruu miró a Ayame—. Mejor que sea ella quien se lo cuente a usted misma. Hizo un gran trabajo. —Sonrió.
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